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Muestra

Evita: un ícono desde la alteridad

La artista plástica rosarina Nicola Costantino habla de “Rapsodia inconclusa”, su obra acerca de la figura de Eva Perón en la que, por primera vez, el emblemático personaje de la historia argentina reciente es abordado desde el arte contemporáneo.


Imágenes emblemáticas e icónicas de una Eva en la intimidad recreadas con profundidad y belleza desde la alteridad; un recorrido en el que su presencia, a escala humana, aparece omnipresente y luego se esfuma; un tiempo en el que la complicidad es una clave fundamental porque el silencio y cierta penumbra obligan a escuchar, a ponerse en contacto con los ritmos vitales de sus pasos, con el movimiento, con una energía singular.

Hay un universo sonoro que conspira a favor del visitante para poder repensar, en su proyección histórica, a esa mujer que, a poco más de 60 años de su muerte, sigue viva en el pueblo y no es un lugar común, algo que Rapsodia inconclusa, la imperdible muestra de la artista plástica Nicola Costantino (Rosario, 1964), logra dejar en claro, valiéndose de recursos infrecuentes para intentar reconstruir el imaginario de Eva Perón. Claramente, lo que la muestra pone en tensión es un puñado de interrogantes acerca del personaje, pensados por primera vez desde la mirada y con los recursos del arte contemporáneo, dejando en el lugar de la mirada la respuesta a esas preguntas: quién es Eva, qué representa realmente para los argentinos y qué se esconde detrás de su icónica figura de mujer-actriz-política-referente-mito.

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Curada por el crítico y ex secretario de Cultura local Fernando Farina, la muestra, inaugurada el viernes último en el Museo de Arte Contemporáneo Macro (Oroño y el río), representó a la Argentina en la 55ª Bienal Internacional de Venecia en 2013, y se centra en la imagen de Eva Perón a través de video instalaciones e instalaciones que se dividen en cuatro estaciones desplegadas en todos los pisos del museo.

“Pensar por primera vez este personaje desde el arte contemporáneo fue el gran desafío y, de algún modo, lo que más me interesó: tenemos 60 años de estar sobrecargados de distintas representaciones de Eva, pero siempre desde el costado más Pop del personaje, o desde la política o desde una cosa más tendenciosa”, dijo Nicola Costantino, y agregó: “Sabés qué: me había dado cuenta de que todo lo que se había hecho en el campo del arte era, primero, con una intención política, como adeptos a su figura y al partido peronista, y que también, a nivel plástico, tenía algo muy kitsch. Por eso me pareció un gran desafío tomar esa figura y llevarla al lenguaje del arte contemporáneo”.

—¿Cuáles son las sensaciones que confronta el público frente a “Rapsodia inconclusa”?

—Mucha gente ve la muestra y le gusta, y hay otra a la que no, porque quizás no la entiende o no la ve como yo: es muy fuerte la figura de Eva representada de esta manera; es una cosa nueva y muchas veces, frente a lo nuevo, se impone cierta resistencia.

—Las etapas que atraviesa “Rapsodia…” tienen la clara intención de mostrar otros momentos de Eva, los de su mundo privado, su soledad…

—Hay una serie de ideas que son muy importantes en la obra: primero, esto que decís de una Eva en la intimidad, y de cómo una mujer en esa época, en esa sociedad tan militarizada, machista y tan difícil de la Argentina, los 40 y 50, se construyó a sí misma. Y su gran recurso, que fue algo que parece superficial pero que no lo es, y que tiene que ver con su identidad construida con el vestuario y con el peinado; cómo fueron para ella una especie de “uniforme militar”, y lo hizo de una manera innata, porque fue la primera mujer que marcó ese camino. Por otro lado, otra cosa importante, es que aparece esta imposibilidad de captarla a Eva en una sola representación, porque ella fue múltiple y en seis años cambió muchas veces esa identidad y se construyó de maneras muy diferentes; en ese sentido también fue genial. Es por eso que la primera instalación la muestra múltiple, en cinco imágenes icónicas.

—¿Esa gran videoinstalación es un disparador para empezar a recorrer la muestra?

—Es así, son cuatro instancias. Las dos primeras son videoinstalaciones, donde está su figura y esta multiplicidad de identidades. En la tercera instalación hay una especie de máquina que es como un vestido, una estructura con forma de corset que está “poseída” por una energía que se mueve constantemente, desesperada por salir del encierro, chocando todo el tiempo contra paredes de vidrio. Esta obra está inspirada en ese mito que dice que en el momento en el que Eva estaba muy enferma se hizo hacer un corset para poder salir y así despedirse del pueblo, porque quería que la vieran bien y de pie. Y en la última instalación su figura ya no está: es una montaña de lágrimas que en Venecia fueron realmente de hielo pero que luego fueron hechas en resina; se trata de una obra efímera, que representa el sentimiento que desencadenó su muerte, que para mí era lo único incuestionable y yo quería terminar este recorrido con eso, con lo más importante que entiendo que tuvo Eva, que fue el sentimiento que despertó en la gente y el dolor de su pérdida. Esas lágrimas de hielo, al derretirse, gotean y provocan el sonido de la lluvia de los catorce días de funeral en el invierno del 52.

—La iconografía de Eva Perón tiene una identidad muy marcada, y aquí sos vos, desde la alteridad, la que le pone el cuerpo a este personaje ¿Cómo es tu Eva Perón?

—Fue un largo trabajo que fui haciendo en mí, porque nunca se me hubiese ocurrido poner a una actriz en ese lugar, eso es más del cine o del teatro. Me parecía que yo, como artista plástica, debía asumir ese rol, dado que nosotros trabajamos de una manera muy personal, muy en nosotros mismos, y eso era lo que me interesaba. El trabajo del artista es muy solitario y fue así como surgió la muestra; venía de unos años de performances y representaciones de obras, cuadros o fotografías de reconocimiento universal, pero las encarnaba incorporando algo de mi imaginario como artista, porque siempre estoy nutriéndome de mi propia obra, como si tuviera un amplio abecedario. Por ejemplo: en 2004, hice máquinas ortopédicas para animales nonatos, y eso reaparece de algún modo en esta muestra en el “vestido máquina”.

—¿Qué lectura hacés con el paso de estos años del conflicto que se desató en 2013 con la utilización política de la obra y el cambio de nombre que desató tanta polémica?

—Quizás fui un poco ingenua porque no me interesaba hacer con la muestra una relación con el gobierno de ese momento, pero jamás me imaginé que llegaría a tanto la intervención de lo político, porque lamentablemente la figura de Eva siempre fue utilizada por todos los gobiernos peronistas. Pero hay que reconocer que los políticos no entienden y no ven nada artístico, sólo ven conveniencia, propaganda o algún tipo de ventaja. Y a nivel internacional también, porque una cosa así no había sido vista. Ahora, en el montaje de la muestra en el Macro, hay dos pisos con documentación y videos de lo que pasó porque antes no quería ni hablar del tema. Están los catálogos que se publicaron, videos políticos que agregaron a mi obra en la instalación en el Pabellón de Venecia, también los comentarios de la gente y los principales artículos que se publicaron. Está todo en una sala porque es lo que pasó; a la gente le interesa y lo quiere ver.

Todas las estaciones

Rapsodia inconclusa, que se podrá visitar hasta el 15 de noviembre, todos los días de 14 a 20 (excepto los miércoles), y los domingos de 10 a 13, se divide en cuatro estaciones desplegadas en el museo: “Eva. El espejo”, “Eva. La fuerza”, “Eva. La lluvia” y “Eva. Los sueños”, desde el séptimo al cuarto piso, respectivamente. Además, hay otros dos pisos destinados a reflejar lo que pasó con la muestra en la 55ª Bienal de Venecia en 2013, y un último piso (el primero del museo) para la proyección de La Artefacta, la película sobre Nicola Costantino de la italiana Natalie Cristiani.

La artista

Nicola Costantino nació en Rosario en 1964, donde cursó la carrera de Bellas Artes. En 1994 entró en el Taller de Barracas de Fundación Antorchas y se trasladó a Buenos Aires, donde vive y trabaja. En 1998 representó a la Argentina en la Bienal de Arte de San Pablo, y desde entonces participa en numerosas muestras en museos de todo el mundo. Su interés en la videoperformance la condujo a crear la obra autorreferencial Trailer (2010), su primera producción de tipo cinematográfica, y a abordar un personaje histórico paradigmático como Eva Perón en Rapsodia inconclusa (2013).

Eva Perón por Nicola Costantini

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