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Haddad reemplaza a Lula como candidato presidencial del PT

El ex alcalde de San Pablo será el candidato en sustitución del ex mandatario, cuya postulación fue impugnada por la Justicia


Haddad, ex alcalde de San Pablo y ex ministro de Educación, de 55 años.

El encarcelado ex presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva designó este martes a su compañero de fórmula Fernando Haddad para reemplazarlo como candidato a las elecciones de octubre, ante la imposibilidad legal de mantener su propia candidatura.

La decisión fue aprobada en una reunión de la dirección nacional del Partido de los Trabajadores (PT) en Curitiba, la ciudad donde el dirigente histórico de la izquierda purga una pena de doce años y un mes de cárcel por corrupción y lavado de dinero. “Esa decisión fue tomada”, dijo una fuente del PT a la agencia AFP.

Haddad, que por la tarde estaba reunido con Lula, tiene previsto leer una carta de Lula a los centenares de manifestantes reunidos ante la cárcel del ex mandatario (2003-2010), en la sede de la Policía Federal (PF).

“No ha sido una opción, ha sido una imposición. Estamos obligados a tomar una decisión porque hoy es el último plazo dado arbitrariamente por la justicia electoral”, dijo en un video en Facebook el diputado y miembro de la dirección nacional del PT Paulo Pimenta, sin explicitar cuál había sido la decisión adoptada.

“Lula tiene total confianza en Haddad”, un ex alcalde de San Pablo y ex ministro de Educación, de 55 años, agregó Pimenta.

El Tribunal Superior Electoral (TSE) invalidó el 1º de septiembre pasado la candidatura de Lula, de 72 años, a causa de su situación judicial, y emplazó al PT a designarle un reemplazante antes de este martes a las 19 locales (22 GMT), so pena de quedar excluido de los comicios del 7 de octubre.

Cuatro semanas de campaña

Lula, identificado con los programas sociales que durante sus dos gobiernos permitieron sacar de la pobreza extrema a millones de brasileños, era el gran favorito en los sondeos. Su intención de voto subió incluso después de ser condenado como propietario de un apartamento en el litoral paulista, ofrecido por una gran constructora a cambio de su mediación para obtener contratos en Petrobras.

El ex líder sindical, objeto de otros cinco procesos, se declara inocente en todos y denuncia un acoso judicial y mediático para impedir que el PT vuelva al poder.

El PT ganó las últimas cuatro elecciones presidenciales, dos con Lula (2002 y 2006) y dos con su heredera política, Dilma Rousseff (2010 y 2014), destituida en 2016 por el Congreso, bajo la acusación de manipular las cuentas públicas. Fue sustituida por su vice conservador, Michel Temer, acusado de “golpista” por el PT.

Habrá que ver ahora si Lula consigue traspasar en menos de cuatro semanas de campaña su prestigio a Haddad, prácticamente un desconocido en los bastiones del “lulismo”, sobre todo en el paupérrimo nordeste, donde también tiene su feudo el candidato de centrozquierda Ciro Gomes.

“A Haddad le espera una tarea inmensa, es correr un sprint cuesta arriba. A Haddad se lo conoce muy poco fuera de lo que es el sudeste. Naturalmente el problema de Haddad ahora es quitarle votos a Ciro Gomes, que se viene consolidando como candidato de izquierda en el nordeste, que es el tercer colegio electoral del país”, dijo a la AFP el analista Matías Spektor, profesor de la Fundación Getúlio Vargas (FGV).

Un sondeo con buenas señales para Haddad

El delfín recibió una señal alentadora este lunes, con la publicación de un sondeo Datafolha que le da 9% de intenciones de voto, cinco puntos porcentuales más que en la encuesta de agosto, cuando el TSE todavía no había invalidado la candidatura de Lula.

Ese porcentaje lo sitúa en el pelotón de aspirantes a disputar la segunda vuelta, de acuerdo con esa encuesta, que sitúa en primer lugar, con 24%, al diputado ultraderechista Jair Bolsonaro, quien está convaleciente en un hospital de San Pablo de una puñalada en el abdomen recibida el 6 de septiembre último, durante un mitin en Minas Gerais.

Ciro Gomes, un ex ministro de Lula, está en segundo lugar, con 13%.

Las incertidumbres electorales, así como el afianzamiento de Gomes y el despunte de Haddad, dos candidatos con posiciones económicas heterodoxas, fueron mal recibidas por los inversores.

La Bolsa de San Pablo caía 2,33% poco antes del cierre y el dólar se cotizaba a 4,176 reales, frente a 4,094 al cierre de los mercados de la víspera.

El Plan B de Lula

Fernando Haddad escuchó en tercera fila el histórico discurso con el que Lula se despidió horas antes de entrar a prisión, en abril. Ni los mayores elogios, ni los agradecimientos más sentidos fueron para él, pero a partir de este martes el correcto ex alcalde de San Pablo tiene ante sí el reto más delicado: sustituir al líder.

Casi al filo del plazo dado por la justicia electoral, Lula (2003-2010) dio luz verde para que quien fuera su ministro de Educación en los años dorados de sus gobiernos asuma una misión que muchos ven casi imposible.

Ni la cárcel, ni los escándalos que detonaron a su Partido de los Trabajadores (PT) o la crisis económica bajaron al patriarca de la izquierda del primer puesto de los sondeos.

Pero el medido Haddad, un abogado y ex profesor universitario de 55 años criado en San Pablo, no es Lula, y ahí están las encuestas para recordárselo. Pese a haber mejorado, solo un 9% de los electores le eligen por el momento como su candidato, según el sondeo Datafolha publicado el lunes. Y apenas le quedan cuatro semanas para convencerlos.

Carrera

No es la primera vez que este descendiente de libaneses, que asegura haber aprendido tanto de la vida en la tienda de telas de su padre como en la universidad, arranca mal una elección. Su perfil no era el más cotizado cuando se planteó competir por la alcaldía de San Pablo en 2012, y acabó ganando.

Aquellos, sin embargo, eran otros tiempos. Los del inicio del gobierno de Dilma Rousseff (2011-2016), todavía bajo los destellos de aquel Brasil que se comía el mundo de la mano de Lula y que parecía no tener techo.

Pero lo tuvo y el propio Haddad sufrió el golpe en su despacho del corazón financiero de San Pablo, del que tuvo que salir cabizbajo en 2016 tras la humillante derrota en las municipales ante el empresario liberal Joao Doria.

Muy criticado tras las manifestaciones de 2013 desencadenadas por el alza de los transportes, cayó en la primera vuelta, dejando otro doloroso revés para el PT pocos meses después de la destitución de Rousseff. Aunque siempre supo que regresaría a la primera línea.

“No soy una persona ansiosa, espero que las cosas pasen para tomar decisiones. Soy un ser político, en el sentido de ser participativo de la vida pública, desde los tiempos de la facultad”, afirmó en diciembre de 2016, preguntado por el diario El País sobre una posible candidatura nacional.

Tranquilao

Licenciado en Derecho, con una maestría en Economía y un doctorado en Filosofía, Haddad, casado con una dentista y padre de dos hijos, llegó al Ministerio de Educación en 2005 y fue manejando una de las carteras de las que Lula siempre se ha sentido más orgulloso.

Sólo salió del gobierno, ya con Dilma Rousseff, para disputar la alcaldía de la mayor ciudad de Sudamérica en 2012.

Su trayectoria lo colocó en el corazón de la maquinaria del PT, pero sin salir nunca de la sombra de su mentor. “Haddad sólo hablaba cuando le preguntaban algo”, contó un antiguo aliado de Lula a la Gazeta do Povo.

Algunos le reprochan un estilo distante, injustamente a su ver.

“Soy hijo de un comerciante libanés y de una estudiante de magisterio. Aprendí en casa a conversar, a negociar, y tengo en general un comportamiento tranquilo, incluso en las situaciones más adversas. Las personas confunden eso con frialdad y no lo es”, confesó en un artículo publicado en junio de 2017 en la revista Piauí.

Esa barrera es la que debe derribar para acercarse principalmente al cálido electorado del empobrecido nordeste, el bastión histórico del PT.

Pocos identifican fuera de la metrópoli a “Haddad tranquilao”, como se le empezó a satirizar en las redes sociales durante su etapa como regidor, por su eterna serenidad. Tampoco han ayudado acusaciones como la de la Fiscalía de San Pablo, que le denunció la semana pasada por supuesta corrupción en su gestión como alcalde, algo que niega rotundamente.

A partir de ahora, será clave la capacidad de transferencia de votos de Lula para que él y su compañera de fórmula, la joven comunista Manuela D’Avila, logren llegar al segundo turno, donde todo apunta a que esperará el ultraderechista Jair Bolsonaro. Un complejo sprint contrarreloj para el fondista Haddad.

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