Ciudad, Edición Impresa

Haciendo seña

La aventura de esperar el bondi

Una ONG especializada hizo un relevamiento de 26 de las 58 líneas de la ciudad durante 5 horas en la esquina de Santa Fe y Vera Mujica. La falla central coincide con la vieja denuncia de vecinos: “Vienen todos juntos y después no pasan más”.


“Encontramos nuevamente faltantes de unidades de algunas líneas en la calle, y claros incumplimientos de las frecuencias publicitadas por el Ente de la Movilidad”, sintetizó el concejal peronista Eduardo Toniolli. El edil se refirió así a un trabajo del Observatorio Social del Transporte, entidad que integran sus equipos técnicos junto a la asociación Amigos del Riel, la asociación Casco Histórico y la Fundación Igualar, cuyos miembros y voluntarios llevaron adelante un control exhaustivo del transporte urbano de pasajeros a partir de una esquina por donde pasan el 44,8 por ciento de las líneas. La primera falla que salta a la vista coincide con un viejo y permanente reclamo de usuarios que se puede sintetizar así: “Vienen todos juntos, y después no pasan más”.

En la ciudad hay 65 líneas del transporte urbano dividas en tres empresas, las estatales Semtur y La Mixta (en proceso de fusión) y la privada Rosario Bus. Del total de líneas, 7 son enlaces y rondas barriales, por lo que las que cumplen recorridos extensos –algunas incluso saliendo de la ciudad– son efectivamente 58, incluida la por ahora única línea eléctrica, la de los trolebuses de la K.

“El 28 de julio realizamos mediciones (ver cuadro 1) de distintos parámetros sobre 26 líneas del transporte urbano de pasajeros, que representan el 46,5 por ciento de las unidades de la flota total del sistema, durante 5 horas seguidas (de 13 a 18), en la intersección de las calles Santa Fe y Vera Mujica”, señaló el edil peronista, y agregó: “Casualmente, esa misma mañana la titular del Ente de la Movilidad de Rosario, Mónica Alvarado, había afirmado en una entrevista radial que luego de las deficiencias en la prestación del servicio durante el receso invernal, la frecuencia promedio del sistema se había normalizado, y era de 10 minutos”.

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El trabajo del Observatorio encontró que, al menos ese día, el cumplimiento no fue tan perfecto. Y según explicó Toniolli a este diario, los datos del relevamiento se pueden extrapolar perfectamente, ya que no hubo situaciones que salieran de lo común. En ese punto, marcó que si bien no abarcó el total de las líneas “es representativo” de lo que ocurre, ya que no hay ninguna razón aparente por la que una línea de una empresa vaya a tener un comportamiento diametralmente distinto de otra de la misma empresa.

La frecuencia promedio difiere de la anunciada oficialmente, y en parte se explica por una situación relevada por el Observatorio y de sentido común: los ómnibus se rompen, fallan, pueden chocar, ser objeto del vandalismo. Por esos motivos salen de servicio, pero algunos no son reemplazados por otras unidades. “Eso ocurre especialmente en Rosario Bus, y así lo denuncian los mismos vecinos. Y están muy enojados, así que ofrecieron colaboración, por ejemplo de la vecinal de Empalme Graneros, para hacer un relevamiento similar pero en otro tramo horario (abarcando la noche) y otros más en zonas especificas.

El dato concreto es que el promedio para esperar un colectivo el 28 de julio fue de casi 14 minutos y medio. Pero ninguna línea tuvo esa regularidad, y ocurrió en varios casos que pasaron dos o más unidades en cortos períodos (incluso en el mismo minuto) y que después había grandes lapsos en los que no pasaba ninguna. El Observatorio registró el desfasaje midiendo la regularidad y la desviación de respecto de una frecuencia estable (ver cuadro 3). “Una de las más regulares es la 115 Aeropuerto. Tiene una frecuencia mala, pero es regular. En otras, era un desbarajuste”, le describió a El Ciudadano el edil.

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Según el concejal, la irregularidad de la mayoría de las líneas, que “provoca baches en los lapsos transcurridos entre coche y coche, que en once casos llegaron a superar la media hora de espera, alcanzando en algunos casos los tres cuartos de hora de demora”.

Toniolli destacó, finalmente, que la franja horaria y la zona de la ciudad con que se hizo el relevamiento conforman un conjunto en el que el sistema “debería alcanzar su performance óptima”, por lo que cabe esperar que en otro horario y otra zona todo sea peor.  Ahora eso también tendrá su medición, y se sugerirán medidas.

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