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Explosión, nuevo incendio y evacuación en Fukushima

El gobierno japonés movilizó a 200.000 residentes en 20 kilómetros en torno al complejo nuclear.

El organismo para la seguridad nuclear de Japón informó que la explosión en el reactor 4 de la central de Fukushima I fisuró el techo del contenedor y dos empleados están desaparecidos, mientras crece la preocupación mundial y la Unión Europea habló de situación “fuera de control”.

El reactor 4 de la central atómica se incendió en la madrugada de hoy miércoles (hora de Japón), junto con una explosión que se registró ayer en el reactor 2, reportó la agencia de noticias Ansa.

Los expertos nipones informaron casi veinticuatro horas más tarde de la fisura del techo del edificio-contenedor, pero no precisaron las dimensiones de la grieta. La misma fuente informó que dos técnicos están desaparecidos, sin precisar las identidades.

Poco después hubo otro incendio en el mismo reactor, informó Tepco, la empresa que administra las plantas nucleares en el país.

Las autoridades japonesas, según la agencia atómica, tratan de modo desesperado de impedir que el agua usada para enfriar las barras radiactivas se evapore, liberando material radiactivo peligroso a la atmósfera pero la agencia nipona no descartó que el agua del reactor en cuestión se encuentre en ebullición.

La central con dos plantas y diez reactores entró en crisis luego del terremoto y tsunami del viernes, cuando se dañó el sistema de enfriamiento de los reactores.

Según las autoridades niponas y la Agencia Internacional de Energía Atómica (Aiea), la radiactividad en la central alcanzó niveles de 400 millisievert (la unidad de medida de la contaminación nuclear) por hora.

Una exposición superior a 100 millisievert en un año provoca cáncer, por eso el primer ministro, Naoto Kan, reconoció anoche que los cincuenta expertos que permanecen en la planta luego de que se dispusiera la evacuación de otros 750 se exponen “a riesgos enormes”.

En tanto, en Viena, el director general de la Aiea, el japonés Yukiya Amano, dijo que el núcleo 2 de la central nuclear de Fukushima pudo haber sufrido daños “limitados”.

“Existe la posibilidad de daños en el núcleo. La estimación es que el daño sea inferior al 5 por ciento”, dijo Amano en rueda de prensa y definió como “preocupante” el accidente en la central, aunque sigue considerando que la situación es distinta a la de la catástrofe de Chernobyl, de Ucrania, en 1986.

La evolución de la situación en la pileta de almacenamiento del reactor 4, donde “una parte del combustible almacenado estaría al descubierto”, es considerada “preocupante” por la Autoridad de Seguridad Nuclear de Francia, informó el organismo.

En Bruselas, el comisario de Energía de la Unión Europea, afirmó que “prácticamente la situación está fuera de control”, durante una reunión para analizar la crisis con expertos y representantes de gobiernos. “No excluyo lo peor en las horas y en los días por venir”, agregó.

Otra vez fuego

La alarma nuclear creció esta mañana en Japón –anoche en la Argentina– ante un nuevo incendio en el reactor 4 de la central atómica Fukushima I, a menos de veinticuatro horas del estallido que causó un primer incendio.

Un experto de Tepco aseguró que es imposible ingresar al edificio por las temperaturas elevadísimas por lo que helicópteros intentan refrigerar el reactor arrojando agua desde el aire.

Unos 750 empleados de la central nuclear Fukushima I y pobladores en un radio de veinte kilómetros fueron evacuados ayer tras las explosiones registradas en el reactor número 2 que causaron emisión de material radiactivo.

La planta nuclear de Fukushima I (Daiichi), a 250 kilómetros de Tokio, tiene seis reactores y sufrió la tercera explosión desde el viernes, esta vez en su reactor 2, a lo que se añadió el incendio en el reactor 4, que al momento del sismo de 9 grados Richter y el tsunami estaba apagado por mantenimiento.

El calentamiento en los reactores se produjo porque el tsunami que originó el terremoto inundó los motores de energía alternativa y, al haber corte de suministro eléctrico no hubo forma de refrigerarlos, para lo que apelaron inclusive al agua de mar.

Tras el incendio en el reactor 4 se detectó sobre éste y el reactor 3 una dosis de radiación de 400 miliSievert (mSv) por hora, medida que disminuyó significativamente con el paso de las horas.

Como consecuencia de este alto nivel de radiación las autoridades niponas ordenaron la evacuación de la mayoría del personal de la planta, donde quedó sólo un medio centenar de técnicos y de “la población total” en un radio de veinte kilómetros –lo que implicó la movilización de unas 200.000 personas– y, a partir de allí, la puesta a cubierto de los habitantes hasta los treinta kilómetros.

Luego se hicieron estudios a unos 150 residentes de los alrededores de la central para medir sus niveles de radiación, tras lo cual se “tomaron las medidas necesarias para descontaminar a 23 que tenían niveles bajos”.

El Ministerio de Transportes indicó que en el mismo radio se dispuso la prohibición de vuelos a raíz de los riesgos por fugas radiactivas, decisión que excluye aviones que cumplen tareas de asistencia y rescate.

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