Policiales

Villa Moreno

Imputativa por toma de rehén develó situaciones de violencia de género previas

Pasó el último día de enero. Quería la plata que su ex guardaba para la operación de una de sus hijas. Como no logró el cometido la amedrentó con dos pistolas, intentó escapar con la hija de la mujer como rehén y fue detenido cuando uno de los uniformados se le tiró encima


El pasillo de Moreno al 4000 donde se atrincheró el agresor. Foto: Franco Trovato Fuoco.

El hombre detenido tras la toma de un rehén en la casa de su ex pareja el pasado 31 de enero fue imputado por el hecho que tuvo como eje la violencia de género. En la audiencia se conoció que ese día el acusado llegó amenazante a exigir la plata que la mujer guardaba para una operación que se tenía que hacer su hija. La negativa fue la excusa que usó el agresor para: gatillarle a su ex, disparar contra policías, tomar de rehén a una hija de la mujer y pegarse un tiro en la mandíbula. Para la fiscal Luciana Vallarella, el hombre cometió los delitos de resistencia a la autoridad agravada por la utilización de un arma de fuego, violación de domicilio, privación de la libertad agravada por cometerse con violencia y amenazas, y portación. Además, pidió la prisión preventiva por 90 días, lo que fue admitido y ordenado por la jueza Valeria Pedrana.

Según contó la fiscal durante la imputativa que tuvo lugar este viernes, Cristian Ariel S., de 41 años, llegó a las 9.30 a la casa de su ex pareja Carina, de 37, ubicada en Moreno al 4000. La vivienda se encuentra en un pasillo, y el agresor llevaba una pistola de grueso calibre en cada mano. Irrumpió en la casa de Carina y le exigió a los gritos la plata que tenía para la operación de su hija Mirella, de 21. La mujer se negó y el atacante le gatilló dos veces, pero no salieron las balas y se fue de la casa enfurecido.

Carina aprovechó para llamar a la Policía, pero en esos minutos su ex volvió “como loco” a bordo de un Renault Clio negro. Los testigos que lo vieron pasar aseguraron que conducía a alta velocidad y hacía maniobras peligrosas. Para entonces, los policías ya estaban en el lugar y le ordenaron que se detuviera. En ese momento les mostró las armas e intentó fugarse a la carrera, y se metió otra vez al pasillo donde vive Carina.

Uno de los uniformados lo siguió y Cristian le disparó cinco veces, pero el policía se tiró al piso y logró evitar que lo hiriera, continuó la fiscal.

El agresor volvió a meterse en la casa de Carina. Entró disparando contra el vidrio de una ventana, y a partir de allí la tensión fue mayor. El hombre gritaba que el personal policial se fuera o mataba a las mujeres.

Carina contó que se escondió en el baño, y su ex la buscó pero no la vio. Entonces se metió en la habitación y se escucharon dos disparos, relató.

El hombre salió ensangrentado, según ella, y la agarró del cuello y la forzó a caminar hasta el umbral de la casa. Pero se le cayó un arma al suelo, y Carina aprovechó para escapar hacia la casa de un vecino. Desde allí vio cómo tomó de rehén a su hija.

Mirella quedó a merced del atacante. Su hermana menor, de 13 años, había logrado escapar antes que su madre, pero ella había quedado en en la casa junto a su hermanito de 7. El agresor entró una vez más a la casa y le espetó: “Mirá lo que me hicieron hacer”.

Una de las víctimas contó que el hombre caminaba por las habitaciones de la casa gritándoles a los policías que no entraran. Agarró del cuello a Mirella y la llevó hasta la vereda apuntándole. Le decía a los uniformados que no se acercaran o iba a matarla. La llevó hasta la casa de su abuela, por calle Doctor Riva, buscando a su mamá, hasta que un policía se le tiró encima y logró desarmarlo, reconstruyó la fiscal a través de las declaraciones de las víctimas.

Con el repaso de lo sucedido,  Vallarella acusó a Cristian S. de resistencia a la autoridad agravada por la utilización de un arma de fuego, violación de domicilio, privación de la libertad agravada por cometerse con violencia, y amenazas y portación. También recordó que ya tiene una condena por portación de arma, y se encontraba en libertad condicional.

La funcionaria pidió la prisión preventiva por 90 días. Por el disparo en la mandíbula, el hombre fue operado en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), pero la fiscal consideró que ya estaba en condiciones de cumplir un arresto preventivo en una unidad penitenciaria, planteo que fue admitido por la jueza Pedrana, quien dictó la medida cautelar.

En el domicilio de las víctimas se encontró un ladrillo y medio de marihuana, y envoltorios de la misma droga que hicieron unos 4 kilos y medio. También cajas con municiones calibre 9 milímetros, un cargador, dos balanzas de precisión y 39.170 pesos en efectivo, además de las dos armas calibre 9 milímetros con las que había ingresado el atacante.

Con respecto al hallazgo de estupefacientes, intervino el personal de la Policía Federal que demoró a la mujer y a su hija –quien fue retenida por el agresor– por encubrimiento y por infracción a la ley de drogas 23.737, aunque al momento de la audiencia ya habían recuperado la libertad, explicó la fiscal Vallarella. En tanto, el hombre también enfrentará cargos en el fuero federal por el hallazgo de la marihuana.

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