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Joven ingresó armado a una escuela y desató el pánico

Fue en Instituto Zona Oeste. El chico maneja un carro y había protagonizado cruces violentos con alumnos.

Fue sólo un susto con antecedentes que lo venían anunciando, pero podría haber sido mucho peor: un adolescente de alrededor de 16 años, que maneja un carro junto a otros dos chicos menores que él, ingresó ayer armado a la escuela Instituto Zona Oeste, de Santa Fe y Sucre, en una escalada de violencia que se remonta a varios cruces con alumnos del establecimiento que el joven mantiene desde hace unos 15 días. El hecho ocurrió pasado el mediodía, justo cuando se produce el egreso de los estudiantes del turno mañana y el ingreso de los del turno tarde. Pese al revuelo originado por la incursión, no hubo consecuencias mayores, ya que el agresor se retiró minutos antes de que llegara un móvil dela Policía, alertada por las autoridades del establecimiento educativo.

La calle Santa Fe, a la altura del Instituto Zona Oeste –en el límite del distrito Centro con el Noroeste– es transitada frecuentemente por recolectores informales que se dirigen a la zona oeste luego de juntar cartones y botellas en el casco céntrico de la ciudad. Ya el año pasado habían ocurrido algunos incidentes menores entre los alumnos del colegio y quienes conducen los carros. Pero ahora, desde hace dos semanas, se agravó esa difícil convivencia, aunque sólo en un caso puntual. Se trata de un joven que manifestó una alta cuota de agresividad con los estudiantes, y que fue desde los insultos hasta el intento de lastimarlos con el rebenque que porta para azuzar al caballo. Incluso, dos veces arrojó cascotes contra el frente de la escuela secundaria, rompiendo vidrios del edificio y de un vehículo estacionado en sus inmediaciones.

La inquietud de alumnos, autoridades escolares y padres empezaba a crecer y ayer se justificó: a las 13.15, justo en el cambio de turno y aprovechando que a esa hora las puertas del edificio permanecen abiertas, el chico ingresó hasta el hall y dejó ver un arma, lo que desató pánico en el establecimiento secundario al que concurren unos 500 estudiantes.

El Ministerio de Seguridad de la provincia, contactado en la tarde de ayer por Supervisión de escuelas de la cartera educativa, prometió buscar una solución al tema. Así lo confirmó el director de la escuela, Arístides Álvarez. El docente recordó que ya tuvieron que llamar en dos oportunidades ala Policíapor intermedio del servicio telefónico 911, pero siempre con el mismo resultado: cuando llega el móvil de la fuerza, el adolescente y sus dos acompañantes –de entre 12 y 13 años, que no participan de las agresiones– ya partieron del lugar.

“El jueves pasado arrojó piedras de tamaño considerable contra el frente del establecimiento”, relató el director. “Algo similar ocurrió hace 15 días, en la calle y frente al colegio. Bajé para hablar con el chico, pero se mostró en una actitud sumamente agresiva, golpeando contra el suelo el palo con una cadena que utiliza para azuzar al caballo”, siguió el recuento el directivo.

El colegio cuenta con un servicio de seguridad privada, pero sólo durante la noche, fuera del horario de clases y cuando el edificio queda vacío. Para Álvarez, incrementar esa supuesta protección no es pertinente, por cuestiones económicas y porque además el personal de seguridad no puede hacer otra cosa que avisar ala Policía.

El director de la escuela describió un escenario de inquietud que incluye a los alumnos, los docentes y los padres, a quienes hoy se reunirá para hablar de la situación. Álvarez tiene identificado físicamente al agresor, aunque carece de cualquier otro dato sobre el mismo. En varias oportunidades, él y otros directivos del colegio les recomendaron a los estudiantes que no respondan a los insultos o a los intentos de agresión del joven, para evitar escaladas de violencia como la efectivamente sucedida ayer. Con todo, también se preocupa por el chico: “Debería estar estudiando, no laburando, no se qué lo motiva a ser tan agresivo”, se preguntó respecto del adolescente que describe como de gran porte y “aspecto intimidante”.

El colegio, privado y que imparte enseñanza media y terciaria, estuvo en los titulares periodísticos en marzo pasado, cuando para el Día Nacional dela Memoriaun grupo de alumnos había programado un acto y dos murales –uno fuera del establecimiento y otro en el patio– en repudio del golpe de Estado de 1976, una iniciativa apoyada por el director Álvarez pero objetada en parte por el consejo directivo de la institución, compuesto por una decena de los cerca de 70 docentes que trabajan allí.

Ahora el problema es otro. La vicedirectora el colegio, Griselda Mozer, estimó en declaraciones radiales que el joven que ingresó ayer al establecimiento lo hizo con la presunta idea de buscar a uno o varios chicos en particular. “Los docentes llevaron a los alumnos a la planta alta o al patio, de modo que se alejaran de la puerta de ingreso para preservarlos de cualquier situación que pudiera suceder”, explicó la mujer. “Pienso que cuando se encontró con tantas personas desistió y se fue”, agregó la docente, quien al igual que Álvarez circunscribió el problema: “Es siempre la misma persona, que circula por la zona con un carro, con dos o tres chicos menores”, y que “amenaza y les dice cosas a las chicas y les pega latigazos desde el carro”.

Apenas se produjo la incursión en la escuela, desde allí llamaron a la seccional 12º. El comisario José María Brunelli relató su versión: “Los alumnos de la escuela hacen gimnasia en un anexo de Córdoba y Sucre. Hace unos 15 días pasó un carro mientras estaban haciendo sus actividades, y desde allí insultaron a unas chicas, a raíz de lo cual uno de sus compañeros reaccionó. Unos días después se vuelven a cruzar los estudiantes con el mismo joven, esta vez con intercambio mutuo de piedrazos en los que, supuestamente, le habían roto el carro”, dijo el oficial. “Desde allí la cuestión se amplió, y por eso ayer apareció uno de los chicos del carro como buscando a alguien en particular” en el colegio. Brunelli afirmó que la policía no tiene identificado al adolescente de la discordia.

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