Policiales

el clan cantero en el banquillo

Fuerte careo entre policías durante el juicio a los Monos

Uno de ellos fue acusado de integrar la banda por una ex compañera, a quien cruzó en pleno proceso oral.


“Ojalá Dios te perdone”, le dijo el policía Juan Delmastro a una ex compañera de trabajo. Fue la primera vez que el sargento, acusado de ser miembro de la llamada banda de Los Monos, declaró. Escuchar a la mujer lo hizo reaccionar ante sus dichos. “Miente”, repitió una y otra vez. Y pidió un careo. Su efusividad contrastó con el silencio de la mujer, quien respondió balbuceante y terminó reconociendo los dichos del acusado. El suboficial explicó que Tiburón no es un sobrenombre, sino un dicho que se maneja en el ámbito del  Comando Radioeléctrico, dijo que la mujer tuvo un problema y la sacaron del puesto por dar un dato –vinculado al robo de un auto a un ministro– a otra repartición donde trabajaba su marido. Decía que Delmastro era alcahuete del jefe y por eso le tenía bronca y lo vinculó con sobrenombre que lo trajo al caso. Finalmente la acusó de causar la pérdida de la vida de una de sus mellizas.

La decimoséptima jornada del juicio oral tuvo varios testigos, muchos eran compañeros de imputados y dieron detalles sobre procedimientos y la personalidad de sus colegas caídos en desgracia (hay 13 uniformados en el banquillo). El testimonio que más resaltó fue de una empleada policial que desempeña su labor en la ex Drogas Peligrosas, donde también prestó servicios Juan Delmastro, con quien terminó careándose. El hombre –que cuenta con una condena como partícipe secundario del homicidio de Lourdes Cantero, donde Ramón Machuca está acusado como instigador– la acusó de darle un sobrenombre que no tiene: Tiburón. Ella dijo no recordarlo del Comando Radioeléctrico, donde trabajó en el teléfono y Delmastro en la calle, sólo lo reconoció como compañeros en inteligencia de Drogas Peligrosas Zona Sur. Todas estas frases desmemoriadas de la mujer llevaron a un punto de ebullición al acusado, que pidió la palabra.

“Esta señora miente. Trabajó en el Comando Radioeléctrico conmigo, también su marido”, aseguró. También afirmó que trabajaron juntos en la brigada de la ex Drogas Peligrosas antes de ir Inteligencia de esa misma repartición. Lo que la mujer terminó reconociendo. Delmastro recordó que la testigo tuvo un problema con el jefe. Trabajaba sobre escuchas telefónicas y tuvo acceso a una comunicación intervenida. En ella surgió el dato de la ubicación de un auto que había sido robado a un ministro de quien dijo no recordar el nombre. Le habían robado un Volkswagen Bora. En ese momento, el marido de la testigo trabajaba en Seguridad Personal (SP) y les pasó el dato, explicó. “Casualmente lo encuentra SP, entonces la sacan” dijo.

Luego Delmastro entró a inteligencia de la mano del jefe que sacó a la mujer de su puesto. “Por ello la testigo decía que era un alcahuete de mi jefe y me tiene bronca”, afirmó. En cuanto al apodo Tiburón, explicó que es un dicho entre la gente del Comando Radioeléctrico: “Para ser gente del Comando había que comerse un hombre,  por eso le decían Tiburón a todos los de Comando. Quiero saber si alguna vez me vio con un hombre”, se preguntó. “Yo tengo familia, salí en todos los diarios. Era el gran delincuente, pertenecía a una banda supuestamente  de narcotraficantes. Salí con nombre, apellido y dirección y a Luis Medina lo citaban como empresario”, se quejó.  “Así que yo era un delincuente y el otro señor era el empresario Luis Medina. Yo puedo decir que tenía una causa que después  fue archivada. Tengo un testigo que va a aclarar porque siguió la causa”, dijo.

Testimonio

“En drogas había 6 o 7 personas que venían de Comando y le decían Tiburón y al único que apunta es a mí”, aseguró.  Delmastro en ningún momento le bajó la vista, la mantuvo todo el tiempo sobre la mujer, quien miraba hacia el Tribunal. Al final le dijo: “Yo la perdono por lo que hizo, la que nunca la va a perdonar fue mi esposa por la bebé que perdimos”, dijo y añadió que su mujer estaba embarazada de mellizas y por ir a verlo a su lugar de detención sólo una de ellas está viva. “Todos los 13 de diciembre prendo una vela para mi hija que está viva y para mi otra hija que está muerta. Hace 4 años y 2 meses que estoy acá por algo que no hice, por algo que inventaron”.

Quejas de la defensa

Marcelo Martorano, defensor de Walter Jure, se quejó de la incorporación de un informe médico sobre su cliente. Dijo que fue una decisión de oficio del juez Juan Carlos Vienna que incrimina a su defendido pero el tribunal no hizo lugar. Finalmente el médico forense sostuvo que Jure tenía lesiones compatibles con proyectiles de armas de fuego.

La otra queja surgió cuando el fiscal Adrián Mac Cormak 8citado como testigo) pidió declarar por escrito amparándose en su calidad de funcionario público. Varias de las defensas se opusieron. Carlos Varela tuvo la voz cantante de los defensores. Dijo que funcionarios judiciales y policiales, y focalizó en el juez instructor Juan Carlos Vienna, “tuvieron actividad delictiva que generaron esta causa”. “A la testigo privilegiada –en referencia a la entonces secretaria de Vienna, Mariana Martínez–  le permiten declarar por escrito; ahora, otra petición en el mismo orden”, se quejó. El juez Ismael Manfrín tomó nota y dejó en stand by la resolución del pedido.

Robo del Bora

En marzo de 2011 el entonces Ministro de Justicia, Héctor Superti, fue abordado por ladrones cuando entraba un auto Volkswagen Bora de uso oficial en su casa. Los asaltantes se llevaron el auto y la Policía lo terminó encontrando.