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Bolsillos más flacos

Festejos de fin de año con menos reservas y más austeros

Hubo menos demanda para celebrar Navidad y la llegada de 2017. Los eventos empresariales también se ajustaron.  


Con la llegada de diciembre los encuentros familiares, laborales y entre amigos para festejar el cierre del año están a full. El clima también se presta y así bares y restaurantes buscan sacarle el jugo a la ocasión y suelen abrir su oferta para incrementar aún más la actividad. Sin embargo, todas las fuentes consultadas por El Ciudadano mencionaron que este año las celebraciones vienen con un poco menos de reservas y, en el caso de los eventos empresariales, los presupuestos se ajustaron fuerte.

Basta sólo transitar los corredores gastronómicos (como avenida Pellegrini, bulevar Oroño y toda la zona de Pichincha, entre otros) para notar que el movimiento crece en esta época del año en los locales gastronómicos. Diciembre suele ser un mes de bonanza para el sector.

Sin embargo, Carlos Mellano, el titular de la Cámara que agrupa a bares, restaurantes y hoteles de la ciudad (Aehgar), señaló que este último mes de 2016 no fue como años atrás.

“Es sencillo, la situación se encuadra en un escenario que en general no ha sido bueno para casi nadie. Por supuesto, la clientela en esta época siempre es mayor. Pero nosotros no estamos pasando un buen momento y la caída de la economía nos ha golpeado”, sostuvo.

El dirigente mencionó que en el caso de las celebraciones empresariales hubo una marcada “reducción de presupuestos” y muchas compañías  optaron por festejos más austeros para despedir el 2016.

“Lo que notamos es que varias firmas hicieron celebraciones más descontracturadas. Hay compañías que en años anteriores a lo mejor elegían alquilar un salón de fiestas o un sitio exclusivo. Y ahora lo que han hecho es compartir el lugar en un bar o restaurante”, explicó.

En torno del nivel de reservas para cenar las noches de Navidad y Año Nuevo, Mellano no entregó cifras. Pero dijo que la merma no sólo se da en la demanda.

“Para Año Nuevo por ahí hay más movimiento porque es un poco menos familiar que la Navidad. Pero igual este año habrá menos locales gastronómicos abiertos. Hay propietarios que optaron por no trabajar por la caída en la producción y por los costos, sobre todo los laborales, ya que los feriados se pagan más”, mencionó.

Baja más profunda

En tanto, un sondeo del Instituto de Estudios de Consumo Masivo (Indecom) también reveló que se registra un “importante cambio en los hábitos de festejos” (sobre todo) laborales en el cierre de 2016 en relación con años previos.

El trabajo se llevó a cabo durante las dos primeras semanas de diciembre sobre un total de 156 pequeñas y medianas empresas, 74 compañías (nacionales y extranjeras) y 128 restaurantes y espacios de eventos en el ámbito geográfico de Rosario, Capital Federal, y el Gran Buenos Aires.

También en la ciudad se encuestó en vía pública a unos 300 trabajadores (de un total de 964) tanto del ámbito público como del privado y se obtuvieron datos provistos por fuentes de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA).

En línea con lo que planteó Mellano, el trabajo detectó que gran parte de las empresas, tanto públicas como privadas, decidieron optar por modificar los espacios y el tipo de celebración para abaratar costos.

Miguel Calvete, presidente de Indecom (y también abogado de los supermercadistas chinos radicados en Rosario), señaló que “tanto en las grandes empresas como en las pymes se redujeron en un 32,4 por ciento las reservas en espacios gastronómicos y en salones de eventos, en comparación con fines de 2015”.

El estudio arrojó que, sobre ese total, un 23,1 por ciento reconoció que este año utilizaron sus propias salas de reuniones o espacios verdes para agasajar a sus trabajadores”, y “el 9,3 por ciento restante confirmó que decidó suspender sus habituales festejos por la crisis que atraviesan sus firmas”.

Austero

Por otro lado, Calvete afirmó que entre quienes decidieron sostener las celebraciones, “el 74,2 por ciento reconoció que fueron mucho más austeras que en años anteriores, incluyendo menús más económicos, siendo más bajos en calidad o más reducidos en cantidad, pero que sostendrán los sorteos y los obsequios para sus empleados”.

En tanto, el 25,8 por ciento aseguró que “la oferta gastronómica fue igual, pero que redujeron los regalos de la celebración”.

En el caso de las reuniones que habitualmente se organizan entre compañeros de trabajo, la medición arrojó que “este año la reducción de reservas trepa al 43,6 por ciento de los casos consultados, de los cuales el 84,3 por ciento afirmó que decidieron optar por reunirse en las casas particulares y el 15,7 por suspender esos encuentros”.

Sobre ese total, el 61,1 por ciento modificó sus hábitos por el aumento de precios de los locales gastronómicos y el 38,9 para utilizar ese dinero en otra cosa, debido a la caída del poder adquisitivo de sus salarios”, sostiene el estudio realizado.

Finalmente, Calvete afirmó que “el balance de reservas fue notablemente inferior al de los últimos 5 años”.

Algunos números

La responsable de comunicación de Aehgar, María Ofelia Polito, sostuvo que para el 31 de diciembre “el nivel de reservas en hoteles y restaurantes alcanza el 80 por ciento”. “Estos valores son similares a los niveles de ocupación que hubo para pasar Nochebuena”, agregó.

La empresaria mencionó que se pueden encontrar precios que parten en los 500 pesos, llegando hasta los 1.100. Eso en general incluye menú “cerrado” y con todos los “pasos”; entrada, plato principal, bebida y postre, además de champagne, una mesa dulce navideña y (en algunos casos) hasta shows en vivo.

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