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Una de película

Familiares de comerciante asesinado realizan corte por la fuga de un homicida

Uno de los reclusos evadidos este miércoles purgaba una condena a 23 años de prisión por el crimen de Edgardo Giménez ocurrido en octubre de 2014. Su familia cortó las calles frente a la sede local de Gobernación en reclamo y recordó que otro de los condenados ya había sido liberado "por error"


Uno de los reclusos evadidos este miércoles purgaba una condena a 23 años de prisión por el homicidio del comerciante Edgardo Giménez, asesinado de dos tiros por la espalda en octubre de 2014 al resistirse a un asalto dentro de su negocio de Granadero Baigorria. Se trata de Carlos Andrés D’angelo, de 33 años, condenado en 2017 junto a otros tres hombres.

Su fuga provocó un duro golpe para la familia de Giménez que la noche de este miércoles realizaba un corte frente a la sede local de Gobernación, en la esquina de Dorrego y Santa Fe, a la espera de ser recibida por las autoridades para que les den una explicación sobre la fuga. Es que la familia ya pasó por una situación similar cuando otro de los condenados por el crimen de Giménez fue puesto en libertad “por un error administrativo” del Servicio Penitenciario.

“Carlos Andrés D’angelo mató de dos tiros por la espalda a mi hermano. Queremos respuestas. Que el ministro Pullaro nos explique qué pasó, dónde los llevaban, cómo se escaparon”, dijo Gabriela a El Ciudadano, mientras realizaba un corte junto a sus padres para reclamar justicia.

La mujer recordó que en junio de 2017 el Servicio Penitenciario liberó por error a Joaquín Pérez, alias Pelado, quien terminó condenado a 25 años de prisión por la muerte de Giménez. Según la versión que los carceleros dieron en dicha oportunidad, lo dejaron salir cuando terminó de purgar una condena a tres años por robo, sin advertir que también cumplía prisión preventiva por el crimen del comerciante. La situación derivó en una recompensa de un millón de pesos por la cabeza del Pelado, que en su momento ofreció el Ministerio de Seguridad provincial. Luego de un año, el prófugo cayó en Córdoba y dos penitenciarios santafesinos firmaron un acuerdo abreviado por el presunto error.

“Otra vez nos encontramos con esto. Otra vez uno de los asesinos de mi hermano está libre, entre la gente, exponiéndonos a la familia como víctimas y generando un peligro para la sociedad. Dejaron libre a un asesino”, lamentó Gabriela quien puso en duda la versión oficial. “Evidentemente hay algún negociado detrás de todo esto. Acá hay connivencia desde el Servicio Penitenciario para arriba. Si los trasladaban para una visita familiar, quiero que me digan a dónde voy a visitar a mi hermano. ¿Quién nos va a llevar al cielo?”, se preguntó.

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