El Hincha, Rugby

Debate

Hay jugadores que no aprovechan la oportunidad, los especialistas explican las razones

No todos los jugadores juveniles muestran su potencial en el periodo de reclutamiento y El Hincha buscó explicaciones en especialistas. José Pellicena (head coach Pumitas), Hugo Porta (ex capitán de Los Pumas) y Francisco Pancho Rubio (Gerente de Rugby UAR), aportaron su punto de vista


Jugadores durante una concentración nacional Juveniles, un momento clave para el desarrollo de un rugbier. Crédito: Gentileza Prensa UAR.

La vorágine de la competencia hace que algunos debates se posterguen. Hoy, con la actividad, recién volviendo con trabajos físicos, esos interrogantes vuelven a escena para el debate. En varias oportunidades, con diferentes protagonistas de diferencias latitudes de Argentina, se discute el hecho que hay jugadores que muestran destrezas naturales para el juego, y luego, cuando tienen que plasmarlo en una instancia superior no lo hacen, o cuando están siendo evaluados sólo juegan para conformar a los entrenadores y completar los tildes de la planilla.

Planteada la inquietud, El Hincha dialogó en las últimas semanas con diferentes personalidades, algunas vinculados a la Unión Argentina y otras no, para conocer la opinión de los dos lados del mostrador.

“Puede suceder que eso pase en algunos jugadores, obviamente no es la intención. Cuando un jugador llega a una instancia de seleccionado, la idea es que se exprese de la mejor forma, con todas sus cualidades. Es verdad que cuando sale de jugar todos los fines de semana con su club y sus amigos y se inserta en un contexto distinto en el que comparte equipo con jugadores que no conoce a la perfección todavía, tal vez se sienta un poco limitado o trabado. No es que nosotros a nivel de M20 o M18 generemos esto en forma adrede, posiblemente el contexto dé para que los jugadores se expresen de esa forma”, confió José Pellicena, head coach de Los Pumitas, y además agregó: “Nosotros tratamos, en cuanto a las destrezas mentales, de bajar los niveles de ansiedad, de que no se pongan nerviosos, que estén tranquilos y se desarrollen de la mejor forma, o que se expriman de la mejor forma. Puede ser que por momentos no suceda, lo que sí garantizo es que ya hacia el final del proceso, cuando los jugadores empiezan a tomar un poco más de confianza, llevan más tiempo juntos y están más cerca de la competencia, todo eso se empieza a aflojar, y empieza a fluir de una forma totalmente distinta que al principio de los procesos”.

Otro de los buscados por El Hincha para conocer su opinión fue Hugo Porta. El ex capitán de Los Pumas, hoy presidente de Banco Nación, además de su faz como dirigente, también colabora con los entrenadores de las juveniles de su club y es palabra autorizada en la materia.

“Un entrenador es importante, y es bueno cuando deja que el jugador encuentre sus propios límites. Y para que un jugador encuentre sus propios límites, primero lo que hay que decirle es que la cancha es toda para él, para que la corra toda, y corra por todos lados. Ahora le empiezan a decir que corran por andariveles, y les dicen que es lo que no tienen que hacer, en vez de dejarlos hacer, entonces empieza a haber esta problemática. He jugado al rugby para divertirme, entonces para mí eso es lo más importante, que el chico entienda que el rugby no pierda lo lúdico, el objetivo es que el chico se exprese y pueda divertirse”, dijo Porta.

En tanto, el ex “10” analizó: “Creo también que sería bueno, que los que están o estamos cerca de los chicos y enseñamos, dejemos que los chicos se expresen, porque en realidad ellos tienen que encontrar sus límite, y a lo mejor el entrenador no sabe cuáles son. Entonces hay que dejarlos que jueguen, hay que dejarlos que tomen decisiones, eso es muy importante. Porque mañana a un jugador se le va a desatar el botín, y le va a ir a decir al entrenador ‘no me dijiste cómo me tenía que atar el botín’”.

Del intercambio de opiniones, del debate con colegas, entrenadores, jugadores y dirigentes, también surgió el interrogante si los sistemas de juego delimitaban a los jugadores a expresar sus destrezas, y si  coartar la creatividad sería un punto negativo, ya que hoy por hoy, escasean los jugadores distintos, como Juan Martín Hernández, para graficar el prototipo de jugador del cual estamos pensando.

Otra voz importante para conocer, y que tiene en su computadora los números, las evaluaciones, y además coteja observando todo el trabajo de selección de los jugadores, es Francisco Rubio, Gerente de Rugby de la UAR.

“Un jugador en un contexto de club juega con una presión de defensa o un rival, que se modifica cuando suben a un nivel superior, por ejemplo un interacademia. El tiempo y espacio, a diferencia del nivel club, no es el mismo. Lo que se ve apto para un nivel, al subir no lo es. Hay jugadores que siguen siendo aptos, que luego juegan en un seleccionado, se miden con sus pares y siguen demostrando que son diferentes”, expresó Rubio en el inicio de la charla con El Hincha.

Continuando con la explicación, el gerente de rugby de la UAR dijo: “El rugby actual ha aumentado la presión y la exigencia física, todos los gestos técnicos se ejecutan a más velocidad, a una calidad superior. ¿Cuántos jugadores hay así? Pocos. Los sistemas se arman para que estos jugadores que hacen la diferencia puedan seguir haciendo ese desnivel, para generar espacios, aunque la presión de la defensa sea mayor. Entendemos que el sistema está en apoyo del jugador que tiene destrezas para marcar diferencias”.

Muchos demonizan a los sistemas porque se piensa que no hay lugar para la creatividad, pero los mejores equipos los utilizan. “Todos los sistemas son para que los jugadores expriman su mejor versión, nadie quiere coartar y que no muestre sus cualidades. Como entrenador tengo que brindarle condiciones para que ese jugador pueda explotar. Todo es producto de un proceso de aprendizaje, se incorpora una destreza y pasa a ser inconsciente, la importancia de ser automático (NdR: ejemplo de automatizar las destrezas: levantar la cabeza para mirar cómo se presenta el rival o la lectura de hacer un duelo o pasar la pelota)”, aseveró Rubio, y amplió: “No es cuestión de sistema de juego. Se le enseña al jugador que mire adelante y cuando tenga una oportunidad, la tiene que tomar. Dentro de tomarla está el debe y el haber, el espacio esté pero la característica física no, como un forward contra back. Se toma la responsabilidad, pero que cosas no se negocian: no perder la pelota. Inteligencia de los conductores, ellos deciden qué conviene más para salir rápido de las 22 yardas propias, la presión de hoy es muy grande y hay muy poco espacio, los gestos técnicos tienen que estar muy bien cuidados”.

A pesar de que Rubio manifestó que no suele suceder que los jugadores solo jueguen para la planilla, porque serían jugadores comunes, sin ninguna diferencia del resto, puede suceder que algunos en su primera experiencia en un nivel de seleccionado no tengan un buen rendimiento. “A veces se les da mucha información, el jugador se puede sentir abrumado, entonces el objetivo es simplificarle, hacer acciones propias para que demuestre porqué está ahí. La información lleva un tiempo en ser asimilada. A los chicos se los va llevando de a poco. Y todos reciben más de un oportunidad”, confiesa el hombre de la UAR.

En referencia al estudio del marco al que se enfrentan los jugadores actuales, el gerente de rugby de la UAR explica: “Hubo un aumento en la presión física, lo importante es la competencia, cuando nos empezamos a adaptar nos empezó a ir mejor. Un ejemplo fue Pumas en Rugby Championship y Jaguares en el Súper Rugby. El jugador de selección es diferente, el proceso para llegar ahí es largo. El rugby cambió mucho, el juego es más intenso, hay menos espacios, más continuidad. También otro aspecto que cambió es la cantidad de partidos que vemos. Hoy hay rugby de enero a enero, de muchas más calidad”.

También Rubio analizó el trabajo de los entrenadores, y de cómo esa función cambió en el rugby actual. “Estábamos acostumbrados a una enseñanza tradicional, pero ahora el entrenador es un guía, no es el que te tiene que decir qué hacer, la responsabilidades es del jugador. Tomar decisiones, tomar información, mirar adelante, son muchas cosas, ahora les decimos toma de decisiones, y hacerlo, como en la vida, implica responsabilidades”, comenta Pancho, y sigue: “La idea es darles a los entrenadores confianza, y ellos a los jugadores. El proceso de juveniles a Argentina XV es de desarrollo, con un objetivo de ocho a diez jugadores a Los Pumas. Para eso necesito un resultado número, me va a ayudar sí, a nadie a le gusta perder, pero el entrenador sabe que va a ganar por la mayor cantidad de jugadores que va a trasladar a Los Pumas. Al jugador le insistimos para que haga más, y les digo a los entrenadores: ¿Qué hacen para que el jugador haga más? Si nosotros le pedimos que dejen de hacer cosas para ir al gimnasio o entrenar destrezas, el entrenador tiene que hacer lo mismo, y el gimnasio del entrenador es el coaching”.

El objetivo no es criticar o ponderar las acciones de reclutamiento o el trabajo de la UAR. Es la búsqueda de respuestas a situaciones que pueden observarse a menudo. Luego de dialogar largo y tendido con los protagonistas, se amplió un poco más la idea, llegando a la conclusión que al jugador lo pueden afectar diferentes factores que impiden que pueda expresarse y exprimir todo su talento que lo llevó a poder tener esa oportunidad. En primer lugar puede ser que no esté apto para subir de nivel y el nivel de club sea su techo; también sucede que no puede manejar la presión y los nervios le jueguen una mala pasada, que sienta que esa va a ser su única oportunidad, aunque vaya a tener más chances. Pero algunos de estos factores pueden solucionarse, y están en las manos de los entrenadores y todo su staff lograrlo. Ellos pueden ser los guías que los jugadores necesitan para sacarles la presión, para poder contenerlos y que puedan expresarse, generar un ambiente de confianza para que ese juvenil pueda crecer. Porque el único objetivo es que los talentos no se pierdan, que los distintos seleccionados cuenten con los mejores y que la mayor cantidad posible lleguen al pináculo del rugby argentino: Los Pumas.

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