El Hincha

La pasión no se vende

Hinchas se unieron para combatir las sociedades anónimas

Hinchas de distintos clubes se unieron para combatir contra el desembarco de capitales privados al fútbol argentino.


Hace unas semanas se reflotó la idea de que las sociedades anónimas deportivas (SAD) puedan desembarcar en el fútbol argentino. Esta vez será a través de un proyecto de ley impulsado por el gobierno nacional que encabeza Mauricio Macri, que se está preparando para tratarse en marzo cuando se abra el período de sesiones ordinarias del Congreso. Pero… ¿Qué significa la llegada de las SAD? ¿En qué modifica el fútbol como lo conocemos? ¿Y a los clubes?

Lisa y llanamente, la ley permitiría que capitales privados, a través de las sociedades anónimas, compren clubes. Ante esta amenaza, un grupo de simpatizantes de distintas instituciones decidió organizarse y conformar la Coordinadora de Hinchas, que agrupa a simpatizantes de todas las categorías en busca de un fútbol bien federal.

La movida arrancó en 2016, ante la nueva privatización del fútbol televisado y la amenaza del desembarco de las SAD. La unión comenzó a raíz de las conversaciones que tenían simpatizantes de los clubes sobre las problemáticas que había en cada institución, donde encontraron varias cosas en común.

“En una mesa de negociación, cuando se deciden los precios de las entradas o los horarios de los partidos, por ejemplo, se sientan los dirigentes de AFA, los del gobierno y los empresarios. No hay nadie que represente a los hinchas, que somos quienes consumimos y mantenemos el fútbol. Nuestra voz no está representada”, contó Ignacio Petunchi, integrante de la Coordinadora.

Cómo narra Eduardo Galeano en su libro El fútbol a sol y sombra: “Rara vez el hincha dice: hoy juega mi club. Más bien dice: hoy jugamos nosotros. Bien sabe este jugador número doce que es él quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella se duerme, como bien saben los otros once jugadores que jugar sin hinchada es como bailar sin música”.

Ese sentimiento de identidad, que conoce quién es parte, es lo que caracteriza al hincha de fútbol argentino. Identidad que corre riesgo con el arribo de capitales privados a los clubes.

“Han llegado a cambiar canchas de lugar, los colores, el escudo”, argumentó Nacho con relación a experiencias que se dieron en otras ligas de fútbol. Siempre con la mirada puesta en los números, en la ganancia económica y no en la función histórica que tuvieron y tienen los clubes, sobre todo en la Argentina, que es un país muy futbolero.

La Coordinadora busca defender esa función social: la llegada que tienen los clubes en la ciudad y en los barrios.  “A lo mejor llegamos a un lugar donde no conocés a nadie, pero ponés una bandera del club y tirás una pelota y en un ratito llegan pibes y pibas del barrio y eso es por el fútbol”.

Las Sociedades Anónimas Deportivas van en contra de lo que es el espíritu de los clubes. Ignacio menciona un ejemplo para graficarlo: “Hay muchos deportes amateur que no generan ganancias, desde el punto de vista empresarial, para el club. Si no es redituable, es probable que lo cierren, como pasa en muchos clubes”.

Contra esto lucha este grupo de hinchas que se buscaron, se conocieron y sueñan con construir un frente que agrupe a todos para alzar una voz que los represente. Porque, en definitiva, el club y el fútbol es de los socios y las socias.

La pelota no se mancha

“Los clubes son de los socios y las socias”. La mayoría de los simpatizantes de las principales instituciones de la ciudad coinciden en lo mismo. Inclusive se manifiestan a viva voz en contra del desembarco de las sociedades anónimas deportivas (SAD).

En el 2016 la Asociación de Fútbol Argentino intentó agregar en la reforma del estatuto una cláusula que permita a personas jurídicas de participar del fútbol. Como consecuencia de esa idea de reformar el estatuto y habilitar a las sociedades anónimas para que participen de la vida futbolística del país, se reunieron en Rosario representantes del fútbol local para debatir sobre el tema.

Raúl Broglia, presidente de Central, Luciano Stern, vice de Central Córdoba, Daniel Mariatti de Argentino y Mario Gianmmaría de la Asociación Rosarina de Fútbol. La única ausencia, en ese entonces, fue de los dirigentes de Newell’s.

Todos coincidieron (y coinciden aún hoy) en la importancia que tiene la función social que cumplen los clubes y el riesgo que se corre con la llegada de empresas al manejo de las instituciones.

“La AFA es de los clubes y los clubes son de los socios”, rezaba el final del comunicado rubricado luego de la reunión, en la cual también estuvo presente el actual presidente de la Asociación de Fútbol Argentino, Claudio “Chiqui” Tapia.

El Canalla, además, dejó plasmada su postura política en la reforma del estatuto que se produjo ese mismo año en el club del barrio de Arroyito. El artículo 121 reza: “El Club Atlético Rosario Central no podrá (…) convertirse en Sociedades Comerciales”. Y obra por la “defensa de la Asociación Civil ante la amenaza de conversión en Sociedades Comerciales de los clubes de fútbol”.

Cristian Marí es socio auriazul y actualmente forma parte de la secretaría de actividades sociales de la entidad. Si los empresarios manejan los clubes como empresas, lo más seguro es que las actividades sociales pasen a un segundo plano. “No vamos a permitir que eso pase”, afirmó en concordancia al estatuto canalla y a la importancia social que tienen los clubes.

En el Salaíto, Mariatti aseguró que la postura de la comisión directiva y de los socios y socias es innegociable. “Total y absoluto rechazo”, comentó a El Hincha el dirigente del elenco de barrio Sarmiento. Y confesó que para que no desembarquen las SAD es indispensable “la movilización de los hinchas y de los dirigentes que pensamos a los clubes como organizaciones sin fines de lucro”.

Del lado de la Lepra, los hinchas también lo rechazan. Federico Ripani, referente de la oposición, socio del club y que desde hace años participa de la vida institucional y actualmente es militante del Movimiento de Pertenencia Leprosa, indicó que la postura es la misma: “Estamos en contra de las sociedades anónimas deportivas”.

“Para las SAD no existe el socio, sino el cliente, no existe la pasión sino el beneficio económico”, opinó. E insistió que una de las claves para que “los empresarios no vendan espejitos de colores” es que los socios que son elegidos para llevar el rumbo de los clubes lo hagan con responsabilidad.

Distintas camisetas, distintas realidades, que se unen en una misma voz y por un mismo objetivo: el club es de las ylos hinchas.

La obsesión de Macri

La llegada de Mauricio Macri a la presidencia de la Nación significó el final, entre otras cosas, de la gratuidad del fútbol televisado. La nueva privatización implicó que los espectáculos deportivos que anteriormente eran transmitidos para todos y todas en forma gratuita, se convierta en un privilegio para unos pocos. Pagar para ver.

Pero no sólo eso: también abrió un panorama propicio para el desembarco de las Sociedades Anónimas Deportivas a los clubes de Argentina. Este deseo fue expresado por el presidente en forma abierta en diferentes ocasiones.

Luego de proponerlo formalmente cuando era el mandamás de Boca, en 2016 manifestó en un reportaje concedido a la agencia Associated Press (AP) que “debe ser optativo” para los clubes continuar siendo asociaciones civiles o bien convertirse en empresas. “En un mundo donde todos apuntamos a elegir en libertad, que los socios de cada club elijan”, remarcó aquella vez.

A principios del año pasado, en vistas de la reforma del estatuto de la Asociación de Fútbol Argentino, la Fifa envió un borrador en el cual en el punto dos del articulo 10 rezaba: “Toda persona jurídica que desee convertirse en miembro de la AFA presentará una solicitud por escrito ante la secretaría general de la AFA”. Algo que levantó la alerta de los clubes.  Pero… ¿Por qué la polémica? Porque al hacer mención solamente a “personas jurídicas”, se abre implícitamente la puerta a que una Sociedad Anónima pueda serlo.

Gracias a la voz de los dirigentes de la mayoría de los clubes afiliados, y de los hinchas que comenzaron a organizarse alertados por la situación, este punto del estatuto se sacó.

Sin embargo, con este camino cerrado, la obsesión de Macri para habilitar a empresarios para que compren clubes va en busca de otra vía. El gobierno nacional tiene en su poder un proyecto de ley y busca que en marzo cuando se abra el período de sesiones ordinarias sea tratado por el Congreso.

Ante esta nueva amenaza, los hinchas comenzaron a entablar conversaciones con dirigentes de los clubes y con distintos diputados nacionales, para que esa ley no llegue a efectivizarse, ya que entienden que las Sociedades Anónimas Deportivas van en contra de lo que caracteriza al espíritu de los clubes de fútbol en Argentina: organizaciones que son sin fines de lucro.

Además, el formato al que, todo indica, se llegaría, es el de las grandes diferencias, algo que Cambiemos hace a nivel nacional con sus políticas de Estado. Los que más tienen más ganan y los que menos tienen son desplazados.

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