Ciudad, Edición Impresa

Grave acusación

La atropellaron y la denuncia está pero “no existe”

Un efectivo de Gendarmería que circulaba con su automóvil particular el viernes por la noche embistió a una mujer en bicicleta en zona oeste cuando, al parecer, corría una picada con otro coche.


Un efectivo de Gendarmería que circulaba con su automóvil particular el viernes por la noche embistió a una mujer en bicicleta en zona oeste cuando, al parecer, corría una picada con otro coche. Así lo percibió Leonel, el hijo de la mujer, quien venía acompañando a su madre por avenida Presidente Perón hacia el oeste y, cuando se aprestaban a doblar por calle Teniente Agneta, ocurrió el hecho delante de él. El joven, de 21 años, asegura que intentó hacer la denuncia de lo ocurrido en Fiscalía anteayer, pero allí le dijeron que la notificación ya se había hecho en la comisaría 19ª –que tiene jurisdicción en la zona– y no pudo realizar el trámite. Y afirma que a partir de allí se vio envuelto en una maraña burocrática que, según sospecha, esconde la complicidad entre efectivos de la Policía y Gendarmería para encubrir todo lo ocurrido.

Según consignó ayer Leonel a este diario, un Fiat Palio que venía corriendo una picada chocó desde atrás a Ana, su madre, de 46 años, quien iba en bicicleta. La mujer quedó tendida inconsciente en la calle y el joven fue en busca del conductor, que atinó a escapar pero no pudo debido a que el impacto contra el cordón pinchó uno de los neumáticos de su vehículo.

De acuerdo con el testimonio del joven, el conductor del auto que embistió a su madre “apenas se podía mantener en pie”, presuntamente por haber ingerido alcohol. Y en esas circunstancias él mismo lo retuvo hasta que llegaron efectivos de la Policía. Cuando los uniformados procedieron a tomarle los datos, se supo que el conductor era un gendarme. Al poco tiempo, el Sies se llevó a la mujer y un móvil de Gendarmería llegó al lugar. “Lo insólito –relató Leonel– es que ningún uniformado tomó fotos ni realizó test de alcoholemia. Es más: efectivos de la Policía cambiaron la rueda del coche del gendarme, y él se fue”.

Como esa noche Leonel acompañó a su madre al Heca, el lunes fue a radicar la denuncia en Fiscalía. Pero, según relató, allí le advirtieron que el trámite ya estaba asentando en la comisaría 19ª. El joven se dirigió a la seccional. Otra vez la notificación no estaba: afirma que el personal que lo atendió le dijo que por medio de un cadete la habían remitido a Fiscalía. La búsqueda fue infructuosa: a Fiscalía la denuncia no llegó.

Ana se recuperó y recibió el alta en el Heca el sábado por la mañana; y Leonel resolvió dar a conocer lo que ocurrió. Además, contó que no pudo recuperar la bicicleta de Ana, cuya ubicación desconoce desde que fue incautada.

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