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Entrevista

La cantautora española Rozalén presenta su ecléctico “Quién me ha visto”

En sus repertorios combina diversos géneros; con esa impronta, triunfa en Europa, y llega a Rosario para mostrar su segundo álbum, que destacó en los rankings y fue disco de Oro en varios países.


Rozalén, la cantautora española que triunfa en Europa, pasó por Buenos Aires en el marco de una gira internacional y, esta noche, llegará por primera vez a Rosario para presentarse, desde las 21, en Distrito 7 (Ovidio Lagos 790). Allí mostrará Quién me ha visto, su segundo material de estudio.

La cantante saltó a la fama hace dos años y, desde entonces, ya compartió escenario y grabaciones con artistas internacionales de la talla de Alejandro Sanz, Joaquín Sabina, Víctor Manuel y Bebe y fue, además, disco de oro en varios países.

Antes de llegar a la ciudad dialogó con El Ciudadano, y con  gran humildad repasó cómo fueron sus comienzos y sus actuales búsquedas con la música pero también se guardó espacio para hablar de la música argentina, su encuentro con Abel Pintos y la sorpresa que le provocó escuchar por primera vez a Luis Alberto Spinetta. También se refirió al rol de la mujer y a cómo se vive la crisis en España. Y sobre esto último disparó: “La cultura en España es muy perseguida”.

—¿Presentarás un compilado?

—Es la reedición de un segundo álbum que viene acompañado por un DVD. Es un concierto que grabé en Barcelona y donde participó Abel Pintos, con quien cantamos la canción “Asuntos pendientes”. Presentaremos las canciones de ese disco pero sin Abel.

—¿Cómo se dio el encuentro con Abel? ¿Cómo es tu relación con la música argentina?

—Conozco muchos artistas. Kevin Johansen es uno de mis favoritos. Me encanta el folclore argentino y aluciné con la historia de su rock. Yo no conocía nada de (Luis Alberto) Spinetta hasta que llegué aquí y no podía creer que una persona, con una música tan compleja, guste tantísimo. Cuando lo escuché me pareció alucinante; no es una música fácil ni ligera; me fascinó. Joaquín Sabina, cuando me escuchó cantar, me dijo que viniera a este país, que me iba a gustar. Desde niña, uno de mis autores favoritos fue Atahualpa Yupanqui. Tengo una conexión fuerte con este país. Con Abel, cuando nos conocimos en Miami, él se me acercó y me felicitó por un show. Luego viajó a España y todo se dio de forma natural.

—¿Cómo nació tu estilo?

—Vengo de una generación que tuvo acceso a muchísimas músicas y eso impregnó mis canciones. A los periodistas les ha costado etiquetarme porque hay estilos variados: baladas, rock, canciones bailables. En la mezcla está la riqueza.

—¿Conviven la música con tu profesión de psicóloga y tu trabajo como músico terapeuta?

—Estudiar psicología me ayudó a ser mejor persona; me sirvió para entender que lo que me pasaba a mí eran cosas que también le ocurrían al resto de las personas. Con la música-terapia pude corroborar el poder real que tienen las canciones en las personas y lo esencial que es para la vida. Esas dos profesiones me han ayudado a la hora de componer.

—Algunas canciones tienen una posición sobre el rol de la mujer;¿qué temas tratás?

—Cuento cosas muy normales. Hay amor, desamor, pensamientos, crítica social; hay también canciones más ligeras. Me gusta la ironía y por eso pienso que no sólo es importante el mensaje sino también la forma de transmitirlos.

—Todos sus shows son simultáneamente traducidos por Beatriz Romero, una intérprete de lenguaje de señas. ¿Cómo se te ocurrió?

—Surgió de manera muy natural; es algo que a mi espectáculo le aporta en todos los sentidos: es una lengua riquísima que visualmente llama la atención y es inclusiva. Por las vibraciones las personas que no escuchan pueden sentir el sonido pero con las letras quedaban afuera. Ahora no.

— ¿Cómo se encuentra la escena musical de tu país?

—Venimos de una crisis y ahora, por fin, hay gobierno después de un año. Está cambiando todo, hay nuevas oleadas de pensamientos, partidos que se van y otros que vienen. Se puede mirar desde dos maneras: a mí me parece una oportunidad en tanto renovación. Y con la música es igual ya que, por ejemplo, el formato físico se vende menos, el lugar lo ocupó lo digital y los artistas vivimos de los conciertos. Si no existiera la crisis tampoco habría  reinvención. Creo que es todo muy positivo aunque la cultura en España es muy perseguida, el IVA cultural es el mas alto de la historia, es todo muy complicado.

—¿Estás trabajando en algún disco inédito?

—Estoy trabajando en lo que será mi tercer disco y mientras tanto hago música para otros artistas. El nuevo disco será muy personal, se meterá de lleno en lo familiar propio.

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