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Inclusión laboral: la provincia dará cursos en oficios para personas trans

Son capacitaciones en cocina, estética y dibujo en el marco del programa provincial Nueva Oportunidad. Participan 45 mujeres y varones de ese colectivo. La idea es que jóvenes puedan mejorar su ingreso al mundo laboral


El Centro de Día para el colectivo trans, ubicado en calle San Luis 1946, es un espacio estatal donde funcionan talleres, una consultoría psicológica, un comedor y atención médica y jurídica, entre otras cosas. El gobierno provincial, en convenio con la Federación Argentina de Cooperativas Apícolas y Agrícolas Limitada (Facaal), lanzó allí –por segundo año consecutivo– en el marco del Programa Nueva Oportunidad cursos de cocina, estética (maquillaje y depilación) y dibujo. La directora del lugar, Patricia Emanuele, explicó a El Ciudadano que las capacitaciones no son sólo para aprender una técnica. “También es un espacio con raíces de lucha, de hermandad y de contención. Estos talleres son para que podamos proyectar desde la comunidad LGTBI a futuro”, señaló.

Los talleres estarán a cargo de seis mujeres trans que tendrán el rol de acompañantes: todas son integrantes de la Organización Inclusiva y Diversa (OID), dedicada a la promoción de derechos y oportunidades para el colectivo.

De los cursos participan 45 mujeres y varones trans que buscan ser incluidos laboralmente. En ese marco fue que Emanuele explicó la importancia de que exista “un tercer tiempo”. “Se llama así al encuentro de espacio y debate en los talleres. Se piensan en actividades recreativas, en intercambiar ideas y llevar adelante proyectos en común”, remarcó.

El lugar

La directora del Centro de Día trans contó que por jornada circulan unas 30 personas. Pero esa cifra se incrementa los lunes, miércoles y viernes, cuando se brinda el almuerzo.

“Quienes participan de las capacitaciones aprenden técnicas de trabajo y producción. Se trabaja de manera grupal y de las diferentes problemáticas que puedan surgir. Que las mismas personas trans llevemos adelante estos espacios es una oportunidad para que se vea que estamos capacitadas y preparadas”, señaló.

“Fui vulnerada en muchos aspectos y supe captar la demanda de las y los compañeros. Demostramos que el trabajo sexual no es la única salida. La voluntad está y la realidad la vamos a ir transformando entre todos”, agregó Emanuele.

El Centro de Día trans funciona de lunes a viernes, de 10 a 18. También coexiste en el lugar un observatorio dependiente de la Subsecretaría de Políticas de Diversidad Sexual de la provincia, y los programas Yo Sí Puedo y Vuelvo a Estudiar. Todo para facilitar el acceso a la educación a las personas trans.

Nueva Oportunidad

Luciano Vigoni es el director del programa Nueva Oportunidad y contó que desde hace cuatro años trabajan de manera conjunta con la Secretaría de Diversidad Sexual, desde provincia y municipio.

“Nos involucramos en cuestiones que tiene que ver con el recorrido individual y colectivo. Pero sobre todo generamos otra realidad para los que vienen. En este segundo año invitamos a pensar políticas públicas que puedan transcender, generar mejores condiciones de vida y una sociedad más igualitaria, solidaria y horizontal”, señaló.

Vigoni explicó que “sumar al colectivo trans es un aprendizaje de cómo se piensan las políticas públicas para salir de lo predeterminado. Es decir, que cada dispositivo se adapte a la realidad de cada grupo”.

“La comunidad trans es una población vulnerable. El promedio de vida es corto, cerca de los 40 años, y es difícil el acceso a la salud y al trabajo. Esta apuesta tiene que ver con pensar la vida colectivamente”, agregó el director del programa.

Vigoni recordó que, cuando inició el Nueva Oportunidad, se trabajaba con 300 jóvenes varones –de entre 15 y 30 años– que estaban atravesando una situación de violencia. “Hoy ya nos desempeñamos en 10 lugares de la provincia. Hay 12.500 chicos y chicas y 630 espacios, de los cuales 450 están en Rosario”, añadió. Y concluyó: “En la era de la inmediatez y del consumo, seguimos creyendo en los lazos, en la profundidad del vínculo”.

Volver a empezar 

Noelia Pérez tiene 26 años y ya pasó por los cursos de panificación, artesanía y estética. Ahora es una de las acompañantes de los talleres del Centro de Día. “Hace cuatro años que me estoy capacitando en diferentes talleres. Mi tarea ahora es observar a mis compañeros para que se integren y se sientan cómodos”, explicó.

Noelia nació en Villa Gobernador Gálvez y a los 14 años empezó como trabajadora sexual. “Venía a Rosario a escondidas. Mi familia no sabía nada y después de un año decidí contar todo. Lo aceptaron, pero no querían que siga trabajando en la calle”, recordó.

La joven tuvo que dejar el secundario porque sufrió bullying por parte de sus compañeros. “Ya había definido mi sexualidad y por eso me discriminaban. Después de eso me metí en la noche y empecé una vida marginal”, recordó.

Lo peor del calvario llegó cuando tenía 17 años: fue víctima de trata de personas. “Estuve ocho meses secuestrada en Tucumán. Supuestamente me llevaron a trabajar de bailarina. Pero fui engañada. Pude salir porque me ayudó una persona”, contó.

Noelia logró huir de esa pesadilla y a los 22 años decidió volver a empezar y salir de la prostitución y la droga. “Empecé un programa de rehabilitación y hacer cursos. Estoy terminando el secundario y sigo acompañando a las que siguen trabajando en la calle. Creo que todos tenemos la oportunidad de cambiar”, aseguró.

 

 

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