Edición Impresa, País, Últimas

Jueza rosarina en medio de una interna tribunalicia

A Ana María Figueroa le vedan el acceso a causas de derechos humanos acusada de “parcialidad”.


Una pelea interna entre una de las juezas recientemente nombradas en la Cámara Nacional de Casación Penal y tres de sus pares es el nuevo escándalo que sacude al tribunal capitalino en el que se definen la mayoría de las causas políticas.

El conflicto surgió a principios de año por una causa de lesa humanidad y en un incidente caratulado “Dupuy, Abel s/ recurso de Casación”. Desde entonces la relación entre la recientemente nombrada jueza Ana María Figueroa y sus pares Alejandro Slokar (también de incorporación reciente), Ángela Ledesma y Juan Gemignani no es nada buena.

En ese incidente, la defensa pidió la recusación y el apartamiento de Figueroa al considerar que no era imparcial a raíz de que, previo a su ingreso a Casación, había trabajado desde diciembre de 2005 a marzo de 2007 en el área legal de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

Lo extraño es que la propia Secretaría de Derechos Humanos, querellante en el caso Dupuy, también pidió la recusación de Figueroa en un escrito firmado por el subsecretario Luis Alem.

“Le facilitaron aún más la estrategia a la defensa del represor”, razonó una fuente consultada al respecto por la agencia Noticias Argentinas.

La Jueza rosarina Figueroa realizó un informe en el que se opuso a su recusación aduciendo que no intervino en esa causa cuando trabajó en la Secretaría por lo que mal podía ser parcial. Pero Slokar –presidente de la Sala II que integra Figueroa– y Ledesma, con la conformación de un tercer magistrado con Gemignani, aceptaron la recusación y la apartaron del caso.

Todo no terminó allí sino que, cada vez recae en la Sala II una causa por delitos de lesa humanidad –y en la que la Secretaría de Derechos Humanos es querellante–, Figueroa es automáticamente apartada por sus pares con la sola remisión del antecedente Dupuy.

Al igual que en el caso Dupuy, Figueroa fue apartada en al menos una docena de causas por violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura, pese a que en muchos casos ni siquiera lo solicitan las defensas de los represores juzgados, aseguró una fuente de los tribunales de la Capital Federal.

Según confiaron las fuentes consultadas, la peligrosidad del caso está dada en que en futuras apelaciones ante decisiones adversas los represores podrían alegar como irregularidad que se violó la regla de juez natural, esto es que intervinieron jueces que no son propios de la Sala II.

Desde que juró a fines de septiembre de 2011, Slokar –antes secretario de Política Criminal del Ministerio de Justicia– protagonizó varios embates en el seno de la Casación, cuestionando subrogancias y promoviendo y consiguiendo la elección de Pedro David como presidente de la Cámara Nacional de Casación Penal.

Comentarios