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Ezequiel Luna: de Tiro al mundo

Por Federico Cánepa.- “El Hincha” habló con el ex defensor tirolense, quien repasó su trayectoria y su presente en el fútbol chileno.


eluna-dentroSu historia es como la de muchos jugadores que desde muy chicos sueñan con ser profesionales: triunfar en primera e irse al exterior. Pero a diferencia de quienes cumplen con cada uno de esos pasos, a él la chance de pegar el salto a Europa se le dio a muy temprana edad y casi sin experiencia en la máxima categoría del fútbol argentino.

Hoy en Chile defendiendo los colores de Santiago Wanderers, El Hincha habló con Ezequiel Esteban Luna para repasar su historia y conocer su presente.

El defensor nacido en Villa Gobernador Gálvez realizó las inferiores en Tiro Federal y de la mano del Indio Solari debutó con la casaca tirolense en el Nacional B a los 17 años. Luego, con el mismo entrenador, fue figura por más de un año en Atlético Tucumán, que por entonces jugaba el Torneo Argentino A.

Cumplido el contrato y teniendo que regresar a Tiro se le presentó la chance y no dudó: El Tenerife de la primera española aparecía en su futuro y hacia allí se embarcó. “Faltaban unos días para que se cierre el libro de pases cuando apareció la posibilidad de ir a Tenerife. Muchos jugadores desean desde muy niños llegar a Europa, como pensaba en ese tiempo yo también, y ahí me encontraba. Si bien al principio no fue sencillo porque me encontraba en una isla con costumbres diferentes, solo y sin ningún familiar ni amigos; y por momentos mi cabeza funcionaba a mil y se me llenaba de preguntas, estaba en el lugar que siempre había soñado y mi pensamiento fue querer triunfar”, rememoró Luna aquel salto al Viejo Continente.

En cuanto a esa adaptación que le costó unos meses recuerda cuánto lo sorprendió “la forma en que vivía la gente, con mucho respeto, orden y sobre todo amabilidad. La vida en la isla era muy tranquila, aprovechábamos los ratos libres para conocer los lugares preciosos que tiene, jugar al tenis, ir a la playa, a la plaza a tomar mates, al cine… Es que allá no está la costumbre de juntarse fuera de los entrenamientos como lo podemos hacer nosotros a comer un asado por ejemplo, así que buscábamos alternativas para disfrutar del clima espectacular, que es lo que más se extraña de allá”.

En lo deportivo aquella experiencia con momentos muy buenos y otros difíciles la recuerda de la siguiente manera: “Llegué como quinto marcador central y parecía imposible jugar, pero en la tercera jornada me tocó actuar y ya casi no salir en una temporada inolvidable que terminamos coronando con el ascenso a primera”. Eso hizo que Tenerife comprara su pase de forma definitiva y firmara por cuatro años llegando a ser capitán. Pero las cosas cambiaron y la institución comenzó un retroceso que lo llevó a Segunda B (tercera división): “Fue un momento duro para todos y si bien el final no fue el deseado (NdR: jugó sólo 2 partidos en esos primeros seis meses de la temporada), todo se hizo más llevadero por el apoyo que me brindó siempre la gente y ese es el mejor recuerdo que guardo de aquella experiencia”.

Pero Tenerife también representa dos grandes momentos de su vida. Uno en lo deportivo: “No se me van a borrar las imágenes del ascenso cuando estaba toda la isla esperándonos para festejar el ascenso a primera, ese fue uno de los recuerdos más gratos que tengo”. Y el otro en lo personal: “Es que allá nació nuestro hijo Isaías (de 3 años), y eso es algo que siempre nos va a unir. A tal punto que con mi familia tenemos en claro que nuestro futuro está allá en la isla, donde queremos quedarnos para siempre. Tenemos demasiados amigos que hicimos en los 3 años y medio que estuvimos, del fútbol y de la iglesia (NdR: es muy creyente y practicante) que asistíamos”.

Aunque ya hace casi dos años que dejó la isla, su contacto con los hinchas de Tenerife continúa a través de las redes sociales. En su cuenta de Twitter (@skiel19) recibe de forma permanente muestras de cariño: “La verdad que me siento honrado de parte de la gente, me escriben muchos mensajes donde me brindan su cariño y el anhelo que tengo en mi corazón es poder regresar algún día a jugar en Tenerife”.

Tras su salida de España partió rumbo a Ecuador para sumarse a la Liga de Quito por pedido de Edgardo Bauza. “El cambio fue grande, no tanto para mí sino para mi familia, pero a la vez fue una experiencia hermosa en un lugar muy lindo y con gente muy amable y respetuosa como Quito”, cuenta sobre su arribo a los Albos.

Volviendo a lo deportivo, ese paso representó un año con diferentes sensaciones. “Los primeros 6 meses anduve muy bien, luego mi rendimiento bajó como el de todo el equipo donde las cosas no se daban como uno deseaba. Siempre me esforzaba para dar lo mejor de mí pero no era nada fácil jugar en la altura y más en un torneo como el ecuatoriano, donde es difícil por las canchas. Por suerte Liga es un club de alto nivel donde no faltaba nada, tiene materiales de primer nivel y sobre todo un maravilloso estadio”.

Su arribo a Chile lo acercó mucho más a las costumbres argentinas. “La adaptación fue mucho más fácil. Después de haber vivido en otros países, uno como que ya se acostumbra rápido. Además en muchos aspectos es parecido. Lo que sí acá estamos mucho más tranquilos en el tema de la seguridad. Con mis padres Oscar y Sara hablamos mucho de lo que sucede día a día, de cómo la gente se busca la vida como puede y ver esas cosas que pasan en nuestro país me entristece. Igual hace casi seis años que me fui y siempre se extraña”.

Con contrato hasta junio, no trata de ir más allá. “Mis objetivos siempre los pongo en manos de Dios, trato de no preocuparme por el mañana. Pero claro está que me gustaría volver a Argentina. Me quedó pendiente poder jugar en algún club grande”.

Mientras tanto, disfruta del presente junto a su esposa Celeste (hija del ex defensor de Tiro, Arsenal y Chacarita Víctor Molina) y sus tres hijos: Camila (nacida en Argentina hace 7 años), Isaías y el benjamín Miqueas (de 7 meses que nació en Chile).

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