Edición Impresa, Policiales

Hallan asesinado a un hombre en su casa

Por Ana Laura Piccolo.- Estaba tirado en el piso, vestido y boca abajo, con 11 puñaladas en el torso.


Luis Mendoza se había echado al abandono hacía años. Vivía en una casa precaria ubicada al oeste de Empalme Graneros y se ganaba los cigarrillos y el vino con un viejo colchón que prestaba a las prostitutas del barrio a cambio de unos pocos pesos. Así  lo refirieron en la puerta de French 6671 sus vecinos y familiares tras enterarse del macabro hallazgo: el cuerpo del hombre de 66 años yacía sin vida en el piso, vestido y boca abajo. La Policía contó 11 puñaladas.

En la mañana de ayer, un vecino avisó a una de sus hermanas que Luis se había desvanecido. Pero cuando la mujer ingresó al lugar descubrió que estaba muerto y ensangrentado. Tanto sus vecinos como familiares dijeron a los pesquisas que el hombre vivía solo, pero recibía visitas a cualquier hora. “De día era una borrachería y de noche venían las chicas con clientes ocasionales”, dijo un vocero policial tras hacer referencia a un “colchón pelado y sucio” tirado en una de las habitaciones contiguas a la que habitaba la víctima. Varias cajas de vino vacías completaban la postal de la vivienda con visibles signos de deterioro.

Una discusión que tuvo lugar entre las 4 y las 5 de ayer fue el primer indicio que recolectaron los investigadores de la Sección Homicidios, tras entrevistar a un vecino lindero a la casa de French 6671 quien aseguró escuchar gritos provenientes de la casa.

En diálogo con El Ciudadano, vecinos de la zona dijeron que Luis era un buen hombre, que no se metía con nadie, y que en las tardes era visitado por amigos de su edad con los que se “juntaba a tomar”. También hicieron referencia a la “piecita” que el hombre prestaba de vez en cuando a chicas de la zona para que ejercieran la prostitución, y que a cambio recibía algunos pesos, 5 o 10, para poder comprarse los cigarrillos.

Una de las hermanas de Luis contó que el hombre hacía tiempo que “se había echado al abandono”, y agregó que desde que quedó solo se alejó de su familia, en relación con dos hijos que no volvió a ver. “Cuando mi mamá murió se vino a vivir acá; estaba todo mugriento; se echó al abandono”, dijo la mujer, tras referir que con la muerte de Luis quedan 8 hermanos vivos, de 10.

Voceros del caso dijeron que el cadáver presentaba 11 heridas punzocortantes, presuntamente realizados con el mismo arma, y en su mayoría en la zona intercostal izquierda. El cuerpo estaba vestido y ubicado en el piso, al lado de una cama. En relación con el arma homicida, un pesquisa dijo que no fue hallada en el lugar del hecho, del que secuestraron elementos cortantes para peritar pero que a primera vista no coincidirían con las heridas.

El hecho ocurrió en jurisdicción de la seccional 12ª y es investigado por el juzgado de Instrucción de la  4º Nominación, a cargo de Juan Carlos Vienna.

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