Política

Entrevista

Galdeano: “Corral es más un candidato del PRO ortodoxo que del radicalismo”

Para el referente del sector interno MAR, el intendente de la ciudad capital de la provincia “minimiza y ningunea” a la UCR. El sector que lidera el diputado provincial se inclina por la candidatura a gobernador del macrista Federico Angelini 


El 2019 será el año en que la Unión Cívica Radical (UCR), como tal, dejará de formar parte en Santa Fe del Frente Progresista, herramienta electoral que les permitió junto al Partido Socialista gobernar la provincia en los últimos tres períodos. El camino que eligió la conducción nacional sumada a las tensiones entre las diferentes líneas internas santafesinas hizo que un sector, el NEO, se quede dentro del armado junto al socialismo, mientras que otros dos espacios MAR y Universidad, participarán de Cambiemos junto al PRO. La particularidad es que aunque habrá un candidato radical en las elecciones de gobernador, José Corral, del grupo Universidad, el resto de los radicales del MAR apoyarán a su rival interno: el macrista Federico Angelini.

Julián Galdeano, diputado provincial y referente del MAR, justificó esa decisión al cuestionar el liderazgo ejercido por Corral. Considera que hay “más diálogo y apertura en Angelini” y que el intendente de la ciudad capital parece más un candidato del “PRO ortodoxo” que del radicalismo, al que “minimiza y ningunea”.

En diálogo con El Ciudadano, Galdeano indicó que el radicalismo aún se debe una reunión a principio de febrero para definir una “estrategia” política pero admitió que así como en los comicios locales se pueden llegar a dar distintos armados, con socialistas o no, con el PRO o no, a nivel provincial se va perfilando la mayor “fragmentación” del partido con un sector que se quedará en el Frente Progresista y dos que abrevarán en Cambiemos, aunque bajo candidaturas a gobernador diferentes.

—En la compulsa por la gobernación se perfila un candidato radical como es Corral, sin embargo el espacio que usted lidera parece ir por otro camino, más por el lado del candidato del PRO Angelini. ¿Por qué?

—En realidad es una definición que todavía resta adoptar pero a priori tenemos más diálogo con Angelini que con Corral. Eso tiene que ver más con el estilo y las formas, capaz que también con las necesidades políticas de cada uno. La realidad es que hay más apertura y más diálogo en esta etapa de coincidencias con el PRO, que con Corral y el grupo con el que está más vinculado.

—¿El de Corral es un liderazgo más cerrado?

—No sólo que es más cerrado, sino que cuando uno construye una coalición política trata de que los intereses propios de la coalición sean compatibles con los del propio partido. En eso, cuando uno conversa con dirigentes del PRO, en realidad uno sabe que tiene que defender los intereses del radicalismo y de los de la coalición de Cambiemos, en este caso. En el caso de las charlas con Corral, es como que minimizara o ninguneara el aporte que el radicalismo podría hacer a Cambiemos y termina siendo más un candidato del PRO ortodoxo que de Cambiemos como construcción política. Y eso hace muy difícil el consenso político, al menos nos cuesta mucho a nosotros. Con el PRO es más fácil, pareciera que la sociedad se construye sobre personerías políticas distintas y eso lleva a un entendimiento más sencillo. Ya nos había pasado con el socialismo en instancias previas. Tiene que ver con cómo se construye, nosotros tratamos de que sea un emprendimiento colectivo. En el caso de los radicales que tienen más vinculación con el socialismo, tienen reuniones bilaterales pero nunca están todos los actores en la mesa: está Antonio Bonfatti o está Miguel Lifschitz. No termina de haber una interlocución política unificada, eso hace que las coaliciones políticas sean más débiles, incluso las propuestas políticas: cuál es la propuesta de cada uno de los candidatos de cara a las posibles gestiones futuras en la provincia. Eso no se está debatiendo, parece que está todo focalizado en la grilla de candidatos a legisladores o eventualmente la construcción de la fórmula pero el resto pasa a un segundo plano.

—En esas cuestiones de fondo, ¿se sienten más cerca del PRO y Cambiemos que de los gobiernos del socialismo?

—Cambiemos todavía no gobernó la provincia y el socialismo tiene notorias y serias diferencias a la hora de saber cuál es su concepción de algunos de los problemas actuales. Por ejemplo, en las reformas en la Justicia no hay coincidencias en torno a quienes están más cerca de Bonfatti que los que están más cercanos al Poder Ejecutivo, es decir a Lifschitz. Lo mismo sucede en Seguridad con el narcomenudeo o en Producción con la adhesión a la ley de ART. ¿Sobre qué tengo que opinar? ¿Sobre lo que piensa Lifschitz o lo que pensó Bonfatti en todo este tiempo? De lo que piensa Lifschitz estoy cercano, de Bonfatti no necesariamente. Y Cambiemos podría decirse lo mismo: percibo actores que hacen política exclusivamente para las redes sociales, critican a todos por igual y no miden a veces la necesidad de llevar adelante algunas políticas del Ejecutivo provincial y se quedan solamente en la crítica por la crítica misma porque eso puede vender más o ser más marketinero. Eso no lo comparto.

—Si el MAR termina junto a Angelini, ¿el candidato a vice tiene que ser radical?

—Todos los espacios, de mínima, tienen que expresarse en la fórmula gobernativa si pretenden ser una coalición política. Los que busquen acompañar a Bonfatti deberían estar integrados en la fórmula y lo mismo pasa con Angelini. No creo en las fórmulas de un solo partido en el marco de coaliciones y también creo que sería una participación muy endeble ya de por sí frente a la fragmentación del radicalismo.

—No fue lo que pasó a nivel nacional con la candidatura de Mauricio Macri.

—Se lo ofrecieron a Ernesto Sanz como compañero de fórmula de Macri y no quiso. En parte porque hay un vicio de origen en la conformación de Cambiemos que tiene que ver, en mi opinión, con que en aquel momento no había expectativas serias, al menos en el radicalismo, de que Macri podía ganar las elecciones. Entonces se buscó más la pureza de la identidad política con una fórmula propia con Sanz, aunque eso no era viable en términos electorales, pensando que como decían las encuestas en aquel momento Daniel Scioli ganaba en primera vuelta. Después resulta que ganó Macri pero el escenario se había planteado de esa manera. Hoy no sería lo más adecuado.

—¿Puede una directiva de la mesa nacional intentar “ordenar” la interna en Santa Fe para uno u otro lado?

—Eso es lo que está manifestando Corral, más como deseo que como realidad. Estoy viendo que le está costando a Cambiemos ordenar el tablero nacional aún en los distritos en los que no hay ni siquiera un mecanismo institucional de Paso como en Córdoba o en Tucumán. Quien no puede lo menos, no puede lo más. Además soy de los que piensa que una interna no peronista convoca y eso, sin ser una postura gorila, tiene que ver con que hay un electorado que se moviliza en las Paso con bastante conciencia cívica, independientemente de su voto en la elección general y eso te da un piso de votos interesante.

“La consulta por la reforma es una cortina de humo”

 

—¿Cómo toma el llamado a consulta popular sobre la necesidad o no de reformar la Constitución provincial?

—A priori te digo que no la comparto. No porque no crea que no haya que consultar a la ciudadanía sobre un tema tan relevante como la reforma. Creo que si analizamos por qué fracasaron los intentos de reforma constitucional, es porque quien tiene el impulso que la lleva adelante no busca articular los consensos necesarios que requieren una reforma de esta magnitud en términos institucionales. Y en este caso no veo que se hayan buscado tomar una medida en base al consenso político con los que después tienen que levantar la mano para que la reforma camine. Sí creo que no estaría mal, porque en definitiva nadie se opone a los cambios y la sociedad, aunque tenga poco interés en la reforma tampoco es conservadora en la forma de pensar, en algún momento hacer una consulta respecto a los temas para incorporarlos en el debate parlamentario de la declaración de necesidad de reforma. Pero bueno, para eso también se eligen constituyentes y habrá constituyentes que piensen de una manera y otros de otra y se legisla. Lo veo más como una cortina de humo para cubrir una expectativa con la posibilidad de que Lifschitz sea candidato, que como una cuestión que sea conducente en términos prácticos para viabilizar un proceso de reforma.

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