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“Hubo que atender muchas cosas en la emergencia pero nos esforzamos por mantener los objetivos”

Al cumplir dos años de gestión como rector al frente de UNR, Franco Bartolacci hizo un balance del empeño puesto, los logros y los objetivos para lo que viene en estos difíciles tiempos de pandemia y destacó el profundo compromiso con la agenda pública y las problemáticas sociales de la institución


Guadalupe Carmona

Al cumplir dos años de gestión como rector al frente de UNR, Franco Bartolacci hizo un balance del empeño puesto, los logros y los objetivos para lo que viene en estos difíciles tiempos de pandemia y destacó el profundo compromiso con la agenda pública y las problemáticas sociales de la institución

El pasado viernes 6 de agosto se cumplieron dos años de la asunción de Franco Bartolacci como Rector de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Esta fecha aniversario, por la que se llevó a cabo un acto en el Espacio Cultural Universitario (ECU), fue la oportunidad para realizar un balance de lo hecho y de aquello que aún queda por hacer. Un balance de gestión que estuvo atravesada, como cualquier otra actividad, por la pandemia del covid-19.

“Parece poco tiempo pero pasó muy rápido, con un contexto muy intenso. Estamos muy conformes. Nos produce mucho orgullo hacer este balance dos años después de asumir. Hemos realizado absolutamente todo lo que anunciamos en este lugar (ECU) el 6 de agosto del 2019”, dijo Bartolacci.

Ante la excepcionalidad del marco pandémico, la gestión de la UNR tuvo que redoblar empeños y adecuarse para mantener su funcionamiento. Al respecto, el Rector sostuvo: “Hubo que atender muchas cosas que se presentaron en el contexto de emergencia. Aún con todo hicimos un esfuerzo por mantener los objetivos más estratégicos”.

Bartolacci expuso que todos los recursos de la universidad pública fueron puestos a disposición del Estado ante las conocidas circunstancias, y que hacia dentro de la comunidad universitaria se trabajó mucho para garantizar los derechos y la continuidad de las actividades.

La inversión en tecnologías que pudieran sostener la virtualidad se convirtió en la ocupación principal durante los meses de fuertes restricciones. “Mudamos todas las actividades académicas y de administración a la virtualidad prácticamente en pocos días, significó para nosotros una revolución tecnológica porque no éramos una universidad con tradición e instancias de virtualización. Mientras hubo restricciones el 100% de las actividades académicas de la UNR se siguieron desarrollando”, explicó el rector.

Presencialidad y virtualidad

El horizonte hoy en día es la vuelta a la presencialidad. “Todos los días vamos a ir incrementando las instancias de presencialidad con sus matices. En la universidad la discusión no es presencialidad o virtualidad, es presencialidad y virtualidad.

Vamos a abrir una licitación la semana que viene para poner en marcha 100 aulas híbridas. Invertimos más de 200 millones de pesos en este año y medio en recursos tecnológicos. Vamos a poner aulas al aire libre, ya hay dos que se implementaron en la Siberia y se van a replicar en las áreas verdes de nuestra universidad”, aseguró Bartolacci.

“En la virtualidad hay cosas que llegaron para quedarse y pueden constituir una herramienta que derrumbe obstáculos que históricamente imposibilitaron el acceso (aquella gente que se le dificulta combinar trabajo y estudio, o que no vive en nuestra ciudad)”, manifestó Bartolacci, y agregó: “Estamos haciendo una fuerte inversión para poner en marcha múltiples dispositivos que constituyan opciones para poder hacer esa combinación inteligente y creativa entre una modalidad y otra en esa universidad que viene, que no va a ser la que conocimos”.

Una universidad de cara a la gente y sus problemas

En relación a los vínculos de la universidad con la agenda pública y las problemáticas sociales, Bartolacci declaró que es una de las prioridades de la gestión. Apuntó: “Todo lo que hicimos este tiempo sirvió para dar vuelta a la universidad y ponerla de cara a la gente y sus problemas, para que deje de ser un palacio de saberes clausurados. En el balance, si hay algo en lo que hemos insistido fue en resignificar toda la política científica y garantizar intervenciones transversales. Cuando hay un problema, hay una intervención de la universidad pública desde todas sus perspectivas, desde la producción de ciencia y conocimiento, desde la formación y desde el compromiso social”.

Para la gestión del rector hay tres áreas prioritarias: ambiente, acceso a una alimentación nutritiva y saludable, y vinculación con el sector productivo local y regional. “Nosotros vamos a proponer todas las líneas de investigación, pero hay tres áreas centrales en donde queremos que la universidad cumpla un rol disruptivo”, planteó.

Entre algunas de las acciones llevadas a cabo durante lo que va del período de esta administración, se puede distinguir el avance en grandes obras de infraestructura en las distintas dependencias de la UNR; en el área académica, la creación de 35 nuevas carreras, el proyecto de creación de una nueva escuela media en formación de ciencias sociales, humanas y artísticas –“saldando una vieja deuda”, puntualizó Bartolacci–; políticas en el área de derechos humanos y en materia de extensión.

“Así como nosotros entendemos que Rosario y la región necesita la presencia fuerte de la UNR, toda la provincia necesita la presencia de sus tres universidades públicas (UNR, UNL y UNRaf). A veces los universitarios nos olvidamos que somos consecuencia del esfuerzo que hace la sociedad para sostenernos. No solo se trata de instituciones que acrediten formación de excelencia a través de un certificado, son sobre todo instituciones de las que la gente espera que se conviertan en una herramienta de transformación que les cambie la vida, sobre todo cuando la están pasando mal. Y hoy la Argentina está en una situación muy difícil”, opinó respecto al objetivo de integración con las otras universidades nacionales públicas de la región santafesina.

Atender las contingencias sin descuidar los objetivos

Para Bartolacci cada conquista es colectiva. “Si hay un desafío que tenemos por delante es el de una profunda reforma pedagógica, académica y administrativa. Si no tomamos nota de los cambios mundiales, del impacto de esos cambios, se corre serio riesgo”, aseguró.

Lo que quedó resonando entre las paredes del ECU es la concepción de universidad que propone la gestión Bartolacci. “La universidad que queremos es una institución más moderna, creativa, innovadora, de excelencia y popular, más democrática, transparente e inclusiva, diversa, plural, feminista y estrechamente vinculada a la agenda de los actores e instituciones de su tiempo”, concluyó.

“En general todos los niveles del Estado tuvieron que poner todas sus fuerzas para atender la contingencia, nosotros pudimos hacer eso sin descuidar nuestros objetivos. Queremos contar con espacios de evaluación y control público del ejercicio de la gestión. No es posible contar cada una de las acciones que realizamos. El orgullo de la tarea cumplida no nos lleva a conformarnos. El cumplimiento de lo prometido es impulso para lo que sigue”, concluyó el rector.

 

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