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Humor en primera persona, con la mirada en el público

Por Miguel Passarini.- La actriz y monologuista Malena Guinzburg habla de “#Canchero”, el elogiado espectáculo de stand up que la trae a la ciudad junto con Natalia Carulias, Fernando Sanjiao, Diego Scott y Pablo Fábregas, quienes integran el equipo De a 1.


La estética del stand up, una forma de humor asociada con el monólogo a público en primera persona, en la que se ponen a la luz ciertos padecimientos y arbitrariedades del mundo contemporáneo, acaparó en la última década la atención de la escena porteña, al punto que en la actualidad el fenómeno tiene, más allá de una serie de referentes fuertes, cientos de adeptos que lo eligen, por ejemplo, para disfrutar de una velada divertida y con amigos en infinidad de reductos tales como bares, boliches y salas teatrales, tanto convencionales como no convencionales.

Un fuerte referente de este fenómeno es el equipo De A 1, que tras su exitoso paso por el porteño escenario del teatro Picadilly desembarcará esta noche, a las 21.30, en Rosario, en Pugliese (Corrientes 1530), con su nuevo espectáculo titulado #Canchero, el cuarto de su breve pero aplaudida trayectoria.

A este equipo, integrado por profesionales formados entre las primeras camadas de humoristas y actores que optaron hace algunos años por la estética, pertenecen Natalia Carulias, Malena Guinzburg, Fernando Sanjiao, Diego Scott  y Pablo Fábregas, quienes con el stand up como columna vertebral, se animaron en esta propuesta a ir un poco más allá, y complementan sus shows de monólogos con algo de la estética del teatro negro, coreografías diseñadas por Valeria Archimó e interacciones con proyecciones en video.

“Suena todo muy demagógico lo que uno pueda llegar a decir, pero teníamos muchas ganas de actuar en Rosario, por todo esto que se dice del público, de su calidad e inteligencia; la verdad es que tenemos miedo que nos pase como en el Festival de Viña del Mar (Chile), donde el público, si no le gusta lo que ve, te tira con algo”, planteó con humor,  en diálogo con El Ciudadano, Malena Guinzburg, hija del recordado Jorge Guinzburg, acerca del mito de la “exigencia” del público rosarino, al tiempo que agregó: “El desafío de sacar el espectáculo de Buenos Aires está, también, en que no tenés posibilidad de revancha; es esta vez, quizás no hay otra”.

Según adelantan los integrantes del equipo, De a 1 se burla del lugar que ocupa. El show es una especie de autocrítica de lo que significa “pertenecer pero más o menos; codearse con el mundo cool pero siempre mirándolo de costado; estar cerca, pero afuera; parecer algo que no se es; vestirse como…, pero no ser como…”.

Respecto de la adaptación de un forma de humor heredada de los grandes monologuistas norteamericanos a una impronta más criolla con nombres de fuerte referencia tales como los de Tato Bores, Enrique Pinti y hasta el mismo Jorge Guinzburg, quizás el primero que lo adaptó a la televisión en el ciclo El Club de la Comedia, la actriz expresó: “En mi caso, pude en su momento viajar a Nueva York y ver espectáculos de stand up, y lo que nosotros proponemos, si bien mantiene la forma, responde a otro tipo de humor, más allá de que por cuestiones de idioma, gracias a mi inglés limitado, me perdí casi todos los remates. Supongo que para ellos era gracioso, se reían mucho, en cambio a mí no me resultaba tan gracioso, porque creo que no nos dan risa las mismas cosas”.

La actriz también habló del proceso de adaptación que sufrió el formato en el país: “Ahora, la cosa es más conocida, estamos en un momento de popularidad, pero hay un grupo anterior a nosotros que fue el que abrió un camino hace una década; entiendo que para ellos la experiencia fue distinta porque tuvieron la doble tarea de crear un público que ahora ya sabe lo que va a ver y, sobre todo, lo elige”.

Por lo general, el humor del stand up habla de un padecimiento propio, de aquello que no se suele decir por diferentes razones, pero que el simple hecho de hacerlo público genera la complicidad en la platea: “Es una estética que, básicamente, tiene un gran porcentaje de verdad, pero como pasa siempre con el humor algunas cuestiones son exageradas para generar la risa. En lo personal, yo suelo hacer mucho humor conmigo, con las cosas que me pesan en mi cotidianeidad, aunque hay colegas que trabajan un humor que es más de observación; por ejemplo, desde la publicidad de algún producto que tuvo cierto impacto en la gente, porque de ese modo estás trabajando con un material que la gente conoce. De todos modos, siempre estás poniendo tu visión personal acerca de esa cuestión, y entonces siempre terminás hablando un poco de algo propio. Y, en lo personal, yo elijo meterme crudamente conmigo, pero no es algo que me planteo, surge de ese modo cuando escribo”.

Finalmente, respecto del montaje de impronta teatral que ofrece #Canchero, la actriz detalló: “No somos bailarines, pero hacemos coreografías y utilizamos recursos del teatro negro que fue una de las cosas más complejas de lograr, porque exige cierta precisión. La verdad es que intentamos dar una vuelta de tuerca a la cosa aportándole al show algo más, más allá de que siempre prima el humor. De este modo, aprovechamos la posibilidad de estar en un teatro que es algo infrecuente para nosotros, y entonces  conviven en escena los monólogos con otras propuestas, y un cierre musical con el que buscamos la sorpresa”.

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