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Investigan muerte de un joven

Fue anteayer a la noche, durante un supuesto tiroteo con agentes del Comando Radioeléctrico que custodiaban una cuadrilla de la EPE que reparaba una subestación en San Nicolás y Virasoro.

Un adolescente de 16 años murió, otro de 17 fue detenido durante algunas horas y un tercero escapó, luego de un presunto tiroteo con policías que anteayer a la noche custodiaban una cuadrilla de la Empresa Provincial de la Energía (EPE), que estaba trabajando en inmediaciones de San Nicolás y Virasoro. En tanto, una militante del Movimiento Evita pidió que se investigue qué fue lo que realmente pasó, porque si bien la versión policial indica que ningún vecino vio lo que pasó, otros refirieron que el joven fallecido se entregó y que no efectuó ningún disparo. “Los vecinos dicen que cuando se entregó, un policía se le acercó y le disparó, pese a que había personas que le gritaban que no le tirara porque se había entregado”, denunciaron.

Todo ocurrió cerca de las 22.30 de anteayer, cuando una cuadrilla de la EPE estaba en la esquina de San Nicolás y Virasoro, detrás del Mercado de Productores, trabajando en una subestación transformación que un rato ante había salido de servicio, dejando sin energía eléctrica a un sector de la zona sudoeste y oeste de Rosario.

Según fuentes policiales, mientras los operarios estaban trabajando se escucharon detonaciones que podrían haber sido de armas de fuego, por lo que los dos policías se acercaron a los trabajadores.

En un momento aparecieron corriendo por calle Virasoro tres jóvenes, uno en la vereda norte, otro en la sur y el tercero por el medio de la calle. Los agentes del Comando dijeron en sede judicial que los dos muchachos que venían por la vereda estaban armados, por lo que les dieron la voz de alto.

Quien iba por el medio de la calle, supuestamente sin arma alguna, se tiró al suelo, mientras que el joven que corría a la derecha arrojó al suelo un pistolón de fabricación casera. Pero en lugar de imitar al otro chico, sacó de entre sus ropas un revólver y comenzó a disparar contra los policías y los empleados de la EPE que estaban en la esquina, refirieron las fuentes.

El personal policial respondió al ataque y como consecuencia de un rápido intercambio de disparos, el joven cayó al piso gravemente herido y falleció mientras esperaba una ambulancia.

En tanto, el tercer muchacho fue perseguido por el otro integrante del Comando, pero no pudo alcanzarlo.

En tanto, quien se había tirado al piso fue arrestado y trasladado a la comisaría 13ª, con jurisdicción en la zona. El muchacho, de 17 años, fue liberado en la tarde de ayer luego que tanto los empleados de la EPE como el personal policial que intervino en el hecho indicaran que no estaba armado y que en ningún momento intentó escapar. Mientras que el fallecido fue identificado como Leonel González, de 16 años, quien portaba un revólver calibre 22 corto y un pistolón, refirieron fuentes de la UR II.

Voceros policiales indicaron que se investiga si los tres muchachos venían escapando, por eso los disparos que escucharon unos minutos antes, pero “en el barrio nadie dijo haber escuchado o visto nada”, explicó un allegado al caso.

Alejandra, una militante del Movimiento Evita, indicó que hicieron una presentación en Tribunales para que se investigue hasta las últimas consecuencias qué fue lo que pasó. “Hay vecinos que vieron venir corriendo a los tres pibes y que cuando los policías les dijeron que se detuvieran, uno se tiró al piso y el otro se quedó parado y se entregó”, contó.

“Los vecinos dicen que cuando (Leonel) se entregó, un policía se le acercó y le disparó, pese a que había personas que le gritaban que no le tirara porque se había entregado”, refirió Alejandra. Además, mencionó que el adolescente que estuvo detenido algunas horas está muy shockeado por lo que pasó. “Él dice lo mismo que los vecinos, que al otro pibe lo mataron y que no efectuó ningún disparo”, agregó.

En tanto, los dos uniformados pertenecientes al Comando Radioeléctrico prestaron declaración ante el juez de instrucción en turno y entre hoy y mañana volverán al trabajo, confiaron fuentes del caso, ya que el magistrado ordenó que continúen en libertad. “El Juzgado no tomó ninguna medida privativa de libertad, por lo que el empleado puede seguir efectuando su trabajo. Como sus armas fueron secuestradas en el marco de la investigación, la armería de la Unidad Regional II les entregará nuevas armas reglamentarias para que puedan continuar prestando servicio”, explicó un vocero policial.

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