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¿Bajo techo?

Extraño Procrear: el privado se queda con 3 de cada 4 casas

Quien gane la licitación de obra será el que más casas ofrezca para Procrear. El resto las venderá a precio de mercado.


El gobierno nacional anunció esta semana el llamado a licitación para construcción de viviendas en los terrenos que comprenden el predio de bulevar Rondeau al 2900, en la zona norte de Rosario, donde tenía su campo de tiro y su espacio para otras actividades deportivas el club Tiro Federal. Al igual que en la propuesta lanzada hace un año y medio, durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, la urbanización de la zona va a incluir más de 300 unidades habitacionales, a las que se suman espacios verdes, instalaciones del club y su cancha de fútbol. Pero la gran diferencia con el proyecto anterior –en el que el total de las viviendas planificadas estaba destinado al sorteo por medio del Procrear– es que a través del nuevo programa de créditos hipotecarios sólo se podrá acceder a entre 40 y 70 viviendas. El resto será comercializado por la empresa constructora que gane la licitación, y al valor del mercado, sin utilidad social alguna.

Ramón María Lanús es presidente de la Agencia Administradora de Bienes del Estado (Aabe) y explicó a El Ciudadano que el plazo para que los inversores presenten sus propuestas vencerá en pocos días más, el próximo lunes 19, en tanto que en los primeros días de enero de 2017 se conocerá al ganador de la licitación. El funcionario sostuvo que el Estado pondrá las tierras y que el desarrollador privado que ofrezca la mayor cantidad de unidades habitacionales como forma de pago tendrá más chances de ganar. También sumarán puntos aquellos que tengan en cuenta el diseño urbanístico que había sido aprobado en mayo de 2015, al cual consideró “muy bueno”.

—En el proyecto anterior el total de las viviendas planificadas para el predio iba a ser otorgado a través del Programa de Crédito Argentino. ¿Por qué ahora es sólo un porcentaje?

—En el proyecto anterior el total de casas era para el Procrear, pero también el total de la inversión la hacía el Estado. Es decir, era el Estado el que pagaba la construcción de las 300 y pico de viviendas. Con este esquema el Estado pone las tierras, y el privado construye las casas y devuelve un porcentaje como pago de esas tierras, que en este caso estimamos que sean mínimo 40 y hasta 70 viviendas. El resto la empresa lo comercializa en el mercado de viviendas. En este esquema, el Estado colabora financiando parte del proyecto con la tierra, es decir, no hago que me paguen la tierra si no que me la paguen cuando terminen las viviendas. Y de esta manera la misma plata que destina el Estado para tratar de solucionar un problema de déficit habitacional muy grave que tienen los argentinos va a alcanzar para muchas más viviendas. Es mucho más sustentable para el Estado: permite trabajar en muchas más viviendas al mismo tiempo.

—¿Por qué sería más sustentable que el Estado se desprenda de alrededor del 80 por ciento de las viviendas?

—Porque en el otro caso la inversión era de 500 millones de pesos, que de hecho salían del Estado (en realidad el proyecto de 2015 tenía un costo de 370 millones de pesos para la construcción de 360 casas, una cancha de fútbol e instalaciones para el club). El Estado pagaba todo y asumía el riesgo comercial y el riesgo de la obra. El privado lo único que hacía era construir, cobraba los certificados y se iba.

—Y ahora la empresa constructora se quedaría con, como mínimo, 250 viviendas que puede comercializar al valor que quiera ¿Es así?

—Sí, pero el Estado no pone un peso.

—¿Qué valor tendrán las propiedades?

—Son propiedades para un sector medio. El valor no se sabe ahora porque la construcción durará dos años. Las que sean de Procrear serán en el rango del valor de Procrear, aunque igualmente se actualizarán los montos cuando estén listas las viviendas. En el caso de las que se quede el privado, las podrá vender al mercado, obviamente con la ayuda de lo que desde el gobierno esperamos que ocurra en dos años: un mayor mercado de crédito hipotecario.

—¿Cómo sería eso?

—En Argentina hay un déficit habitacional muy importante y creemos que para poder cubrirlo tenemos que trabajar todos juntos; no solamente el Estado se tiene que ocupar de construir viviendas, también los privados pueden ayudar a generar casas para la gente. Por eso creemos que la reactivación del crédito hipotecario va a ayudar a que más familias accedan a una casa. Con estos esquemas lo que hacemos es ayudar al mercado a generar viviendas, porque va a haber cada vez más crédito hipotecario pero no va a haber casas, entonces estamos ayudando a que aumente la oferta. Así como desde la Secretaría de Vivienda se construye para los sectores más bajos, para la clase media el Estado lo que tiene que hacer es facilitar el trabajo para que los privados que puedan desarrollar viviendas.

—¿Y cómo se va a acceder al crédito hipotecario para comprarlas?

—Se accede por puntaje, que es el mismo que tenemos hoy en “Solución casa propia”, y que se mide de acuerdo a la vulnerabilidad, la cantidad de hijos y otras variables. Tratamos de que no sea solamente el azar el que defina quién tiene la oportunidad de tener la vivienda, sino el de mayor vulnerabilidad.

Cómo era el proyecto

El espacio donde está previsto construir las propiedades pertenece al Ministerio de Defensa de la Nación y tiene cuatro hectáreas y media. Allí no sólo desarrollaban actividades deportivas los socios de Tiro Federal, sino también los del club Banco Nación, entre ellas la compleja estructura que permite la práctica de tiro, hace tiempo reubicada en Granadero Baigorria. La idea, siempre que el proyecto alguna vez avance tal como se anunció en su momento, es que esta última institución pueda continuar con sus actividades y para ello se dejaría liberada una hectárea del predio. En tanto, lo que sí se buscará negociar con las autoridades es que esas instalaciones, donde unos 500 chicos van a practicar fútbol casi todos los días, se “corran” hacia las vías del ex ferrocarril Mitre, es decir, hacia el oeste. Actualmente el grueso de las actividades se realiza sobre el sector que da al bulevar Rondeau. Con la iniciativa se planea levantar sobre esa avenida un edificio de 11 pisos, mientras que en las arterias laterales se construirán otros que tendrán entre 3 y 4 pisos. Las viviendas serán de uno, dos y tres dormitorios, y habrá departamentos de entre 40 y 80 metros cuadrados. El proyecto también incluye espacios y paseos públicos y demás zonas para desplegar allí las obras de infraestructura necesarias. El plan contempla la apertura de las calles Zelaya y Valentín Gómez, cuya traza (de norte a sur) se interrumpe aún por la superficie libre de obstáculos y con cobertura de seguridad donde funcionaba el campo de tiro al blanco.

Desierto de privados en año electoral

En mayo de 2015 el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner anunció, también en el marco del plan Procrear, la construcción de las 360 viviendas en el predio de bulevar Rondeau al 2900. La obra fue preadjudicada a la Unión Transitoria de Empresas integrada por la constructora Rovella Carranza, con sede central en la provincia de San Luis, y la cordobesa AMG. En ese momento, se informó que las casas deberían estar terminadas en un plazo de 15 meses contado a partir del inicio de obra, lapso que, con los tiempos usuales de adjudicación definitiva, hubieran resultado en que ahora deberían estar todas las viviendas listas para habitar. En cambio, los tiempos políticos de un año electoral echaron por tierra la ecuación.

El plan original era que las familias que tuvieran necesidades habitacionales iban a poder inscribirse a través de la Ansés al sorteo que daba la posibilidad, si se reunían las condiciones, de tomar el crédito del Banco Hipotecario para acceder al primer techo propio.

Pero se trataba de la segunda vez que se anunciaba la urbanización del mismo predio, propiedad del Estado nacional. En que en 2013 se había lanzado el primer proyecto, similar en esencia, pero que desembocó en una licitación desierta: no hubo oferentes privados interesados, y se cayó.

Así, tras varias modificaciones en 2014 se retomó el plan.

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