Ciudad, Edición Impresa

Hay clima pesado en la costa, y no es sólo por el calor

Los guardavidas piden, para evitar delitos, mayor presencia policial en el balneario Rambla Cataluña.

Ayer el sector se mostró calmo debido a la poca afluencia de gente.
Ayer el sector se mostró calmo debido a la poca afluencia de gente.

Pablo Moscatello

“Ésta ya no es más la Rambla Cataluña de hace diez años. Hoy viene mucha más gente y hacen falta más policías. Con la Guardia Urbana Municipal no alcanza; no da abasto y no está para esa función. En los días donde la afluencia de personas es alta hay peleas, arrebatos, gente alcoholizada, y nosotros no podemos estar encargándonos de llamar a la seguridad. Estamos desprotegidos”, le relató a este medio Sergio Nanni, coordinador  de los guardavidas de la playa, pintando así la situación que se vive por estas horas en el único balneario gratuito que tiene toda la costa rosarina, ubicado en la zona norte. En este escenario los bañeros podrían realizar hoy una medida de fuerza pasiva en reclamo de mayor seguridad que consistiría en concurrir a la zona de trabajo pero “sin la ropa adecuada”, quedándose “entre la gente” y no en las torres de control. En tanto, y si bien ayer no pudo apreciarse la situación descripta por Nanni ya que la aglomeración de gente no se produjo, en una recorrida que hizo El Ciudadano por el lugar, varios testimonios recogidos reafirmaron los dichos del socorrista y también resaltaron la necesidad de contar con más presencia del Estado en toda la zona.    

Tal cual lo relata Nanni, el balneario público Rambla Cataluña ha ido cambiando con el correr de los años. Para quienes no tienen recursos para cruzar a los paradores de las islas o pagar los seis pesos que cuesta el ingreso a La Florida, la Rambla es el lugar obligatorio. Y con el correr de los años el parador se ha ido haciendo cada vez más masivo y la afluencia de gente no ha parado de crecer. Para comprender la situación, los socorristas y personal del Sies sostenían ayer que los fines de semana de esta temporada, cuando las temperaturas agobian y el día se presta para pasar un buen rato en la  playa, se llegan a juntar alrededor de seis mil personas en los casi 900 metros de extensión que tiene el balneario, que va desde el bar Cartuja hasta donde comienza el sector concesionado. “La cantidad de gente se ha duplicado en relación a lo que sucedía hace cinco años. Y en los días pico, hay hasta tres veces más”, explicó Nanni. Según el guardavidas,  el primer día de este año, para cuidar esta cantidad de bañistas, sólo hubo unos pocos integrantes de la GUM y no más de diez policías, los que se hicieron presentes recién después de las tres de la tarde. 

“Con la crecida la gente cruza menos a las islas y se queda acá”, explicó el guardavida para justificar la mayor afluencia de gente en el sector.

Por si fuera poco, y a raíz de esta última cuestión, la crecida del Paraná también está dejando su marca en este sector público, ya que, según estimaba Mauro Balbuena, el socorrista que ayer estaba cuidando el sector sur, en el parador Cartuja este año el agua le ganó “casi veinte metros a la playa” y el espacio para los visitantes se ha reducido en gran escala. Si bien Balbuena minimizó este hecho, Nanni lo ubicó como un ingrediente que aporta aún más dificultad a la hora de combatir la inseguridad. “Puede ser que el hecho de que la gente esté más amontonada provoque más inseguridad, ya que es más fácil actuar para los delincuentes”, conjeturó el bañero.

Si bien por estas horas el reclamo de los guardavidas se ha hecho sentir con fuerza, ayer el coordinador de los 18 que trabajan durante los siete días de la semana en tres turnos diarios aclaró que las complicaciones surgen cuando las playas están colmadas. Es allí cuando se hace notoria la ausencia de los controles y falta de asistencia del Estado. En torno a las problemáticas más comunes, todos los consultados por este medio mencionaron en primer lugar la gran ingesta de alcohol. “Son muchos los grupos de jóvenes que se acercan con sus conservadoras llenas de bebidas para pasar allí toda la tarde. Y si bien en toda la Rambla rige la ley seca, eso se cumple a medias. Muchas veces los integrantes de la GUM les retiran a los chicos lo que traen, lo etiquetan, y se los devuelven cuando se van. Pero cuando hay mucha gente es imposible hacerlo con todos. Se necesita más personal”, explicó Nanni. En tanto, Balbuena hizo hincapié en el consumo de droga entre los más jóvenes. “Muchos vienen y no les importa nada, que haya familias al lado con chicos chiquitos o cosas así. Hace poco vino una madre con su chiquito pidiéndome  a mí que hiciera algo, pero para nosotros es difícil actuar, esa tarea es de la Policía,  yo no puedo descuidar mi trabajo. Hace un tiempo, pegabas un silbatazo y la gente te obedecía, hoy ya no”, explicó Balbuena. 

Al respecto, los guardavidas también mencionaron el riesgo que se corre al contar la playa con muchas personas alcoholizadas. “También son muchos los casos de quienes se meten al agua en lugares no habilitados. Tuvimos hace tres años un caso de una persona ahogada en un lugar prohibido para bañarse”, explicó Balbuena.

En el final de la recorrida, este medio se acercó al puesto policial ubicado en Gallo y Avenida Carrasco, que depende la comisaría 23ª. Allí, los tres agentes de servicio se excusaron de responder las consultas planteadas por este medio al no estar autorizados para hacerlo y sólo atinaron a mencionar que en general el nivel de delitos “no es muy alto en la zona”.

Enfrente, prácticamente pegado al parador Caracola, Marcelo, el único médico del Sies que a esa hora se encontraba en la carpa que funciona como sala de primeros auxilios, explicó que los “carteristas suelen moverse más sobre las veredas que dentro de las playas. No vienen a tomar sol como el resto. Observan todo desde el paseo de Carrasco y cuando ven la oportunidad bajan a hacer su trabajito”. Precisamente en ese sector  (Gallo y el río), conocido por los guardavidas como “la plaza seca”, es donde se han producido en los últimos tiempos los inconvenientes mayores. Según Nanni, anteayer hubo dos personas que se desafiaron con navajas delante de varias familias y por estas horas el puesto de guardavidas está sin cubrirse.

Con respecto a la posibilidad de que se concrete la medida programada para hoy, el coordinador sostuvo que todo dependerá de la presencia policial en la zona. “Si hay muchos agentes y se hace un trabajo serio seguramente vamos a trabajar de manera normal. Si no llevaremos a cabo las acciones previstas”. Igualmente, el socorrista aclaró que “el paro” consistirá en concurrir a la zona de trabajo pero “sin la ropa adecuada” y quedándose “entre la gente”, no en las torres de control, aunque atentos a algún inconveniente que pueda surgir en el río.

Comentarios