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Hocico patagónico

Hallan en Santa Cruz restos del ornitorrinco más antiguo del que se tenga registro en el mundo

Restos del primer pariente del actual ornitorrinco australiano, el más antiguo del que se tenga registro, fueron descubiertos en rocas cretácicas de 70 millones de años cerca del Calafate por paleontólogos del Conicet y del Museo Nacional de Naturaleza y Ciencias de Tokyo, Japón


Restos del primer pariente del actual ornitorrinco australiano, el más antiguo del que se tenga registro, fueron descubiertos en rocas cretácicas de 70 millones de años a unos 30 kilómetros al sudeste de la localidad santacruceña de El Calafate por paleontólogos del Conicet y del Museo Nacional de Naturaleza y Ciencias de Tokyo, Japón.

La presentación mundial de la nueva especie bautizada Patagorhynchus Pascuali se desarrolló en el Complejo Cultural provincial.
El Conicet informó que el hallazgo también fue publicado en la revista Communications Biology del grupo Nature.

El nombre Patagorhynchus significa “hocico de la Patagonia” en latín, en alusión al hocico en forma de pico de pato que tienen los ornitorrincos vivientes y fósiles, mientras que “pascuali” hace honor al gran paleontólogo argentino Rosendo Pascual, quien fue el primero en encontrar restos de ornitorrincos en Patagonia, aunque en yacimientos de menor antigüedad.

Se trata del primer pariente cercano del ornitorrinco australiano (Ornithorhynchus anatinus) que se conoce de la Era Mesozoica, conocida como la “era de los dinosaurios”.

El inicial hallazgo de un pequeño diente de cinco milímetros de diámetro

La expedición fue codirigida por Fernando Novas, investigador del Conicet y jefe del Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados (Lacev) del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia (Macnbr, Conicet), y su colega Makoto Manabe, del National Museum of Nature and Science de Tokyo, indicaron.

El responsable del hallazgo fue Nicolás Chimento, investigador del Conicet en el Macnbr, quien encontró sobre la superficie del terreno explorado un pequeño diente de cinco milímetros de diámetro.

El científico dijo que “este sería un segundo esqueleto. Vimos que tenía vértebras articuladas, es decir, unas pegadas a las otras”.

Contó que los restos son bastante pesados “por lo que vamos a requerir de un helicóptero del Ejército para trasladarlo hasta la estancia y poder transportarlo para su estudio”.

“Estimamos que este esqueleto tal vez esté completo, porque hay varias vértebras articuladas, lo que nos da el indicio que para abajo de la tierra puede haber más, así que vamos a seguir abriendo a ver si aparece más de un esqueleto de un bicho que es de unos 20 metros de largo”, indicaron en la presentación.

La forma compleja de la corona y las raíces permitieron determinar con facilidad que el diente pertenece a un pariente de los ornitorrincos actuales.

“Los dientes de los ornitorrincos actuales, así como los de un fósil encontrado en Australia, se distinguen por tener dos estructuras con forma de «V» corta. Así que cuando encontré el diente de Patagorhynchus y vi que tenía esa misma forma, que es única de estos animales, inmediatamente me di cuenta que se trataba de un ornitorrinco”, afirmó Chimento.

Los ornitorrincos son monotremas, un grupo de mamíferos que se caracterizan por poseer rasgos muy primitivos, como el hecho de que sus crías nacen de huevos que son incubados de manera similar a como lo hacen las aves.

Esta conducta reproductiva los diferencia de la enorme mayoría de los mamíferos vivientes, que dan a luz a sus crías desde el útero materno.

Por esta razón, el linaje de estos animales primitivos atrajo siempre el interés de los investigadores, “dado que representan algo así como «eslabones perdidos» de una etapa muy antigua”, señaló el Conicet.

Patagorhynchus es el primer monotrema del Cretácico Tardío (último período de la Era Mesozoica) que se conoce para América del Sur.

Chimento integra la campaña denominada “Vertebrados Jurásicos y Cretácicos de Santa Cruz” que dirige el paleontólogo Fernando Novas.

Novas destacó la importancia que tiene “el descubrimiento del diente del antepasado del ornitorrinco actual, que viene a contarnos una historia de 70 millones de años de este linaje tan extraño de mamíferos que se reproducen por huevo y tienen un hocico muy extraño para poder detectar dónde están sus presas”.

“Es trascendental para la ciencia argentina, ya que no es solamente el hallazgo de un diente más, de un mamífero, sino que está hablando por primera vez, para lo que es la era de los dinosaurios, de estrechas relaciones intercontinentales, el extremo sur de la Patagonia con Australia, mediando el continente antártico”, sostuvo el investigador del Conicet.

De acuerdo con los investigadores que participaron del descubrimiento, el hallazgo de restos de un antepasado del ornitorrinco australiano en el sur argentino pone de relieve la importancia que el territorio austral de América tuvo en la evolución de los mamíferos.

Según los paleontólogos, el hallazgo del Patagorhynchus respalda la hipótesis de que a fines del cretácico una misma fauna integrada por mamíferos y dinosaurios se extendía desde el sur de la Patagonia hasta Australia, incluyendo también a la Antártida, que en ese momento se encontraba encastrada entre ambos continentes.

Los parientes de los ornitorrincos ya habitaban América del Sur desde mucho tiempo atrás

Hace 70 millones de años, el sur de la Patagonia y Australia eran territorios con climas que iban de templados a fríos y daban albergue a bosques frondosos de ambientes húmedos.

Un rasgo característico del ornitorrinco es la presencia de un hocico ancho y blando, que representa un derivado evolutivo de la nariz carnosa y húmeda que poseen otros mamíferos.

Este hocico o nariz hipertrofiada, expandida hacia afuera y hacia atrás, constituye un órgano electroreceptor y mecanoreceptor muy sensible con el que los ornitorrincos detectan larvas de insectos y caracoles acuáticos que les sirven de alimento, explicaron los científicos en una conferencia de prensa.

Por su parte, el investigador del Conicet en el Macnbr y uno de los autores del trabajo, Federico Agnolín, explicó que “siempre se pensó que estos linajes primitivos de mamíferos eran restrictivos de Australia. En la década del 90 apareció en la Patagonia un pariente del ornitorrinco de la Era Cenozoica y se consideró que debía corresponder a una migración posterior y que no cuestionaba el hecho de que todos estos grupos habían evolucionado en el continente australiano”.

“El presente descubrimiento demuestra que los parientes de los ornitorrincos ya habitaban América del Sur mucho antes de lo que se creía”, remarcó.

La presidenta del Conicet, Ana Franchi, dijo que “estos hallazgos contribuyen al avance de la ciencia, pero también a mostrar que en un país tan lejano de los centros del mundo se hace ciencia con ganas”.

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