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Crece rechazo a suba en estacionamiento medido

Concejales de la oposición cuestionaron el incremento. Sostienen que sólo tiene un fin recaudatorio. Estacionar en la calle será mucho más caro

Tras el sorpresivo anuncio del municipio del incremento de un 41 por ciento en la tarifa del estacionamiento medido, el cual comenzará a aplicarse desde el miércoles, las críticas llovieron desde todos los sectores políticos de la ciudad. El edil radical Jorge Boasso opinó que el intendente Miguel Lifschitz está “haciendo el trabajo sucio antes de irse” y que el incremento irá “directo” a las arcas de la empresa concesionaria y no a una mejor prestación del servicio. En tanto, para Diego Giuliano, concejal del PJ, las subas “se hacen repetidas, desproporcionadas y no resuelven los problemas que tiene el tránsito”. Por su lado, Laura Weskamp, del PRO, no ocultó su “sorpresa” y relató que la idea de que el aumento forma parte del plan integral que busca desalentar el ingreso al centro de los autos particulares es más “una excusa” que una “realidad” ya que no ve “mejoras en las otras alternativas”.

Desde el próximo miércoles, la tarifa del estacionamiento medido de Rosario subirá un 41 por ciento promedio. El municipio autorizó el incremento solicitado por la concesionaria argumentando un aumento en los costos de la misma. Dentro de cuatro días, estacionar el auto en las zonas A y B (Urquiza, 3 de Febrero, Juan Manuel de Rosas y Dorrego) costará $ 3,80 por hora. Y en el área C (Tucumán, Balcarce y el río; y 9 de Julio, Montevideo, Balcarce y Juan Manuel de Rosas) el precio por hora será de $ 2,40.

Para Boasso, Lifschitz está “haciendo el trabajo sucio antes de irse. Hace algunos meses se incorporaron nuevas calles y ahora se les carga a los rosarinos otro aumento sin criterio y con mero afán recaudatorio. Tenemos la ciudad con mayor área de estacionamiento medido”, criticó el edil.

En ese sentido, Boasso cuestionó lo que denominó “cláusula gatillo” por la cual, según el pliego vigente, se autoriza un ajuste tarifario cuando los costos internos (sueldos y equipos) crecen más de un 10 por ciento desde el ajuste anterior o bien cuando la ocupación de los boxes dentro del radio medido supera el 70 por ciento.

“Es un una barbaridad. Encima el servicio que se presta y los costos de la empresa son mínimos. Quienes trabajan sólo están para fiscalizar si está el ticket o no. Además,  los equipos son obsoletos. Esta es una tecnología que se utiliza poco en otras ciudades del mundo”, argumentó el edil, quien además insistió en su idea de que pueda pagarse mediante un mensajito de texto.

El edil del radicalismo sostuvo que el estacionamiento medido “debe perseguir un fin de servicio al ciudadano para que pueda utilizarlo cuando tenga la necesidad de realizar un tarea específica. Debe establecerse en zonas comerciales, financieras, de espectáculos, aledañas a hospitales y sanatorios. Y no en las residenciales, como es el caso de la última ampliación”, remarcó. Y recordó que el pliego con condiciones de explotación del sistema por parte de la concesionaria se aprobó en el Concejo tras el mensaje del Ejecutivo en 2008, “con el voto de la mayoría automática del socialismo”.

Para Giuliano la suba es parte de “las sorpresas que viene entregando el intendente (por los distintos incrementos de impuestos) tras haber ganado la elecciones. Hay aumentos repetitivos, masivos y desproporcionados. Este no resuelve los problemas que tiene el tránsito en la ciudad”.

Weskamp se refirió al argumento de que el mayor valor del estacionamiento desalienta el ingreso de autos a la zona céntrica. La concejala expresó que esa justificación “es más una excusa que una realidad”, ya que no ve “mejoras en las otras alternativas”. “Esto es más para aumentar la recaudación que para ese fin”, sostuvo luego.

En tanto, el subsecretario de Servicios Públicos, Diego Leone, defendió el incremento. Al ser consultado sobre los cuestionamientos en torno del afán recaudatorio de la iniciativa, acudió a lo acordado en 2008. “No estamos haciendo nada por fuera de lo previsto en el pliego”, aseveró. Sobre la tecnología empleada en el sistema sostuvo que se trabaja con equipos “de primera línea, modernos y a la altura de otras ciudades”.

Una de las cuestiones que suele dar vuelta cada vez que hay aumento, es que no se traduce en mejoras del servicio. En especial, el sistema no ha incorporado soluciones a las dificultades que plantea tener que contar con monedas o conseguir cospeles para cargar los parquímetros. En estos últimos casos, suele ser un problema encontrar el lugar de venta de cospeles si el usuario no conoce uno de antemano, o como la reposición es diaria, hay horas específicas en las que los quioscos o negocios que los comercializan no tienen para la venta.

Sobre estas dificultades para conseguir cospeles y contar con una cantidad mínima de monedas, el funcionario desechó las críticas. “No veo que sea una complicación encontrar comercios para comprar cospeles”, manifestó,  y también diferenció a Rosario de, por ejemplo, Buenos Aires, ya que, dijo, aquí “no es un problema encontrar monedas”, mientras que en Capital Federal se “matan para conseguirlas para poder subir al colectivo”.

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