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La Lepra tuvo contundencia en sus delanteros y le ganó con justicia al campeón. “El resultado, no el rendimiento”

 

Dos tanques para festejar. Boghossian acaba de anotar el segundo gol leproso y lo señala a Núñez, quien lo asistió.
Dos tanques para festejar. Boghossian acaba de anotar el segundo gol leproso y lo señala a Núñez, quien lo asistió.

Por Juan Adisio.

Aparecieron los de arriba y la Lepra volvió a sonreir. Newell’s se tomó una pequeña revancha y le ganó al campeón Banfield por 2-1 con goles de Cristian Núñez y Joaquín Boghossian. De paso el uruguayo se sacó de encima la mufa y anotó después de 736 minutos. Mejor imposible.
Una vez más a la Lepra no le sobró nada, pero esta vez tuvo contundencia en el área rival, algo que en partidos anteriores lo había privado de puntos valiosos, eliminación de Copa incluida. Esta vez la mecha no la encendió Boghossian, quien hasta el primer cuarto de hora del complemento sólo había mostrado otra tarea con pocas luces y lejos del gol. El responsable de iniciar el camino del triunfo fue Cristian Núñez, quien ingresó por el irresoluto Jorge Achucarro y en diez minutos frenéticos generó tres chances claras hasta que llegó a la red rival.
El primer gol fue todo mérito del chaqueño. Schiavi envió un pelotazo, Boghossian saltó sin tocarla para desconcertar a Maidana y Núñez aguantó la pelota y de mediavuelta clavó la pelota en el ángulo para el 1-0. Una guapeada del Negro que sirvió para abrir un partido que tenía destino de cero a cero. Tras el gol, Sensini recordó los puntos perdidos por no cerrar el partido a tiempo y mandó a la cancha a Estigarribia por un Sánchez Prette que estuvo lejos de ser la solución que muchos reclamaban.
Sin que Banfield pudiera reaccionar, Formica desbordó por derecha y la pelota le quedó a Núñez, que se vistió de asistidor y dejó a  Boghossian cara a cara con Luchetti para que el uruguayo midiera donde poner la pelota y rompiera un maleficio con la red que parecía no acabar nunca.
 Después hubo una reacción del Taladro que llegó al descuento ayudado por un nuevo descuido defensivo de la Lepra por izquierda. James Rodríguez aprovechó un rechazo de Peratta y Ramírez desvió la pelota de cabeza para el sufrimiento. 
Los diez minutos finales tuvieron algo de suspenso. Pero la entrega de Bernardi y la experiencia de Alayes y Schiavi alcanzaron para no pasar sofocones. Y en la última bola Peratta se redimió y descolgó un centro en medio de mil cabezas, que le dio a la Lepra una victoria con sabor a revancha. Y  lo puso otra vez en carrera.

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