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Copa Argentina

Gissi y Torsiglieri: una zaga bien caricaturesca

Dylan Gissi y Marco Torsiglieri fallaron y fueron los responsables de la derrota canalla en el Mario Alberto Kempes.


No hubo milagro. Dylan Gissi y Marco Torsiglieri volvieron a defraudar. Y esta vez sus yerros no costaron tres o un punto, sino que le prohibieron a Central un título. El partido que hicieron ambos fue caricaturesco y fueron partícipes necesarios de la victoria de River. Los dos zagueros centrales canallas no estuvieron a la altura y debido a sus torpezas no pudieron con la jerarquía de los delanteros rivales.

Central perdió por sus zagueros centrales, de eso no hay dudas.

Pero, ¿por qué iban a jugar bien la final si no lo hicieron desde que llegaron? No hubo milagro…

Claro está que este patético rendimiento de ambos tiene un principio y para eso hay que remontarse al inexplicable mercado de pases que tuvo Central. Torsiglieri estaba en México sin lugar y fue la opción elegida tras negociaciones interminables con Palmeiras por Fernando Tobio.

Lo de Gissi es inentendible. El ex Olimpo estaba en el Montpellier de Francia, pero no jugaba. Su último partido en Europa había sido jugando en reserva y vale recordar que allá el torneo de segunda es casi amateur.

También es cierto que el otro zaguero que vino (Hernán Menosse) tampoco dio garantías y el que estaba (Esteban Burgos) perdió el puesto por malos rendimientos. ¿Y Mauro Cetto? Coudet nunca lo tuvo en cuenta, pero el físico al Colorado le jugó una mala pasada.

Gissi y Torsiglieri jugaron para un “2” y eso en una final es imperdonable y te asegura el fracaso. Los dos zagueros centrales nunca estuvieron a la altura del juego que pregona Rosario Central. Eduardo Coudet nunca encontró a la dupla de titulares, los dirigentes gastaron mucho dinero en traer al segundo marcador central. No hubo milagro: la zaga volvió a fallar y se llevó el título de “caricaturesca”, una verdadera lástima.

Loustau y una noche agitada

Patricio Loustau tuvo muchísimo trabajo en la final de anoche en Córdoba. Es que en el encuentro hubo varias jugadas polémicas. En los noventa minutos sacó 9 tarjetas amarillas y una roja. Lo que deja en claro lo disputado que fue el partido. Acertó mucho más de lo que se equivocó, aunque nunca pudo bajarle la temperatura al duelo.

La primera se dio a los 7 minutos: Teo y Ponzio forcejearon en el área de River, el juez no cobró nada. Central reclamó penal. La jugada que continuó no dio lugar a polémica: Musto se lo llevó por delante a Ignacio Fernández cuando se disponía a patear y Loustau cobró penal.

Minutos más tarde el segundo asistente, Yamil Bonfá, marcó fuera de juego de Teo Gutiérrez en una situación cuanto menos discutible. A los 37, en infantil acción, Gissi tomó en el área a Alario y Loustau sancionó un penal de esos que a veces se pasan por alto.

Y ya con el partido a favor de River 4 a 3, Ruben fue con el codo contra Martínez Quarta a la hora de luchar una pelota y Loustau le sacó roja. Impotencia del nueve y correcto lo del árbitro.

Del sueño a la impotencia

Seguramente es caer en un lugar común, pero Marco Ruben no merecía ese final. La impotencia de dejar todo y que una vez más no alcance se tradujo en la tarjeta roja en el final del juego. Una irresponsabilidad de la que se dio cuenta apenas segundos después, cuando la tristeza lo invadió.

Poco podrá achacársele al tremendo nueve canalla, que desde que retornó se cansó de meter goles y le devolvió la ilusión a Central. Y la final de la Copa no fue la excepción, porque luchó todas con su habitual despliegue y supo sacar rédito de las ocasiones que tuvo. Notable resolución en el primer gol marcándole el pase al colombiano Teo Gutiérrez, ganando la posición para bajar la pelota y definir con categoría.

El segundo fue de puro olfato, ayudó a abrir la pelota tras gran jugada de Lo Celso y luego “pescó” el rebote de Batalla para darle nuevamente la ventaja parcial a su equipo. El impresentable andar de la defensa auriazul le impidió ser el héroe de una noche que terminó en impotencia y decepción. No lo merecía. El tiempo dirá si buscará revancha otra vez.

Cefaratti le apuntó al árbitro por el segundo penal

“Creo que fue un error importante lo del segundo penal. Quizás tenemos que hacer 25 goles para ganar un partido”. La frase corresponde al vicepresidente primero Luciano Cefaratti, y la esbozó en la zona de vestuarios apenas terminada la final. Así el directivo expresó su disgusto con el árbitro Patricio Loustau. Instantes antes de charlar con la prensa Cefaratti tuvo un cruce con Marcelo Larrondo. Según información brindada por testigos que presenciaron el hecho hablan de que el jugador de River “cargó” a un par de directivos y de eso provocó la reacción del vicepresidente.

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