Economía, Región

Buena leche

Hay salvavidas para que Sancor siga siendo nacional, cooperativa y con cabeza en Sunchales

El gobierno, el titular del Banco Nación, el presidente de la firma y el gremio Atilra firmaron un entendimiento con un grupo empresario. La firma procesa entre 500 mil y 600 mil litros de leche al día, y la idea es proyectarla a 1.500.000


Nacional y cooperativa. Sancor, aún contra las cuerdas por deudas millonarias y en franco retroceso en mercado lácteo en los últimos seis años, tiene una alternativa para capear su crisis. Este lunes se firmó un acuerdo entre el Estado, un grupo empresarios y el sindicato del sector, Atilra, para iniciar un camino ascendente que la despeje definitivamente del riesgo de terminar en manos de multinacionales como Adecoagro, de la suiza Adecco, con una conducción externa a la provincia de Santa Fe y a la Argentina, y una estrategia productiva bajo directivas del exterior. De prosperar la propuesta, ya plasmada en una carta de compromiso difundida por el gremio, la cabeza se quedará en Sunchales, y la histórica empresa dejará de drenar trabajadores, tras haberse desprendido de dos tercios de sus empleados en los últimos cinco años.

Luego de una crisis que arrastra desde 2006 y que en el bienio 2016/2017 la obligó a cerrar o vender varias plantas industriales, algunas marcas –como todas las de postres y flanes a Vicentin– y a reducir 3.200 puestos de trabajo –de los 4.700 que tenía en 2015 sobreviven 1.450 en la actualidad– el año pasado la firma producía sólo el 10% de lo que generaba un lustro antes. Actualmente está procesando entre 500 mil y 600 mil litros diarios de leche en sus plantas –cayó del puesto 4 al 12– y la media de equilibrio se alcanza, según estiman, con 1 millón: la idea es llevar el nivel a 1.500.000 litros, utilizando a pleno la capacidad instalada.

Claro que el camino que viene no es rápido ni simple. El acuerdo que se firmó este lunes debe ser tratado ahora por los socios de la cooperativa, que además es de segundo grado –la componen unas 70 cooperativas menores de 1.600 tamberos, además de productores individuales– y aprobado en asamblea. No hay plazos para ello, aunque, dada la importancia del ofrecimiento, puede que la decisión no se extienda en el tiempo.

Pero de igual modo las repercusiones, que fueron inmediatas, en sitios ligados al agro y a los mercados, dieron cuenta de la fuerte tensión interna que el tema genera. “La cooperativa podría encontrar una salida de su crisis gracias a un acuerdo que sellaron este lunes el gobierno y actores económicos relacionados con la reconocida láctea”, expresa por caso el diario Ambito. “ Otra oportunidad para Sancor: cómo es el plan que puede salvar a la empresa láctea”, tituló por su parte El Cronista. Pero diametralmente opuesta fue la lectura publicada en el sitio especializado Agrofy News, para el que “el gobierno y sus intereses quieren una vez más sobrepasar la propiedad privada”, y por ello “se acrecienta el rechazo de los tamberos asociados ante la incursión oficialista” y de los presuntos “empresarios amigos del gobierno”.

 

La mesa blanca

 

La reunión en la que se le terminó de dar forma al documento que detalla el salvataje propuesto tuvo lugar en la cartera de Desarrollo Productivo. Allí se sentaron el ministro Matías Kulfas junto a su par de Trabajo, Claudio Moroni; el presidente del Banco Nación, Eduardo Hecker; el representante y presidente de la cooperativa Sancor, José Pablo Gastaldi; el secretario General de Atilra, Héctor Ponce, y el grupo de empresario inversor, integrado por José Urtubey, miembro de la Unión Industrial Argentina, accionista de Celulosa Argentina y hermano del ex gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey; Marcelo Figueiras, titular de Laboratorios Richmond, que produce localmente la vacuna Sputnik V contra el coronavirus, y el especialista en el sector lácteo Jorge Estévez.

Todos le pusieron firma al entendimiento, que contempla estrategias a corto, mediano y largo plazo. En lo inmediato eso se traduce en una inyección de fondos específica y directa, con partidas asignadas por parte del gobierno nacional para ampliar la compra de materia prima e insumos de producción, mientras se tramita una línea de asistencia desde bancos públicos, para lo que se mencionó al Banco Nación, al Bice (Banco de Inversión y Comercio Exterior) o ambos en conjunto. En la segunda etapa, ese fondeo iría a un fideicomiso bajo control del grupo empresario interesado, del que también formará parte –y no sólo para su control– la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera.

Atilra emitió un comunicado de indudable tono de apoyo: “Se concretó el acuerdo para la reactivación definitiva y sustentable de Sancor”, lo tituló. Hace poco menos de un mes, el gremio lechero fue al paro en todo el país –a las 12 horas el gobierno nacional dictó la conciliación obligatoria– con una serie de reclamos: a la cabeza, el de un rescate para Sancor que asegure las fuentes laborales. “El impacto regional que significa Sancor es altamente significativo, por tratarse de una empresa emblemática de la lechería. Corresponde a este gobierno popular la responsabilidad histórica de salvar a Sancor”, sostuvo el gremio, que así se aseguró, además, su presencia en la mesa de negociaciones. Ahora que forma parte, su función es asegurar “paz social” en la cooperativa de Santa Fe y Córdoba, para que el plan, si sale, pueda desplegarse.

 

Salir a flote

 

“Sancor está en equilibrio operativo, no gana ni pierde con lo que genera, pero es indiscutible que esta situación no es sostenible. Porque el tamaño de la estructura (plantas ociosas y poco actualizadas, cantidad de personal, etcétera) y las obligaciones que tiene, son un lastre que no le permite sacar la cabeza de abajo del agua”, citó el portal Agroclave a una fuente del consejo directivo de la cooperativa láctea, que describía así su situación. Sólo Agrofy News, de entre todos los portales grafica una situación distinta, acaso parte del evidente torpedeo a la operación. La describe así: “Sancor, que ya cumplió con todos los pasos para su reestructuración y saneamiento y dejó los peores momentos atrás, hace varios años”.

Lo cierto es que el entendimiento tiene antes que nada un acuerdo de confidencialidad, aunque se desprende que el grupo empresario pretende quedarse con el “management” –esto es el manejo, la administración– con lo cual el actual consejo directivo de la cooperativa pasaría a un segundo plano. Esta parece la parte más ríspida del plan, aunque la oferta se complementa con la puesta a disposición de “todas las herramientas de financiamiento”, al decir del ministro Kulfas, para materia prima e insumos. No está claro si la intención es además desprenderse de alguna planta más –se habla sólo de vender “los activos accionarios que posee de otra u otras empresas”– sí que el grupo empresario se compromete a lograr un equilibrio operativo sin realizar despidos sin causa.

“Vamos a apoyar ese plan de negocios ambicioso para recuperar el liderazgo que tuvo esta cooperativa”, lanzó el ministro de Desarrollo Productivo.

Por su parte, el presidente del Banco Nación, distinguió el caso de Sancor, bajo la gestión del presidente Alberto Fernández, de lo que fue Vicentin bajo la administración de Mauricio Macri: la firma de Avellaneda fue asistida por la entidad de modo inaudito, tanto que comprometía su funcionamiento operativo como banco. “Tenemos la decisión política de colaborar para llegar a buen término, vamos a encontrar un camino entre todos y comprometo el apoyo del banco para esto”, explicó Hecker.

Los empresarios, en tanto, remarcaron el “prestigio” y la “reputación” que tiene la cooperativa: “Todos pusimos el hombro para llegar a este acuerdo”, marcó Urtubey. “Sabemos que falta inversión de capital de trabajo y por eso estamos aquí”, agregó.

Según fuentes del sector lácteo, directivos de Sancor sostienen que con 30 millones de dólares la empresa podría dar el salto, pero los empresarios involucrados estimaron tres veces más, y más: unos 100 millones de dólares. La quinta parte puede cubrirse si Venezuela cancela el pago de una venta de leche en polvo que se adeuda desde hace una década: unos 18 millones de dólares.

Con todo, según el portal económico local Punto Biz, el proyecto se resume en una “puesta en valor de la empresa”, poniendo a funcionar todas sus unidades productivas –tiene 6 plantas en Santa Fe y Córdoba, tres en cada provincia, en Sunchales, San Guillermo, Gálvez, La Carlota, Devoto y Balnearia, que elaboran un centenar de lácteos y derivados, y se desprendió de 9 plantas, 5 en Córdoba (Córdoba capital, Morteros, Brinkmann, Pozo del Molle y Coronel Moldes) 2 en Santa Fe (Centeno y Ceres), 2 en Buenos Aires (Coronel Charlone y Arenaza) y de un centro de distribución en Monte Cristo, Córdoba, que vendió a Vicentin– en “la elaboración de la totalidad de los productos que Sancor tiene la posibilidad actual o futura de producir y comercializar”.

El entendimiento concluye: “Las partes se comprometen a poner sus mayores esfuerzos para avanzar a la brevedad en el sentido antes indicado, ejecutando todos los actos jurídicos que fueren necesarios a tal fin”. El primero, para la empresa que factura unos 2.500 millones de pesos anuales en el mercado interno y unos 100 millones de dólares en el mercado externo, será ya el próximo lunes, con una reunión con directivos del Banco Nación.

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