Ciudad, Edición Impresa

Importante convocatoria en la feria de vinilos

Culminó ayer la primera Feria del Coleccionismo Discográfico de la ciudad. Unas 15 mil personas la disfrutaron. Por Agustín Aranda.-

Por: Agustín Aranda

La primera Feria del Coleccionismo Discográfico de Rosario reunió en tres días a 15 mil fanáticos de la música y visitantes. Con espectáculos varios, una subasta de objetos históricos y conferencias sobre el valor del vinilo, la iniciativa a cargo del gobierno de Santa Fe y la productora Stara Event, dirigida por el español Mikel Barsa podría tener su secuela el año próximo.

“Ya veis, de ostia”, exclamó el español Mikel Barsa mientras señalaba el nutrido flujo de fanáticos de la música y visitantes en el último día de la Primera Feria del Coleccionismo Discográfico de Rosario. En diálogo con El Ciudadano, el organizador destacó la buena respuesta del público rosarino a la iniciativa. “Fue una gran fiesta de la música y teniendo en cuenta lo que comentaron los coleccionistas que expusieron buscaremos tener una nueva edición el año siguiente”, detalló. De acuerdo con el español, en los tres días de feria pasaron cerca de 15 mil personas por la carpa blanca emplazada al principio del playón del Parque España. “Estoy sorprendido por la cantidad de niños que pudieron conocer el vinilo. Es fascinante ver cómo los padres les explicaban como funcionaba”, comentó Barsa, mientras sonreía y continuaba saludando a los visitantes.

Además, la feria buscó el “contacto vivo”, tal como señalara Barsa, con la historia de los últimos 60 años del mundo. “La evolución y cambios en los diseños, las modas, los cortes de pelo y las vestimentas. Las portadas son frescos de la historia humana”, sostuvo el español. Y de hecho, así era. Entre los 56 coleccionistas y expositores nacionales e internacionales –quedaron 15 por fuera por falta de espacio– reunieron 20 mil discos, siendo un 80 por ciento de vinilo, de la mayor parte de los géneros musicales. Sobre un mismo techo, la cumbia, el rock, la electrónica, el hip hop, el funk, el tango y el resto de los integrantes de crisol artístico sonoro estuvieron representados en la feria. ¿Los precios? Eran de colección y en su mayoría fuera del alcance de un bolsillo medio lleno. Sin embargo, la figura básica de la negociación feriante, como el regateo permitió a muchos alzarse con alguna joyita para el Winco, la bandeja de sus padres o abuelos, o simplemente para el anaquel.

Bondades de antaño

Para Barsa, y muchos de los presentes en el cierre de la feria, el viejo disco de vinilo cuenta con dos virtudes que lo posicionan por encima de los soportes musicales físicos más jóvenes, cual casete o CD. En una breve exposición sobre sonido, el español explicó las razones por las que el dispositivo de producción y reproducción del vinilo era la cúspide en materia de audición musical. “Por otro lado, el diseño de tapa (arte de tapa es el concepto que más caracteriza esta actividad) de los discos no se aprecia en su totalidad si en vez de tener una cubierta de 33 centímetros lo mirás en uno de 10 o 12 centímetros”, reflexionó Barsa. Por ello, una de las actividades más relevantes de los tres días, en opinión del musicólogo e integrante de la productora Star Event, fue la conferencia de diseño del rosarino Cristian Barnes –nieto del escultor Eduardo Barnes, que cultivó el arte sacro de la ciudad– sobre las grandes portadas de los discos.

Los músicos de la ciudad también se acercaron a la feria y junto a los visitantes pudieron disfrutar del espectáculo de uno de los fundadores del rock nacional, Moris junto a Terraplén, la última producción de Gustavo Santaolalla con Gaby Kerpel, Diego Vainer, Diego Martin con la puesta en escena de Pichón Baldinu. Con un escenario montado a los pies del playón del Parque de España, a metros de la carpa blanca de la feria, la grilla de músicos que pasaron la completó Una cimarrona, Alina Gandini, Carlos Seminara y la banda de hip hop rosarina Lima Sur.

“A la una, a las dos y a las tres”

Y el sonido de un martillo dio la sentencia al 80 por ciento de los objetos propuestos para la subasta que la feria propuso para el sábado. Entre los objetos históricos musicales de mayor relevancia y precio se encontraban: el single pintado de la banda Joy Division, que incluye los temas “At the later date”, “The Hill” y “Gutz” –que se vendió a 2.100 pesos–; el single “Test presing” que refleja la prueba de sonido de los Rolling Stones haciendo su clásico “Miss you”. Pero el pico de la subasta fue sin dudas el genial LP –long play, es decir, vinilo de larga duración– de recital de Roger Waters en Berlín haciendo la mítica obra: The Wall, de Pink Floyd. Con dos discos en perfecto estado y la portada autografiada, el precio de salida fue de mil pesos pero la puja culminó en la cifra récord: 2.500 pesos. Otros ítems de la lista quedaron sin oferente, como la foto/arte de tapa de la banda del ex Los Piojos “Ciro y los Persas” o el LP de Luis Miguel Decídete de 1983, autografiado y con un precio de salida de 300 pesos.

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