Ciudad, Edición Impresa

Feriado a puertas cerradas

Pese al pedido de la Asociación Empresaria, el Viernes Santo pudo más y los negocios bajaron la persiana.

Los comercios no abrieron sus puertas y las calles lucieron desiertas en el Viernes Santo. Otra vez, como ocurrió en el fin de semana largo del pasado 24 de marzo, el cielo gris y la llovizna intermitente también conspiraron para menguar la actividad.

Si bien el turismo llegó en buen número, según señalaron desde el Ente Turístico Rosario, los comerciantes de la ciudad decidieron no trabajar, salvo casos usuales como quioscos y panaderías, según comprobó El Ciudadano. El grueso de la actividad se concentró, como siempre, en los dos grandes shoppings de la zona norte y en las cadenas de supermercados.

El microcentro, que marca el pulso de la actividad comercial, estuvo desolado. El movimiento fue casi nulo, con muy poca gente en las calles y mucho menos tránsito vehicular. La misma fotografía de persianas bajas se registró en los tradicionales paseos comerciales de los barrios.

El intento de la Asociación Empresaria de convencer a los comerciantes de lo ventajoso que es trabajar un feriado para atraer a turistas no tuvo éxito. La entidad presidida por Elías Soso insistió en las últimas semanas en que hay que sostener la actividad para “evitar que los beneficios económicos queden sólo en manos de las grandes cadenas comerciales”. No alcanzó tampoco el aval de la Municipalidad, que apoyó esta iniciativa a través de la Secretaría de la Producción.

Con esta realidad, cobró fuerza la posición de Fabio Acosta, referente de la Federación de Centros Comerciales Abiertos, que insistió con que “aún falta mucho para que Rosario sea turística, y cuando esto suceda los comercios abrirán solos”. El comerciante aseguró que los dueños de locales no trabajaron el feriado porque “no tenían expectativas” de una jornada fructífera.

Según Acosta, para revertir este panorama hay que “empezar por la primera página y no por la última: hay que inventar la Rosario turística que todos soñamos y entonces los comercios abrirán solos”. Para el dirigente “es indispensable generar nuevos productos turísticos que mantengan al visitante en la ciudad”. En ese sentido, consideró que se deben crear “corredores seguros y vender a un barrio como producto, algo que no es nuevo, ya que Buenos Aires lo hizo con San Telmo, el Caminito de La Boca y otros, y fue todo un éxito”.

“Tenemos barrios con una rica historia, llenos de anécdotas, con lugares históricos y formidables centros comerciales que serían una interesante opción para el turista. Pero el visitante no conoce estos lugares y los comerciantes no tienen expectativas”, subrayó.

Relevamiento

La Federación de Centros Comerciales a Cielo Abierto realizó una recorrida ayer por distintos puntos de la ciudad donde se concentra la mayor parte de la actividad comercial y, según el cálculo al que llegaron, apenas un 10 por ciento o 12 por ciento de los negocios rosarinos abrió sus puertas.

“En el microcentro, sólo el shopping  Del Siglo y la Galería Rosario levantaron las persinas, y en cada uno trabajaron no más de cinco locales”, señaló el informe, en el que se puntualizó que en los barrios tuvieron actividad aquellos negocios “que esperaban a sus clientes habituales, como panaderías, minimercados, verdulerías y carnicerías, casi todos vinculados a la alimentación”. En el centro, en tanto, el movimiento se concentró en los bares y en avenida Pellegrini, con sus locales gastronómicos. También se aclaró que el relevamiento se hizo por la mañana, ya que por la tarde la actividad iba a ser insignificante.

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