Policiales

La cuadra de la muerte

Garibaldi al 200: cuatro crímenes en poco más de un año

El caso de Leonel Bladimir Zapata, ejecutado este domingo en Patricias Argentinas y Garibaldi, se suma a una larga lista de muertes ocurridas en ese trayecto de barrio Tablada signado por la violencia ligada a la narcocriminalidad


Foto: Franco Trovato Fuoco

Garibaldi al 200, entre Ayacucho y Patricias Argentinas, es una cuadra que desde los últimos años se perfila como una de las más calientes de barrio Tablada. El nuevo homicidio de Leonel Bladimir Zapata, ejecutado de varios disparos en esa misma intersección es el último de una larga lista de hechos violentos con el denominador común de la narcocriminalidad barrial. Es el cuarto crimen que detona en ese lugar desde fines de 2019.

Zapata, que era oriundo de barrio Qom –supo vivir en pasaje Naala al 5700– se había afincado en zona sur hace un tiempo, según confió un detective. A las 4 de la madrugada un automovilista alertó a un patrullero que estaba en Necochea y Uriburu: dijo que habían baleado a un muchacho en Patricias Argentinas y Garibaldi. Los uniformados recorrieron unas pocas cuadras y se encontraron con el cuerpo del joven en medio del mal humor del vecindario. Alrededor quedaron regadas 11 vainas servidas.

Un breve repaso al archivo de noticias basta para graficar que la vida allí no parece valer mucho. En febrero pasado, en ocasión del homicidio Gustavo “Bicho” Godoy, un vecino contó que en uno de los pasillos donde se puede leer consignas como “Garibaldi presente”, “Si kieres ser un león debes entrenar con leones” hay un puesto de venta de drogas que opera como una usina de violencia: “Venden faso y merca y dos por tres pasa cualquiera en moto a los tiros”. En la década pasada el lugar fue uno de los epicentros de las disputas entre gavillas conocidas como Los de Centeno y Los de Ameghino.

El 28 de junio de 2020, un hombre de 40 años identificado como Dante Mauricio A. sufrió un disparo en el estómago. La víctima apenas refirió que desconocidos le dispararon desde la esquina de Patricias Argentinas y Garibaldi. Siete días antes, la madrugada del domingo 21 una mujer de 33 años fue atacada a tiros en esa misma intersección. Se trató de Joana F., que recibió un balazo en el tórax y otro en el hombro derecho, y fue derivada al hospital Provincial.

El lunes 13 de enero de 2020, Ángel Adrián “Pilín” Avaca, hombre de 32 años, fue corrido desde la calle y ultimado de cinco tiros en otro pasillo de la misma cuadra. Era hijo de un policía condenado por pasar información a los Monos. “Tanto que siempre renegaste de que no te mezclen en nada. Encima que te matan como perro, no te dan paz”, escribió una mujer allegada a Avaca, quien dijo que el crimen fue una “equivocación” y que el hombre “no se metía con nadie”.

La muerte violenta ya había detonado en la puerta de un aguantadero de ese mismo pasillo, Garibaldi 215, el lunes 23 de diciembre de 2019. Ese día, los vecinos encontraron un cuerpo acribillado a balazos dentro de una construcción apuntada como búnker de drogas. Nadie dijo conocer a la víctima, a la que identificaron días después: Maximiliano José Acevedo.

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