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No menor

Hogar del Huérfano: condenan a prisión a empleados por abusos

La Justicia sentenció a 15 años de reclusión efectiva a dos ex trabajadores de la institución, intervenida en 2011 por el caso.


La Justicia santafesina condenó a 15 años de prisión a dos ex empleados del Hogar del Huérfano por abuso sexual con acceso carnal de un niño de 9 años entre 2009 y 2011, cuando el menor estuvo alojado en la institución antes de ser adoptado por una familia. El juez Julio Kesuani interpretó que fue porque pudo contar lo ocurrido a personas por fuera de la institución que el caso se descubrió, lo que dio lugar a la investigación y el enjuiciamiento. El extenso fallo al que accedió El Ciudadano cimentó las denuncias que habían llevado a la intervención provincial de la institución hace cinco años, la que además dejó al descubierto muchas irregularidades independientes del grave delito: falta de documentación en legajos, ingreso de personas ajenas al Hogar, e infraestructura deficiente para garantizar la integridad de los derechos de de la niñez, entre ellas.

Osvaldo Retamozo y Oscar Andrés Gómez recibieron la sentencia del Juzgado de Distrito Penal de Sentencia 4ª, que los encontró culpables de haber abusado en reiteradas oportunidades del menor de edad mientras debía estar a su cuidado en el Hogar del Huérfano, que funcionaba como tal en Laprida 2129. Ambos debían velar por la integridad de los varones de 4 a 12 años. Según el fallo, los abusos se produjeron mediante amenazas y abusando de la relación de cuidado: eran los responsables de darles la merienda, llevarlos o buscarlos de las escuelas y de organizar actividades lúdicas con ellos.

La pista

El caso, que llevó entre otras denuncias a la intervención del hogar fundado a fines del siglo XIX, llegó a la Justicia a principio del 2011. Meses antes la víctima empezó a salir los fines de semana como parte de la incorporación a una familia sustituta, que finalmente obtuvo la guarda. Durante ese tiempo, el nuevo núcleo afectivo notó irregularidad en el comportamiento del pequeño, lo que levantó sospechas. La decisión familiar fue acudir al Hospital de Niños Víctor J. Vilela, y se pudieron comprobar secuelas de lesiones compatibles con las situaciones que había sufrido.

Luego de una presentación en Fiscalía, la causa incluyó a más de una veintena de testigos, desde trabajadores –cocineras, empleados de mantenimiento, directivos, suplentes– hasta peritos psicólogos y médicos. Para llegar a la sentencia, fiscales y querella pidieron un informe a través del método de Cámara Gesell –ámbito especial para casos que involucran a niñas y niños– que determinó secuelas de abusos reiterados.

El mismo examen tiró por la borda que el niño haya testimoniado en influencia de terceros. Los condenados argumentaron que la víctima venía con un pasado turbio, que había incluido paso por situaciones de prostitución y maltratos de un padre abusador. Varios testigos de los defendidos dijeron desconocer los hechos y denunciaron una campaña de desprestigio en contra del Hogar y sus directoras entre las que estuvieron Marcela Travella; Polola Lagos (descendiente de Ovidio Lagos, aristócrata y fundador del diario La Capital); la primera concejala electa del partido PRO en Rosario, Laura Weskamp; María Eugenia Saccone; y Laura Borghi.

El fiscal Luis Schiappa Pietra pidió 18 años y los querellantes 20. El juez dictó sentencia por 15 años. Del juicio participaron autoridades de la Dirección provincial de los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia.

Motivos

En 2011, justo cuando la víctima salía de la institución para integrar una nueva familia, el Ministerio de Desarrollo Social provincial intervino la institución por nueve meses para investigar, analizar el funcionamiento del Hogar del Huérfano y finalmente cerrarlo. Del balance, siempre según fuentes judiciales, la comisión de trabajo que investigó el lugar destapó una caja de Pandora. “Pudieron desenmascarar claras violaciones a derechos fundamentales de los niños y adolescentes, documentadas en los informes semanales que constan en el expediente administrativo”, marca el fallo.

Las irregularidades se produjeron en prácticas cotidianas. Entre otras, la falta en el registro de identidad de los niños, de registro de la escucha del niño, de historias clínicas incompletas, de prescripción médica e instalación de medicación a niños efectuada por diversas personas sin control alguno, y de salidas con personas diversas sin registro. “La falta de estrategias orientadas según el interés superior del niño reprodujo con agravantes la vulneración de sus derechos”, detalla el escrito.

Origen y final de una obra de la alta sociedad

“El Hogar del Huérfano fue una de las instituciones impulsadas por las damas de la alta sociedad rosarina para paliar situaciones de desprotección que –paradójicamente– el sistema elitista de aquel entonces multiplicaba. Sin legislación laboral, sistema sanitario, sistema de retiros y de protección, las epidemias, la exclusión, la explotación, eran parte constitutiva del modelo social de aquel entonces”, explicaron Gabriella Dalla Corte y Paola Piacenza en su investigación sobre los orígenes y primeros tiempos del Hogar del Huérfano, trabajo publicado en 2006 con el título “A las puertas del Hogar”.

La institución se mantuvo con donaciones de empresas y particulares, y con recaudación a través de un mecanismo de asociación junto a un subsidio del gobierno provincial y otro menor de la Municipalidad de Rosario. En 2009 brindaba a unos 140 chicos actividades de apoyo escolar, computación, cerámica, judo y educación física. Ese año, la provincia adhirió a la ley de Promoción y protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes. Tuvo desde ese momento 18 meses para buscar alternativas a la institucionalización: familia ampliada (abuelos, tios, etcétera) en caso de que los niños no pudieran estar con sus padres, y otros mecanismos como las familias sustitutas. A 2011, cuando las denuncias llevaron a la intervención, eran 80 los chicos en el hogar. En 2012 los pocos que quedaban fueron trasladados a otra institución, en Granadero Baigorria.

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