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Vendedor de ilusiones

Generación Zoe: un hombre que empezó como vendedor ambulante y hoy está acusado de múltiples estafas

Generación Zoe, la empresa que dirige Leonardo Cositorto, está acusada de una estafa piramidal con el llamado esquema Ponzi en la que se convence a gente de entregar ahorros y a que hagan ingresar a nuevos participantes a cambio de mayores beneficios. En Rosario, le achacan fraudes por u$s 175 mil


El líder de la organización Generación Zoe, Leonardo Cositorto, y otras tres personas fueron imputadas este martes en el Centro de Justicia Penal de Rosario por estar sospechados de estafar al menos a 11 personas por un valor de 175 mil dólares. El fiscal de la Unidad de Delitos Económicos del Ministerio Público de la Acusación (MPA), Mariano Ríos Artacho, es quien lleva adelante la investigación por el delito de estafas y asociación ilícita. La jueza Silvia Castelli aceptó este martes cerca de las 20 la calificación para los cuatro acusados y les dictó la prisión preventiva por el plazo de ley para el CEO y su mano derecha. En tanto, la secretaria recibió la prisión morigerada y la otra mujer quedó en libertad pero sujeta a la causa. Al finalizar la audiencia, el fiscal indicó que investigan otros 20 posibles damnificados. Pero más allá de los datos duros, la leyenda que Cositorto comenzó a escribir varias décadas atrás, y que tomó luz pública tras la implosión de su último invento, amenaza con situarlo entre los grandes simuladores de las crónicas del crimen, artistas del chamuyo que siempre tienen a mano incautos dispuestos a entregarles sus ahorros sin mayores precauciones: por caso, la promesa en esta última aventura era de ganar la friolera de hasta 20 por ciento mensual en dólares. Lo que se dice una oferta irresistible.

En Rosario la pesquisa comenzó con 11 víctimas y la estafa alcanza, en principio, los 175.000 dólares. Aunque con el correr de los días se fueron sumando nuevas víctimas por lo que el monto del fraude podría elevarse a “los 250.000 dólares”, describieron fuentes relacionadas con el caso la acusación fiscal.

Según Ríos Artacho, el CEO –quien está detenido en Córdoba por una causa similar y fue trasladado a la ciudad este martes para ser acusado formalmente– operaron desde agosto de 2021 hasta febrero pasado en Rosario con un grupo de tres personas, identificadas como Edmundo Roque Depiante, Delfina Depiante (hija de Edmundo) y Verónica Rampello, sindicada como secretaria. En tanto, al hombre le atribuyen cumplir el rol de representante de la organización en esta ciudad que tenía su oficina en San Lorenzo al 1700.

Sobre la técnica empleada en las presuntas estafas indicó “que era un organización que captaba personas para hacer inversiones en negocios con apariencia legítima con la promesa de una renta mensual que iba desde los 7,5 hasta el 20 por ciento mensual en dólares”.

Por su parte, el abogado de 11 damnificados, Jorge Resegue, señaló que entre los denunciantes hay personas que “sacaron créditos o invirtieron los ahorros de toda su vida y resulta que fueron estafados y ahora están endeudados”.

Para el abogado denunciante, “la confianza generada por Cositorto y su gente en Rosario es increíble, hasta último momento ya después de su detención algunos seguían confiando en que iba a aparecer y que les iba a pagar. No visualizaban que había habido un esquema defraudatorio”, dijo en declaraciones a Cadena3 Rosario.

La audiencia en la ciudad comenzó a las 16.30 de este martes y se extendió hasta cerca de las 20, cuando la jueza Castelli aceptó la calificación de la Fiscalía para los cuatro acusados por asociación ilícita y 11 hechos de estafa. A su vez, por la responsabilidad en la comisión de los delitos, les dictó la prisión preventiva por el plazo de ley para Cositorto y Edmundo Depiante. En tanto, la secretaria recibió la prisión morigerada por tener menores a su cargo y la otra mujer quedó en libertad pero sujeta a la causa, detalló el fiscal ante la prensa.

Río Artacho también especificó que Cositorto en las próximas horas será trasladado a Villa María, provincia de Córdoba, donde está acusado por delitos similares y agregó que investigan otros 20 denuncias de damnificados en Rosario.

Zoe

Generación Zoe, la empresa que dirige Cositorto, está acusada de llevar adelante una estafa piramidal conocida como esquema Ponzi en la que se convence a la gente de entregar ahorros y a que hagan ingresar a nuevos participantes a cambio de mayores beneficios.

Cositorto aviva el fuego de las inversiones asegurando que Zoe tenía activos como una criptomoneda llamada Zoe Cash que pasó de valer cerca de 30 centavos de dólar a principios de año a poco más de 1 centavo en la actualidad (-97%).

También garantizaba un retorno del 7,5 al 10 por ciento mensual o de hasta el 120 por ciento anual en dólares, además de haber empezado a invertir en múltiples negocios como el fútbol, la gastronomía, el metaverso y los NFT.

Por su parte, sostenía que el negocio consistía en membresías inteligentes, donde el dinero que cada persona invierte se sube a una plataforma personal en la cual puede ver los intereses generados a lo largo de los tres años que dura su formación.

“Es mentira que sea una estafa. Una persona que estafa se va. Nosotros abrimos 79 sucursales y no tenemos un modelo piramidal porque esa clase de modelos no duran más que seis meses o un año. Están buscando voltearnos”, afirmaba por su parte Cositorto.

Quién es Cositorto

Leonardo Cositorto, con causas en varias provincias argentinas, aprendió de su padre el oficio de vendedor ambulante que con los años perfeccionó con empresas que en su mayoría terminaron en la quiebra. Tenía poco más de 20 años cuando probó suerte en España, para volver a Buenos Aires y armar una tropa propia de vendedores a los que él dirigía.

Con los años fue mejorando su estilo al transformarse en un couching ontológico que pasó a meter dentro de su pirámide una especie de misticismo a través su iglesia no reconocida, entrenamientos rigurosos, y la llegada de personas que pretendían salvarse poniendo sus ahorros a su servicio.

Después de vender libros con su padre, a los 21 años partió a España donde siguió con el mismo oficio. Armó equipos que él mismo comandaba y siguió allí hasta 1994, con 24 años. Su perfil de líder positivo y motivacional había comenzado a construirse.

En todo el camino recorrido hasta llegar a Generación Zoe y según una investigación de El DiarioAr, Leonardo Cositorto encabezó equipos que vendieron ollas, relojes, perfumes, diccionarios, calculadoras, cremas y hasta tarjetas de teléfono. No sólo en España y en Argentina, sino también en Perú, México y Chile.

Antes de que su equipo saliera a vender, Cositorto se encargaba de la charla motivacional. Todos reunidos, cara a cara y en un mismo espacio, la clave era que cada uno contara qué lo había llevado hasta el lugar y cuál era el objetivo. “Podía ser pagarle la medicación a tu vieja, pagar la luz, cubrir una deuda. La cuestión es que en el «Impacto» (así se llamaba ese espacio de encuentro grupal) terminabas gritando como un animal, salías a comerte la calle”, relató Julio, una de las personas que integró uno de los equipos de Cositorto en la década del 90, en declaraciones a El DiarioAr.

Cada vez que uno de los integrantes de alguno de los equipos cumplía con el objetivo diario propuesto en cuanto a ventas, el ritual al final del día incluía que esa apersona “tocara la campana” y compartiera su experiencia con los demás. Siempre con la idea de emocionar, motivar y contagiar.

El toque de campana incluía, además, un ascenso de la categoría y, por consiguiente, un objetivo más ambicioso todavía en cuanto a lo que había que vender. Además, la nueva función incluía motivar y reclutar a otros vendedores.

Ya en el siglo XXI, Cositorto incluyó en su perfil lo místico. Se certificó como coaching ontológico, se hizo muy amigo de un pastor evangélico y juntos comenzaron a oficiar ceremonias en Aviva Zoe Iglesia. “Pero Cositorto nunca fue avalado por la Iglesia Cristiana como ministro de Culto, tal como se presenta”, destaca la periodista Victoria De Masi en la nota mencionada.

Este perfil más místico incluyó un cambio en la forma de anunciar que se había cumplido una meta y, por consiguiente, se había subido de nivel: quien lo lograba debía “tocar la trompeta” ante todos sus compañeros, como si se tratara de un mensaje celestial brindado por un ángel.

Con la pandemia de coronavirus, Cositorto desembarcó con su más reciente propuesta: Generación Zoe y las ya detalladas promesas de formación en liderazgo, inversiones en criptomonedas y crecimiento de ganancias por cada inversionista conseguido.

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