Edición Impresa, Sociedad

Juventud, web e información

Por Silvana Comba / Edgardo Toledo.- Sobre las actividades que realizan en internet, los jóvenes dicen que, en primer lugar, buscan información, revisan las casillas de e-mails y se comunican con amigos. Todas estas prácticas tienen como espacio privilegiado a las redes sociales.


En nuestros días, los medios más tradicionales como los libros, la televisión y la radio convergen en la web, específicamente en los espacios que promueven la comunicación como las redes sociales, los blogs y los microblogs. A la vez, toda una serie de dispositivos se instalaron en el entorno inmediato de la mayoría de los jóvenes y no tan jóvenes (netbooks, celulares, tablets, MP3)

En la Universidad Nacional de Rosario, con nuestro equipo de investigación de Estudios sobre la Comunicación en los Medios Sociales (ECOMS), venimos explorando el uso social de tecnologías digitales de comunicación e información, los cambios en las formas de comunicarnos, los modos de conocer con estas tecnologías y los nuevos consumos y producciones culturales que impulsan. En no más de cinco años, se ha desplegado un renovado escenario que, día a día, está transformando nuestros hábitos.

Con el objetivo de identificar los nuevos medios y los dispositivos principales que los jóvenes usan en sus actividades de comunicación y entretenimiento cotidianas y cómo los usan para sus consumos y producciones culturales, realizamos una encuesta a 130 jóvenes de entre 18 y 23 años que están cursando sus estudios secundarios–universitarios en Rosario. Surgieron resultados preliminares interesantes que nos ayudan a comprender la trasformación actual, es decir, la complementariedad en el uso social de viejos y nuevos medios.

El hogar es el lugar privilegiado desde donde los jóvenes se conectan a internet (96,5 por ciento). Esto es comprensible cuando advertimos que el principal dispositivo de acceso a la red es la computadora de escritorio (62,4 por ciento). El acceso móvil ocupa un segundo lugar, pero con un porcentaje mucho menor, el 13 por ciento, lo que nos permite inferir que las conexiones desde el hogar se dan también a través del uso de notebooks y netbooks, que ascienden a un 53,6 por ciento. Las conexiones desde celulares representan un escaso 19,3 por ciento, mientras que el uso de tablets recientemente introducidas al mercado asciende al 1,5 por ciento.

Los cibercafés, que en años anteriores representaban puntos de acceso a internet importantes, hoy representan el 9,1 por ciento. Esta situación está vinculada a la mayor penetración de la tecnología en los hogares como consecuencia de políticas explícitas que se vienen implementando en nuestro país, destinadas a la adquisición de dispositivos –créditos para la compra– y de políticas de educación que implican una nueva concepción sobre el uso de la computadora. Ya no es un artefacto que queda guardado cuidadosamente en las escuelas; ahora estudiantes secundarios llevan las netbooks a sus casas y las comparten con sus familias. Estos jóvenes se transforman en agentes de socialización para el aprendizaje de las destrezas necesarias para gestionar la información en las tareas cotidianas.

Al ser consultados sobre las principales actividades que realizan en internet, los jóvenes respondieron en primer lugar: ‘buscar información’ (96,5 por ciento), seguido muy cerca por ‘revisar mail’ (90,8 por ciento) y ‘comunicarse con amigos’ (87,1 por ciento). Todas estas prácticas tienen como espacio privilegiado a las redes sociales, principalmente a Facebook, ya que un 92,9 por ciento la usa cotidianamente. La siguen Twitter, con un 54,1 por ciento –aunque no hay acuerdo con relación a si se considera una red social o un medio de comunicación– y Youtube, con un 44,7 por ciento.

Existe un marcado predominio de prácticas orientadas a la comunicación entre las que también surge con fuerza el uso del chat, con un 97,6 por ciento, integrado en Facebook. Contrariamente a lo que podía suceder en el ámbito de la web 1.0, buscar información no es una práctica que estaría restando tiempo a la comunicación, sino que son complementarias y están cada vez más vinculadas. La web 2.0, con las redes sociales como espacios privilegiados de participación, hoy estimula la producción y la distribución de distintos tipos de contenidos, a la vez que se transforma en fuente de información filtrada por los propios usuarios de esas comunidades. Al mismo tiempo, Google aparece como el buscador de uso casi excluyente, con un 97,6 por ciento.

Otra de las actividades más frecuentes que los jóvenes realizan en la red es descargar música y películas, 84,7 por ciento. Este elevado porcentaje se relaciona con el uso muy extendido de escuchar música en el celular, 63,1 por ciento, que se ubica en el segundo lugar de importancia sólo precedido por el envío de mensajes de texto, con un 97,6 por ciento.

Entre los contenidos que más consumen en la red, los entrevistados manifestaron que visitan sitios de noticias (74,7 por ciento) y diarios (70,6 por ciento), es decir, contenidos vinculados a la actualidad. Con porcentajes elevados les siguen: las películas (65,5 por ciento), la música (61,9 por ciento) y las series (44,4 por ciento). El consumo de contenidos donde predomina lo textual disminuye mucho en el caso de productos no vinculados a la actualidad, como revistas especializadas (22,4 por ciento) y libros on line (20,7 por ciento). Un 47 por ciento de los jóvenes respondió que miraba la televisión al mismo tiempo que estaba en internet y que compartía un espacio físico/social con otros miembros de su familia.

Los jóvenes que participan de las redes sociales operan en pequeños grupos como parte de una comunidad. Sherry Turkle, referente indiscutida en los temas vinculados a cómo la tecnología cambia no sólo lo que hacemos sino quiénes somos, plantea una idea interesante en su libro más reciente, Solos juntos (2007). Las tecnologías que nos sujetan-amarran, plantea Turkle, son tecnologías íntimas –por ejemplo, los celulares y las redes sociales– y se convierten en un medio para recibir una validación, una especie de check in. Cuando pensamos o sentimos algo, podemos o necesitamos validarlo con la publicación de contenidos de tipo emocional en los medios sociales. La conexión íntima con nuestros dispositivos nos proporciona una especie de GPS social y emocional. Esto es observable en los jóvenes, que buscan reforzar los lazos con sus grupos de pertenencia.

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