Espectáculos

Doce años

La Bomba de tiempo: burbuja colectiva que persigue el ritmo

Con un lenguaje de unas setenta señas que se suman a las improvisaciones dirigidas, todo en los shows sucede en vivo: “La gente puede ver el proceso de creación, cómo se interactúa con señas, y se va armando la música en tiempo real”, expresó el artista


 

La Bomba de Tiempo, grupo de percusión que, desde hace doce años, practica la improvisación con un lenguaje propio, vuelve a Rosario para presentar su “Fiesta Bomba”, una experiencia musical que combina canciones y colores pero fundamentalmente mucho ritmo y energía para bailar. Como invitados serán de la partida los locales Rosario Smowing y Patagonia Revelde. Con estos invitados, la fiesta de la que participaron más de cinco millones de personas en todo el mundo, parece estar garantizada.

Las presentaciones de La Bomba, formada por dieciséis percusionistas, proponen diálogos sensoriales que rompen divisiones en torno de qué es un artista y qué lugar le corresponde al público. El que ocupa el rol de director va conduciendo a los músicos y creando las canciones en tiempo real que, al interactuar con la energía del público, hace que cada show sea irrepetible.

“La Bomba de Tiempo es una banda y un evento al mismo tiempo”, dijo Luciano Larocca, uno de sus miembros de la formación, en diálogo con El Ciudadano. Y destacó que, cuando arman una fecha piensan en que sea una fiesta: “Para eso invitamos a artistas a que muestren su trabajo y participen con nosotros para compartir este código de improvisación”.

Con un lenguaje de unas setenta señas que se suman a las improvisaciones dirigidas, todo en los shows sucede en vivo: “La gente puede ver el proceso de creación, cómo se interactúa con señas, y se va armando la música en tiempo real”, expresó el artista.

Consultado por el rol vacante de director tras la partida del grupo de su fundador, el músico Santiago Vázquez, Larocca contó que ahora existen dos direcciones: el que está en frente de la banda y el que articula todo el proyecto. “Desde la salida de Santiago el proyecto se volvió colectivo; es una gestión donde nos movemos como una cooperativa donde todos tomamos decisiones”.

En ese sentido, recordó que cuando Vázquez armó la banda, el proyecto empezó a crecer, “y él mismo dijo que era muy grande, que se sentía «creador y no empresario» y se abrió. Nosotros tomamos la decisión de hacer de la dirección un lugar rotativo. Todos pasamos por puestos operativos y la mitad de los músicos actuales están preparado para dirigir”.

Consultado por la experiencia de formar parte de un proyecto artístico que funciona cooperativamente, el músico sintetizó: “Se juntó el trabajo con la pasión”. Y recordó que, en el camino, tuvieron que aprender a ponerse de acuerdo, “para concretar los deseos grupales que demandaron una cantidad de energía que cualquier empresario hubiera salido corriendo: ahora somos músicos pero también cubrimos roles operativos de redes sociales, prensa, finanzas, workshops, trabajo social”.

—Durante el kirchnerismo tuvieron una presencia central fuerte en el escenario oficial ¿La actualidad cooperativa responde a las nuevas marcas de este tiempo?

—Trabajamos muchísimo con el kirchnerismo y se nos dio la posibilidad de recorrer todo el país. En esa época, cuando las reparticiones culturales de las ciudades del país pedían un espectáculo y nosotros éramos elegidos, el Ministerio de Cultura nos enviaba. Y éramos muy pedidos. Además participábamos en los actos del 25 de Mayo. Paralelamente estamos instalados en la Ciudad de Buenos Aires que siempre fue muy PRO y acá también participamos de actos oficiales como los 200 años de la ciudad y cerramos los Juegos Olímpicos. Pero ahora hay menos actividad cultural.

—¿Cómo ven el escenario actual para la cultura en general y para la banda en particular?

—El año pasado tuvimos récord de público en Konex. Tomamos la decisión de no aumentar las entradas y es un show popular que se hace los lunes pero es algo inexplicable. En el kirchnerismo trabajamos mucho con el Estado y no hacíamos nada más que tocar. Ahora se subió mucho el laburo privado. Cuando estaba el Estado en Cultura nadie quería poner un mango, cualquier festival pedía ayuda a Cultura. Ahora hay productores, el artista coproduce. La palabra que nos define ahora es “diversificación”. Pensamos opciones porque se abrió el mercado.

—En ese sentido llegaron a las plataformas digitales incursionando en la canción con dos singles cantados con la participación de Julieta Venegas y Kevin Johansen…

—En las crisis hay que aprovechar y laburar. Nosotros tomamos la decisión de empezar a producir cosas, diversificar y apostar a distintos canales donde podemos estar presentes sin el show que es nuestro fuerte. Durante el kichnerismo lo único que teníamos era el show. Ahora están estas cosas, hay un DVD, los singles, tuvimos una participación con los (Los Auténticos) Decadentes para un MTV Umpluged, estuvimos en Canal Fox Internacional con Julieta (Venegas). Llevamos nuestra música a Dubái y Londres, en marzo volvemos y llegaremos a España.

—¿Sabían a qué lugar querían llegar?

—Se abrieron las posibilidades gracias a que, en el peor momento, decidimos ir para adelante y tomamos decisiones grupales. Creo que eso nos mantuvo alertas y aprendimos a ponernos de acuerdo. El gran aprendizaje de La Bomba es que es una banda de improvisación donde nos ponemos todos de acuerdo. Agarramos todas las burbujitas de los sueños individuales y armamos una gran burbuja colectiva que nos represente a todos.

 

**La Bomba de Tiempo se presentará este sábado a la medianoche en el Teatro Vórterix de Salta al 3500, donde participarán, como invitados,  las bandas locales Rosario Smowing y Patagonia Revelde. Las entradas se venden en la boletería del referido espacio y en Amadeus Rock, de Córdoba 1369.

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