El Hincha

Fútbol de luto

Falleció el Piojo Yudica, una parte importante de la historia leprosa

Su mayor alegría en el fútbol fue consagrarse campeón con Newell’s en la temporada 1987/88: "Me sucedió lo que, quizás, no le sucede a nadie. Ser hincha del club, ex jugador y, además, entrenador campeón. Es como una de esas películas que no se olvidan"


Se fue buena parte del futbol rosarino. A los 85 años murió el Piojo José Yudica, legendario jugador y entrenador que entre su prolífica carrera se destacó en la ciudad por lograr un recordado título con Newell’s en 1988 y llevarlo a la final de la Copa Libertadores. Emblemática figura que quizás no se dimensiona en justa medida por haber brillado en su tarea con clubes que no entran en el grupo marquetinero de los “grandes” de Buenos Aires, pero que hizo historia en varias instituciones, pero sobre todo en su amada Lepra. Hincha y campeón.

Yudica pasaba por un complicado cuadro de salud y falleció en las primeras horas del lunes. Apenas se acallan los rumores del clásico y llega la mala noticia. De un clásico que le hubiera gustado, porque tuvo fútbol, situaciones y no fue amarrete. Si algo destacó al Piojo es intentar buscar siempre el buen juego, los pases, la sorpresa y eso no sólo lo marcó cuando jugaba sino que se lo transmitió a sus equipos.

Entre 1972 y 1998 estuvo al frente de 12 clubes de Argentina, Colombia y México, ganando seis títulos, entre ellos, la Copa Libertadores 1985 con Argentinos Juniors.

El Piojo nació un 26 de febrero de 1936 y tras comenzar a correr detrás de una pelota en Morning Star hasta que l llegó a Newell’s. Allí donde debutó en primera en 1954 y mostró sus cualidades, para luego pasar por Boca Juniors.

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Jugó en Vélez, Estudiantes, Platense, Quilmes, Deportivo Cali (donde encontraría su segunda casa), Talleres de Remedios de Escalada y San Telmo, club donde se retiró en 1972.  Fue campeón en 1969 con Deportivo Cali y en 1970 con el elenco de Remedios de Escalada.

Como entrenador comenzó en Altos Hornos Zapla de Jujuy y cuando llegó a Quilmes, no sólo logró salvarlo del descenso, sino que al año siguiente lo consagró campeón del Metropolitano 1978. Tuvo dos ascensos de la B a la A con Quilmes y San Lorenzo, mientras que en 1985 su Argentinos Juniors hizo historia consiguiendo dos títulos y uno de ellos internacional (Nacional 1985 y Libertadores 1985). No pudo en la Intercontinental ante la Juve de Platini.

Pero le llegaría su mayor alegría personal, al consagrarse campeón con Newell’s en la temporada 1987/88: “Me sucedió lo que, quizás, no le sucede a nadie. Ser hincha del club, ex jugador y, además, entrenador campeón. Es como una de esas películas que no se olvidan”. Con ese nuevo título se convirtió en el primer DT de la Primera del fútbol argentino en ser campeón con tres equipos diferentes, dijo a tiempo atrás.

Ese equipo de Newell’s fue leyenda por su juego y trascendió también a nivel continental con la recordada campaña en la Libertadores que lo llevó a jugar la final con Nacional de Uruguay.

Tiempo después, su exitosa carrera como entrenador se cortó abruptamente tras una experiencia en México y un altercado con barras de Argentinos Juniors. Nadie volvió a llamarlo para dirigir. “Siento que me jubilaron antes de tiempo, pero yo tengo la esperanza de dirigir otra vez. No hago otra cosa que respirar fútbol”, decía, con nostalgia. Hoy el fútbol argentino llora al querido Piojo, que dejó su huella con los botines y en el banco de suplentes.

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