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Juan Filloy: lúcido e irreverente

Nacido en Córdoba, desarrolló una vasta obra literaria en géneros muy diversos: novela, cuento, artículo, ensayo, traducción, poesía, teatro, relato, nouvelle, e historia, además fue protagonista de la Reforma Universitaria de 1918.


Prolífico escritor, su intensa y prolongada vida está llena de paradojas, entre tantas otras la de haber sido casi ignorado por la crítica a pesar de los méritos de su obra y la originalidad de su estilo expositivo. Los libros de Filloy influyeron en la labor creativa de figuras tan importantes en las letras hispanoamericanas como Leopoldo Marechal y Julio Cortázar.

Fue protagonista de acontecimientos sociales trascendentes, como el movimiento de la Reforma Universitaria de 1918 que se inició en Córdoba capital, ciudad en que la que nació y en la provincia mediterránea transcurrió su más que centenaria y fructífera existencia.

Esbozo biográfico

Juan Filloy nació el 1º de agosto de 1894. Sus progenitores eran inmigrantes europeos, su madre proveniente de Francia y su padre de Galicia (España). En 1920, apenas finalizados sus estudios en la carrera de derecho que cursó en la Universidad Nacional de Córdoba se trasladó a Río Cuarto, donde residiría durante 64 años: ejerciendo su profesión y ocupando puestos como jurista.

A pesar de no haber practicado nunca el fútbol fue fundador del club Talleres, acompañando en 1923 a Chile a la delegación de esa señera institución deportiva.

También estuvo vinculado con la Federación Argentina de Boxeo y hasta fue árbitro en
varios combates pugilísticos protagonizados por el memorable Luis Ángel Firpo.

En Río Cuarto fue uno de los miembros que dio nacimiento al Museo de Bellas Artes y del Golf Club, deporte que tampoco estuvo entre sus hábitos.

Colaboró por más de seis décadas escribiendo para el diario El Pueblo de Río Cuarto columnas de opinión, comentarios de actualidad y realizando críticas literarias y sobre teatro.

Describió uno de su biógrafos: “Después de publicados sus primeros siete libros en ediciones de autor, permaneció más de 28 años (entre 1939 y 1967) sin nuevas publicaciones. Durante ese tiempo se desempeñó como juez, si bien no dejó de escribir profusamente. A partir de 1984 y hasta su muerte volvió a residir en la ciudad de Córdoba”.

Actividad literaria y estilo

Como señala un comentarista: “A lo largo de sus casi 106 años de vida, Juan Filloy desarrolló una vasta obra literaria en todos los géneros: novela, cuento, artículo, ensayo, traducción, poesía, teatro, relato, nouvelle, historia; en total ha escrito más de cincuenta obras, quedando aún muchas de ellas inéditas”.” Entre las curiosidades de su obra literaria merecen destacarse su afición a los palíndromos –de los que ha publicado más de ocho mil, lo que lo convierte, hasta el año 2006, en el segundo mayor realizador de palíndromos en lengua española después de Víctor Carbajo– y a los megasonetos, que consisten en 14 series de 14 sonetos, de los que publicó 896. Otra curiosidad consiste en que todos los títulos de sus obras tienen siete letras, también el hecho de que dichos títulos comienzan con todas las letras del abecedario”.

Fue importante fuente de inspiración para escritores como Julio Cortázar, quien se refiere a la obra de Filloy en la célebre e incomparable novela Rayuela y en su libro La vuelta al día en ochenta mundos. Cortázar, lo expresa así :“La cloche, le clochard, clocharder. Pero si hasta han presentado una tesis en La Sorbona sobre la psicología de los clochards (vagabundos). “Puede ser” –dijo Oliveira. Pero no tienen ningún Juan Filloy que les escriba Caterva. ¿Quién será Filloy, che? Naturalmente La Maga no podía saberlo, empezando porque ignoraba su existencia. Hubo que explicarle por qué Filloy, por qué Caterva”.

El ensayista, escritor y crítico mexicano Alfonso Reyes sostuvo que Juan Filloy era “el progenitor de una nueva literatura americana. Su obra se caracteriza principalmente por una crítica a las costumbres humanas, crítica efectuada mediante el humor recurriendo frecuentemente a la parodia y a la ironía”.

Como señala Valeria Tentoni a propósito de relatos reunidos bajo el título de Tal cual: “Escritor hiperproductivo, genial delirante y erudito: Juan Filloy ejerció la judicatura durante treinta años en Río Cuarto, pasando por todos los puestos judiciales; desde asesor hasta presidente de la Cámara Civil y Comercial. Durante esa etapa suspendió la publicación de sus obras pero no cesó de escribir”.

Decía irónicamente: “Hay un artículo en el Código donde la publicación de pornografía es punida. Como juez he hecho todo lo posible para que los libros que tuvieran coprolalia (tendencia patológica a proferir obscenidades) no estuvieran al alcance de la prensa. Por eso se hicieron ediciones privadas, que eran dedicadas personalmente, de modo estricto, a mis amigos. Yo no podía cometer la tontería de caer en las sanciones del artículo 218 que a mí, como juez me correspondía aplicar”.

Mempo Giardinelli afirma: “Filloy es un referente de las obras de Marechal: es obvio que éste se inspiró en Op Oloop para su novela El banquete de Severo Arcángelo, del mismo modo que es evidente la deuda que tiene lingüísticamente Adán Buenosayres con Caterva”.

El eminente ensayista sociológico y literario Adolfo Prieto señala por su parte: “Hay una capacidad inventiva, un desprejuicio frente a las formas tradicionales de la narrativa y un manejo tan regocijante del idioma que desgajan la obra de Juan Filloy del contexto histórico de la novelística de su tiempo”.

Obras

Entre las principales obras de Juan Filloy pueden mencionarse: Periplo (crónica, 1931). Estafen (novela, 1932). Balumba (poesía,1933). Op Oloop (novela 1934). Caterva (novela, 1937). Yo, yo y yo (relatos, 1971). Los Ochoa (cuentos, 1972). Vil y Vil (novela, 1975).

Gentuza (relatos, 1991) y La Purga (novela, 1992). Esta última, un vitriólico alegato contra los dictadores de toda laya que acostumbran a censurar y perseguir a las personas disidentes de los déspotas y librepensadoras.

A Ricardo Zelarrayán le confesó: “Creo que la vocación es torrencial”. En efecto, Juan Filloy no cesó de escribir. A lo largo de su más de siglo vida, desarrolló una vasta obra literaria en géneros muy diversos: novela, cuento, artículo, ensayo, traducción, poesía, teatro, relato, nouvelle, historia; en total ha escrito más de cincuenta obras quedando aún muchas de ellas inéditas. Su activo y leonino corazón se detuvo a los 105 años el 15 de julio del año 2000.

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