Ciudad, Política

Pensar el espacio

La arquitecta Raquel Rolnik presentó “La Guerra de los Lugares” en el Concejo Municipal

El evento se llevó adelante en la legislatura municipal, como propuesta del bloque de Ciudad Futura para repensar las lógicas que llevaron a la crisis habitacional profunda presente en todas partes del mundo, desde una perspectiva anticolonial y de género.


La arquitecta brasileña Raquel Rolnik presentó en Rosario su último libro, “La Guerra de los Lugares”, un texto que reflexiona sobre la crisis habitacional en el mundo y su relación con el mundo de las finanzas, a partir de las experiencias de la autora al rededor del mundo como investigadora y relatora especial del Concejo de Derechos Humanos de la ONU para el Derecho a una Vivienda Adecuada entre el periodo del 2008 y el 2014, los años donde el mundo se estremeció tras el derrumbe de la burbuja inmobiliaria de Wall Street. La presentación tuvo la participación de Juan Monteverde, concejal de Ciudad Futura, fuerza que organizó el evento, y la presidenta del concejo, María Eugenia Schmuck.

En la presentación estuvieron presentes los ediles de Ciudad Futura Jesica Pellegini y Pedro Salinas, quienes le dieron el diploma de visitante distinguida de la ciudad de Rosario a la arquitecta Rolnik. A su vez, estuvieron presentes la diputada provincial Dámaris Pacchiotti y la coordinadora provincial de Acceso a la Justicia de Santa Fe, Gabriela Durruty, además de las representantes de la organización Rosa Luxemburgo.

Raquel Rolnik, arquitecta y urbanista brasileña. Fotos: gentileza de Ciudad Futura.

La urbanista plantea que durante su rol como una de las principales gestoras de la política de vivienda popular, urbanismo y desarrollo social en el gobierno del PT en Brasil, fue necesario generar una agenda para repensar el rol de las municipalidades en la gestión del espacio, del cual se desprenden tres puntos. El primero tiene que ver con el reconocimiento de los derechos de los pobladores y habitantes de los asentamientos populares “autoproducidos por la gente, los cuales al día de hoy tienen una situación ambigua con respecto a su inserción en la ciudad” y  la necesidad de este reconocimiento para tener “derecho a los derechos: agua, alcantarillado, escuela, acceso a la salud”. En segundo lugar, “luchar contra la especulación inmobiliaria y por lo tanto la definición de (cuál es) la función social de la ciudad y la vivienda”. “La vivienda debe disponerse para poder acoger las necesidades de la gente” dice Rolnik. Y el tercer eje de la agenda propuesta por la urbanista, transversal a los dos anteriores: establecer la idea de que “la ciudad es excluyente”.

“La ciudad concentra y renta el poder porque el proceso de decisión sobre el destino de la ciudad es excluyente ¿Quién decide lo que va a pasar en la ciudad? Las mayorías no lo deciden” reflexiona la autora, y continúa: “Por eso la democratización de la vivienda, la democracia directa, los instrumentos de presupuesto participativo” son elementos de respuesta a la lógica excluyente de las urbes.

Del Consenso de Washington al 2022: ¿Qué pasó con la vivienda?

Rolnik tuvo su paso por la gestión pública dedicada al urbanismo en Brasil hace treinta años, pero sin embargo la arquitecta y profesora de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Sao Paolo afirma que no ha habido grandes cambios, sino más bien una profundización en el proceso de financiarización de la producción de las ciudades. “Si bien hemos tenido experiencias normativas e instrumentos de participación, no son suficientes”. “Hay que reflexionar sobre qué ha pasado en estos treinta años con este proceso” de distanciamiento de los instrumentos públicos y las políticas de vivienda de las necesidades de los ciudadanos. “Es fundamental entender los cambios radicales que han pasado en el planeta en materia de territorio, de organización del espacio y de organización del proceso de producción y gestión del espacio”, los cuales, analiza la autora, han sido muy sutiles al punto de ser parte del discurso general de la población.

Fotos: gentileza de Ciudad Futura.

Entendiendo el conflicto desde “un arriba” (la grandes corporaciones inmobiliarias en connivencia con las instituciones estatales) y “un abajo” (los barrios populares y los actores territoriales), Rolnik describe que “desde arriba, en el mismo momento en que donde los capitales financieros internacionales provocaron una hegemonía de las finanzas sobre los sectores del capital productivo, generaron un excedente que circula en el mercado financiero sin ninguna barrera por todo el planeta”. “Las personas todavía tenemos barreras (físicas), el capital financiero no. Puede moverse absolutamente con total libertad junto con una súper concentración de la riqueza” y es categórica al afirmar que “El espacio se ha convertido en un elemento de especulación”.

“El capital financiero se metió en el capital inmobiliario” afirma la arquitecta, de tal manera que “ya no existe finanzas inmobiliarias, lo que existe es un complejo inmobiliario financiero” cuyo primer artefacto arquitectónico que resumió la lógica que expresa Rolnik en su exposición, “son los shopping centers”. “No tienen nada que ver con la lógica comercial, sino con la lógica financiera”.

La brasileña conecta esta nueva forma de pensar el espacio con cómo se han transformado las ciudades en los últimos años, pasando de ser “un lugar que busca crear paisajes para la renta antes que espacios para habitar”. La traducción física de esta reflexión son los edificios modernos: “capturan la imagen de la ciudad y transforman el espacio, y en este movimiento provocan la desposesión. La gente está echada físicamente de la ciudad”. “Es un proceso sutil y cultural de la transformación de la vida urbana, todo esto ciento porciento conducido por el Estado”.

El alquiler: un síntoma de época

Rolnik entiende que este proceso de financiarización de la vivienda tiene dos apectos fundamentales que hacen a la expulsión de las poblaciones: la desposesión de las personas que ocupan el espacio en la ciudad, lo cual las expulsa de forma centrífuga hacia las periferias. Y en segundo lugar, el aumento de los precios de los alquileres: “Los precios de los alquileres aumentan en Argentina, aumentan en España, en Brasil, en Estados Unidos, en Alemania, y ninguno de estos países tienen procesos inflacionarios o de dolarización”. “Lo que estamos padeciendo son los efectos de la financiarización”, el cual se ve en la disponibilidad de capitales y en que el espacio se ha convertido en un activo financiero a nivel global. “Es por esto que, a más construcción, más financiarización y menos acceso a la vivienda” dice Rolnik.

La urbanista se mostró escéptica respecto de medidas que graben impuestos a las viviendas ociosas, ya que el sistema financiero puede generar ganancias sin importar que la unidad esté habitada o no, por lo cual esa ociosidad “es parte natural del sistema”. “El alquiler es el nuevo frente de financiarización de la vivienda” sentencia.

Para ella, la salida a estas lógicas se encuentra en el bloqueo de los territorios a la financiarización por parte de experiencias de autogestión del suelo y resistencias cuya lógica se sostengan en la solidaridad, en la autonomía y en sistemas de posesión complejos: “mientras más espacios de resistencia bloqueen las lógicas de financiarización, más se fragiliza”. “Es necesario generar un mecanismo que permita trabajar una política urbana y negociar (desde el Estado) con los barrios para su inclusión en la ciudad”.

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