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Francisco condenó el aborto y la eutanasia

Llamó a “defender la cultura de la vida”, al recibir a ginecólogos católicos.


papa

Un día después de que se conociera un extenso reportaje de una revista al papa Francisco en donde planteó no ser “de derecha” y cuestionó la insistencia de la Iglesia contra el aborto, el matrimonio homosexual y la pastilla anticonceptiva, en detrimento de otras cuestiones importantes, ayer, el pontífice volvió al redil al hacer una dura condena al aborto y también a la eutanasia. Las dos cuestiones están en debate social en muchos países; en algunos ya hay legislaciones que dan derecho al aborto o a la eutanasia, conocida también como “muerte digna”.

Francisco pidió ayer al recibir a ginecólogos católicos en el Vaticano que difundan la “cultura de la vida” en los hospitales, en lo que los analistas y corresponsales de agencias de noticias en la Santa Sede consideraron su condena más firme hasta la fecha contra el aborto.

El Papa recibió a un centenar de ginecólogos católicos del Encuentro de la Federación Internacional de las Asociaciones de Médicos Católicos.

“Cada niño que no ha nacido, pero que ha sido injustamente condenado al aborto, tiene el rostro del Señor que, incluso antes de nacer y luego apenas nacido, experimentó el rechazo del mundo”, dijo el sumo pontífice.

A esta condena del aborto, el Papa asoció también su rechazo total a la eutanasia.

“¡No podemos eliminarlos!”, declaró, retomando el tema de la “cultura del rechazo” o del “desecho”.

Esta cultura, dijo, “tiene un costo muy elevado, llama a la eliminación de los seres humanos, sobre todo cuando son físicamente o socialmente más débiles”.

“Nuestra respuesta a esa mentalidad es un sí a la vida” ya que “no existe vida humana más sagrada que otra”, sostuvo el Papa.

“Ser médicos católicos les otorga una responsabilidad mayor (…), las áreas de ginecología de los hospitales son lugares privilegiados de testimonio y de evangelización. Queridos amigos doctores, que están a cargo de la vida humana en su fase inicial, recuerden, tanto en hechos como en palabra, que ésta es en todos las fases, a cualquier edad, sagrada y de calidad”, declaró el jefe de la Iglesia.

Atrás quedaron las declaraciones a la revista jesuita Civiltà Cattolica, conocidas anteayer, en las que el Papa había considerado que la Iglesia ha estado obsesionada con temas como el aborto, el matrimonio homosexual o el uso del anticonceptivo. “No podemos seguir insistiendo sólo en esas cuestiones”, dijo y admitió que por plantear estos temas ha recibido “reproches”. El Papa había pedido “misericordia” para la mujer que haya abortado ya que la situación “le pesa enormemente” y “está sinceramente arrepentida”

También había desmentido “ser de derecha”, e invitó a reflexionar sobre el papel de la mujer en la Iglesia y a “curar las heridas” de gays y divorciados antes de condenarlos.

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