Policiales

El hombre del Audi A3

Justicia federal desbarató banda de distribuidores de drogas

Megaoperativo de fuerzas provinciales y federales apresó a más de veinte personas sospechadas de integrar una organización dedicada al transporte y distribución de droga en el noroeste y el sur. Su líder había caído en un Audi A3 con 40 mil dólares hace dos semanas; ahora le allanaron la celda

La División Antidrogas de la Policía federal secuestró siete kilos de cocaína y 2600 dosis de LSD

La Justicia federal llevó adelante un megaoperativo con casi una treintena de allanamientos para desbaratar a una banda dedicada al transporte, fraccionamiento y distribución de estupefacientes para la venta al menudeo en las zonas noroeste y sur, con algunas conexiones en el Gran Rosario. Para los investigadores, el líder de la organización es un joven de 28 años, quien fue detenido hace dos semanas en un Audi A3 en Provincias Unidas al 900 bis. Ese día, le encontraron una pistola y 40 mil dólares, lo imputaron y quedó alojado en la Unidad Penitenciaria Nº 6 (ex Alcaidía), donde este sábado las fuerzas federales allanaron su celda. Una de las hipótesis es que el principal sospechoso respondía a Gustavo “Tuerto” Cárdenas –sindicado como quien maneja la venta de drogas en el noroeste– hasta que dejó a su mentor para levantar un negocio propio conectado con la banda de Los Monos.

A Leandro Burgos, de 28 años, lo atrapó la Policía de Santa Fe la noche del 17 de julio pasado cuando intentó escapar de un control vehicular en un Audi A3.

El joven estaba al volante y como acompañante iba Ricardo N., de 43 años, a quien le encontraron una pistola 9 milímetros. En el Audi, los policías hallaron cadenas y anillos de oro junto con 40 mil dólares divididos en cuatro fajos.

Al día siguiente, la dupla fue imputada por la tenencia del arma ante la Justicia provincial y ambos quedaron detenidos en una celda de la Unidad 6 de Rosario.

Leandro es oriundo de zona noroeste y apareció en las crónicas policiales cuando lo atacaron a balazos en Génova y Tarragona, a unos metros del famoso Búnker del Medio que tuvo como último regenteador al Tuerto Cárdenas. Ese 10 de noviembre de 2015 pasadas las 15, los ocupantes de un auto frenaron a la altura de Leandro, quien con un hombre y una mujer, y abrieron fuego. El muchacho fue internado en el Heca con cinco tiros en las piernas y su amigo recibió dos, también en los miembros inferiores. Los pesquisas agregaron para esa fecha Leandro ya había sido indagado en una causa por comercio de estupefacientes.

Si bien no se dio a conocer si esta causa es un apéndice de algún expediente anterior, este sábado la titular de la Fiscalía Federal Nº 3 de Rosario, Adriana Saccone, solicitó más de una treintena allanamientos a los dos magistrados federales de Rosario. El titular del Juzgado Federal Nº 3, Carlos Vera Barros, autorizó seis operativos que fueron realizados por el personal de la Policía de Investigaciones (PDI) de Santa Fe en la zona noroeste. Los allanamientos se realizaron en Parravicini al 9000, Mamboretá al 1200, pasaje 1448 al 1200, Ayala Gauna al 7800, Schweitzer al 8300 y Colombia al 1200 bis. Los detenidos fueron identificados como Alan G., de 20 años; dos adolescentes de 17; Pablo A., de 29; Pedro A., de 46; Cristian A., de 45, e Ivana A., 27. En total, incautaron más de un kilo de marihuana, algunos gramos de cocaína, una moto, gran cantidad de celulares, documentación de interés para la causa y dinero en efectivo.

 

A su vez, el magistrado Marcelo Bailaque, a cargo del Juzgado Federal Nº 4, firmó 22 órdenes para que las brigadas de la División Antidrogas de la Policía Federal Rosario realizaran los procedimientos en los barrios Tablada, Las Flores, 17 de Agosto, y en las localidades de Funes, Granadero Baigorria, Roldán, Soldini, además de la celda de la ex Alcaidía de Francia al 5200, donde está alojado Burgos, a quien consideran el líder de la banda que está dedicada al transporte, fraccionamiento y posterior distribución de estupefacientes para la venta al menudeo, indicaron los voceros relacionados con el caso.

 

En estos procedimientos hubo 16 detenidos y los uniformados federales secuestraron siete kilos de cocaína, casi cinco kilos de marihuana, 2.600 dosis de LSD, elementos de corte para estirar el clorhidrato, dinero en efectivo, armas y vehículos junto a documentación de interés para la causa.

 

Búnker del Medio y el Tuerto

Leandro Burgos está domiciliado en la cuadra donde se levanta el célebre Búnker del Medio, en Tarragona al 1100 bis de barrio Emaús. El muchacho supo ser el pupilo de uno de los últimos encargados de esa boca de expendio, Gustavo “Tuerto” Cárdenas, aunque voceros del caso indicaron que en el último tiempo se independizó. Para los pesquisas, Leandro siguió el negocio por su cuenta logrando entrar en nuevos territorios gracias al respaldo de otra organización más grande o a través del pago de peajes para poder operar no sólo en la zona noroeste sino también en la zona sur, bastión del clan de La Granada.

El Tuerto Cárdenas es un pesado del noroeste de 48 años que estuvo relacionado con la barra de Rosario Central junto con su ladero, Gustavo “Toro” M., ambos sospechados de una gran variedad de delitos que van desde amenazas, tráfico de drogas hasta ser instigadores de crímenes. Al Toro lo denunciaron como quien pagó 25 mil pesos para que asesinaran al Carlos “Negro Cali” Paz, acribillado a tiros en julio de 2014 en la puerta de su corralón de Schweitzer al 6900, de barrio Larrea. Negro Cali tenía 44 años y estaba sindicado como un alfil de Esteban Alvarado. Era la competencia directa al Tuerto Cárdenas en el tráfico de estupefacientes en barrio Larrea. El lugar del Negro Cali fue suplantado por su socio, Sixto Pérez, y la Gorda Bolona, investigados desde hace tres años por la Justicia federal de Rosario.

La última aparición de Cárdenas en las crónicas policiales fue en mayo de 2014 cuando quedó detenido por pelearse con el custodio de una estación de servicios de avenida Circunvalación. El hombre lo denunció por amenazas y la causa quedó a cargo de la Fiscalía de Flagrancia. Cuando lo llevaron a la comisaría, le saltó una captura del Juzgado de Instrucción 3ª por el homicidio de su competidor, ocurrido en 2012: Roberto del Valle Padilla, dueño de la primera cocina de cocaína desbaratada en Rosario y apodado Tuerto Boli. El Tuerto Cárdenas fue indagado por este crimen y quedó detenido. Por ese tiempo, su nombre estuvo relacionado a otros cinco asesinatos: tres ocurrieron cerca del Búnker del Medio y los restantes en barrio Parque Casas.

 

La banda mixta de Empalme Graneros

Los operativos que se realizaron este sábado por la mañana ordenados por la Justicia federal llegaron a dos meses de que otra banda que opera en la zona y se considera rival recibiera otro cimbronazo. A finales de mayo, la organización –liderada por Sixto Pérez, ex socio del Negro Cali– que se dedicada al narcomenudeo y con un aceitado sistema de protección policial en Empalme Graneros recibió el tercer golpe por parte de la Justicia federal, en tres años. En abril de 2015, el edificio de la seccional 20ª, de Carrasco al 5600, fue allanado y el subjefe fue preso. Silvia Di Morelle, conocida como Gorda Bolona, fue detenida mientras que el líder de la organización, Sixto Pérez, se mantuvo prófugo por dos años. Las medidas continuaron y al año siguiente cayó el jefe de la comisaría y dos subalternos. A finales de mayo pasado, la banda recibió el tercer revés cuando el personal del a División de Drogas de la Federal en Rosario hizo catorce allanamientos donde incautaron marihuana y detuvieron a cinco personas, entre las que se encontraba un quinto policía de aquel plantel que la comisaría 20ª en 2015. En esos operativos también requisaron la celda de Sixto, en la cárcel de Marcos Paz, y hubo otro procedimiento en la provincia del Chaco, de donde este hombre es originario. Para los investigadores federales, la banda recibía total protección policial mientras se dedicaba al tráfico y venta al menudeo de drogas en zona noroeste.

La Gorda Bolona, en tanto, también está encausada en la Operación Guaraní, desatada en 2016, cuando se acusó a Facundo Nicolás “Macaco” Muñoz (absuelto por el crimen del líder de Los Monos Claudio “Pájaro” Cantero, pero condenado por el asesinato de Juan Pablo Colasso) de manejar desde la cárcel de Piñero una organización que vendía drogas.

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