Edición Impresa, Policiales

Fantasmas del pasado

Balearon al ex socio de Ariel Máximo Cantero

El chatarrero Jorge Laferrara, quien en 2000 fue penado en la misma causa por narcotráfico con el sindicado líder de Los Monos, recibió dos tiros en la zona sudoeste que lo mantuvieron quince días en la terapia intensiva del Heca.


Hace un mes, un hombre de 54 años fue trasladado por familiares al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez casi al borde de la muerte. Dos plomos le habían atravesado el abdomen y la mandíbula por lo que pasó más de dos semanas en terapia intensiva, hasta que días atrás mostró leves mejorías y pasó a sala común. Las circunstancias del ataque ocurrido el 17 de agosto pasado, al parecer en la zona sudoeste, en el camino nuevo a Soldini, son un enigma para los pesquisas de la Policía de Investigaciones, quienes el miércoles pasado descubrieron que había ingresado con un nombre falso –de un familiar– porque tenía un pedido de captura desde 2012 por no haber terminado de purgar una condena a 19 años de prisión en un hecho de homicidio y otro de narcotráfico.

En los arrabales de zona sur, el nombre de Jorge Alberto Laferrara estuvo vinculado desde temprano a Los Monos, al punto que durante años se lo señaló como socio del mismísimo Ariel Máximo Cantero, sindicado líder de la banda y hoy prófugo de la Justicia en la megacausa de asociación ilícita vinculada con el homicidio de su antiguo alfil, Martín “Fantasma” Paz, asesinado en septiembre de 2012. Pero en las crónicas policiales Laferrara salió a la luz en el año 2000, cuando el escuadrón Las Palmas de Gendarmería Nacional lo detuvo en Corrientes ingresando al país un cargamento de 150 kilos de marihuana. Por ese hecho, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de esa provincia lo condenó a seis años de prisión, mientras que sobre el “Ariel”, quien al parecer ya contaba con suficientes contactos como para que en Santa Fe no le saltara el pedido de captura, pesaba una pena a cuatro años en ausencia.

Tras su reclusión en un penal de Resistencia, Laferrara recuperó la libertad a fines de 2004 –para la misma época en que Cantero marchó preso acusado por dos homicidios y comenzó a cumplir aquella vieja condena por drogas–, aunque le duró menos que un suspiro. En los primeros días de 2005 volvió a prisión acusado de una tentativa de homicidio que tuvo como víctima a René Franco, un pibe que entonces tenía 26 años y había protagonizado una pelea con uno de sus hijos. En esa oportunidad a Laferrara se le achacó atacar a tiros, golpes y cuchillazos al muchacho, junto con la participación de otros cinco hombres que irrumpieron en su domicilio de Balcarce al 4300.

Una vez más, la libertad lo devolvió a la calle y también le duró muy poco. Esta vez fue el cruento homicidio de un pibe de 15 años el que lo puso tras las rejas hasta 2012 y por el que fue condenado a 14 años de prisión que se computaron con la pena anterior en 19.

El crimen de Agustín González ocurrió a fines de agosto de 2005 en una precaria casilla de Moreno al 6400 de La Granada, a metros de donde hoy se levanta el casino City Center. El móvil que, según la investigación, lo impulsó a golpear y asesinar a quemarropa al chico, que sobrevivía del cirujeo o limpiando vidrios de autos, fue el robo de dos caballos del predio de su chatarrería de bulevar Avellaneda al 5200.

Ese 23 de agosto, Agustín, de 15 años, estaba con su sobrino de 12 y un amigo de 14 cuando cuatro hombres descendieron desafiantes de una camioneta. Uno de ellos, que según la causa judicial fue Laferrara, lo zamarreó, le dio un culatazo y le disparó en los pies para luego rematarlo con un certero tiro con el arma apoyada sobre el pecho. Días más tarde, la Policía lo fue a detener a su domicilio, donde lo encontró con una herida de escopeta en el brazo. En su declaración, reconoció haber ido a buscar sus caballos robados e incluso haber golpeado al pibe, pero dijo que fue su hijo, quien lo había acompañado, quien disparó ocasionalmente.

Ni los peritajes ni los testimonios avalaron sus dichos, y fue condenado a 14 años de prisión por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la participación de un menor, además de la suma de 150 mil pesos para resarcir a la familia de la víctima, que vivía justo enfrente de la casa de Cantero, en Caña de Ámbar al 1800, a 150 metros del lugar de la ejecución. En ese fallo, Laferrara fue declarado reincidente y se le computó con la pena que no había terminado de purgar por narcotráfico en 19 años y medio de prisión.

Así fue que pasó los siguientes años tras las rejas hasta que, en 2012, con dos tercios de la condena cumplidos, empezó a gozar de transitorias y en una salida no regresó a su lugar de detención. Por eso tenía una captura vigente desde entonces emitida por el Juzgado de Ejecución Penal local.

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