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Conflicto sin fin

Inaudita avanzada contra la comunidad de Bigand: responden con una vigilia en defensa del cementerio

Este jueves se celebró una asamblea en la plaza principal de Bigand, a 70 kilómetros de Rosario, para cuidar los terrenos que rodean el único cementerio de la localidad. La Fundación que administra los bienes de la familia fundadora del pueblo hostiga a los ciudadanos desde hace más de 17 años


El lunes pasado, el intendente de Bigand recibió un llamado en el que le informaron que una empresa se había presentado en el único cementerio de la localidad para cavar hoyos alrededor de todo el predio impidiendo así su acceso. El mismo es un terreno en litigio, por lo que no pueden hacerse innovaciones. Alejandro Ruggeri respondió: puso vehículos y máquinas de la Comuna para impedir el avance, denunció el hecho ante la Policía e informó a la población que se movilizó de inmediato e inició una vigilia que todavía se mantiene.

La Fundación Bigand, que administra las propiedades de la familia fundadora del pueblo, es la que impulsó la avanzada contra el cementerio. Se trata de un pool de siembra, administrado por abogados y profesionales de y desde Buenos Aires –que Ruggeri descree que hayan pisado alguna vez el suelo de Bigand- y que desde 2005 amedrenta a los ciudadanos de esta localidad.

Ruggeri consideró la acción del pool como un acto de avaricia y provocación. Uno más, en realidad, ya que desde el ingreso de la Fundación en la vida diaria de Bigand se inició una disputa entre la Fundación y la Municipalidad.

La asamblea de este jueves tuvo una participación masiva de ciudadanos y organizaciones que se reunieron bajo la consigna Bigand Libre y denunciaron los permanentes hostigamientos, desalojos e intentos de ellos en los últimos 17 años. En ese sentido afirmaron que “la Fundación no le va a sacar un centímetro más de tierra al pueblo”.

Cuando en 2004 ya no quedaron herederos de los fundadores del pueblo, ni los gestores ni los pobladores de Bigand tuvieron acceso inmediato al testamento. Más tarde, cuando efectivamente conocieron la letra del documento supieron que había cinco instituciones –escolares, religiosas y hogar de ancianos- detalladas como beneficiarias para su desarrollo aunque el dinero nunca llegó o llegó a cuentagotas. Así lo explicó Ruggeri en diálogo con LT8.

Planteó, además, que si bien la pelea con este negocio de especuladores ya tuvo varios episodios en este caso se tocó “una fibra sensible” ya que se trata del respeto y la memoria del pueblo y de las generaciones que vienen. “En menos de un año no vamos a saber dónde poner a nuestros próximos fallecidos”, sintetizó de forma alarmante. Si avanza la embestida de la Fundación, no solo no habrá más lugar sino que estará cercado su ingreso, la forma en que rodearon el cementerio implicaría que los autos deban estacionarse directamente sobre la ruta 14. Desde este lugar se hace la última caravana hasta el entierro y es utilizado por los cortejos fúnebres para estacionar a la llegada al cementerio.

Durante la asamblea celebrada en la plaza principal se pidió ayuda a las fuerzas políticas para investigar a la Fundación, que entienden es una de las nuevas formas de la especulación inmobiliaria.

Además, el intendente subrayó que el terreno que rodea al cementerio es una arboleda de alrededor de una hectárea que, según indica el testamento, estaba pensada para ser utilizada como ampliación del lugar.

Por otro lado, el diputado provincial, Carlos de Frade, anunció que presentará en la Legislatura  un proyecto de repudio “por el intento de la Fundación Bigand de apropiarse de terrenos comunitarios y familiares de la localidad del departamento Caseros como también un pedido de informe sobre la cantidad de causas judiciales abiertas por esta empresa en los últimos 15 años”.

Abusos y amenazas

Desde las primeras décadas del siglo XX, son 25 las familias que trabajan decenas de hectáreas lindantes a Bigand. Se trata de su medio de vida y subsistencia. Poco y nada les importa a los integrantes de la Fundación que buscaron distintas estrategias para desalojar a quienes trabajan unas 3300 hectáreas de la zona.

A través de la organización en forma de asambleas y del diálogo con instituciones, los apareceros lograron renovar los contratos pero el intendente definió los mismos como “abusivos” y denunció que los aparceros tienen miedo de quedarse sin nada si hablan de esto públicamente e incluso con las autoridades del pueblo.

La disputa no se reduce a una pelea entre un agricultor familiar contra una determinada fundación, sino que se trata de una disputa entre dos modelos rurales: uno más sustentables y otro fundado en la concentración de tierras, no ya en personas físicas sino incluso jurídicas.

Historia del pueblo

En 1912 Víctor Bigand, fundador del pueblo e hijo del terrateniente Honorio que adquirió las tierras, comenzó a arrendar sus 3.500 hectáreas a los colonos de la zona, en lo que se trató de los primeros contratos tras el Grito de Alcorta, que el próximo 25 de junio cumple su 110° aniversario.

Pero al fallecer en 2004 la última heredera de los Bigand, María Mercedes Octavia, se desató una embestida por parte de la Fundación Honorio Bigand para desalojar a los colonos y hacerse de esas tierras. Allí comenzó el calvario de las 25 familias que arrendaban las tierras.

El testamento que legaba el campo a la Fundación para destinarlas a la “caridad y el bien público” siempre les fue ocultado a los colonos. Tras una ardua lucha judicial pudieron comprobar en 2005 que había una cláusula que los beneficiaba: sus tierras no podían ser enajenadas por el término de 10 años y tenían la prioridad para adquirir los terrenos.

Ante esta situación, la Fundación debió aceptar renovar los contratos por diez años y reconfiguró su estrategia para lograr su cometido. Así es como comenzó una nueva etapa de persecución, amenazas y embargos que fue expulsando a los históricos arrendatarios de sus chacras, incluso algunos de ellos sufrieron consecuencias de salud por el estrés al que fueron sometidos. Otros, los menos, lograron en 2015 renegociar los contratos pero con cláusulas leoninas que los perjudican notoriamente y hoy los tienen sumamente endeudados.

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