Ciudad, Coronavirus

El día después de mañana

“Esta es una crisis y como toda crisis saca lo peor y lo mejor del ser humano”

La pandemia y el consecuente aislamiento social agudizan diversos trastornos y profundizan interrogantes de cara al futuro. La psicóloga Ileana Mateo analiza este duro momento y describe algunas herramientas para enfrentarlo: “Se paró el mundo, es la oportunidad de repensar cómo nos gustaría seguir"


Hasta el momento el ser humano contemporáneo había vivido una situación similar de una pandemia a través del cine o una serie de televisión. Pues bien: este mundo que atravesó y sobrevivió a dos guerras mundiales, años de enfrentamiento soterrado en la llamada guerra fría, se encuentra inmerso en algo desconocido. Hasta hoy todas las medidas que se toman son pensadas y analizadas pero pueden no ser perfectas. Y no sólo el presente genera miedos: la incertidumbre de cómo será el día después de mañana es mucho mayor.

Algunos estos momentos los atraviesan con cierta normalidad, pero otros no, y por ese motivo hoy gracias a la tecnología, las personas pueden comunicarse con profesionales que los ayuden a transcurrir estos días de aislamiento. El Ciudadano, también utilizando estas herramientas, entabló una charla con la psicóloga rosarina Ileana Mateo (matrícula 2713), responsable del espacio “Biografía Humana Rosario”.

Desde su cuenta de Facebook, Mateo realiza publicaciones que se convierten en herramientas para atravesar el aislamiento causado por la presencia del coronavirus. “Cuando el pescador no puede salir al mar, utiliza su tiempo reparando sus redes”, es una frase con la que ofrece sus servicios –gratuitos- a la comunidad.

“Cada psicólogo trabaja a su manera. Algunos estamos atendiendo de manera virtual, por videollamadas, Skype o  Zoom. En este momento es fundamental la continuidad en los tratamientos. Ante la caída de certidumbres externas, encontrar nuestro eje y certezas internas para poder seguir es clave”, expresó Mateo.

Y luego agregó: “En mi caso estoy ofreciendo mis servicios sumada a la iniciativa de otros colegas de brindar algún tipo de asesoramiento y palabras de contención para afrontar la crisis del aislamiento de manera online y gratuita. Lo que sucede es que ante el miedo la gente se repliega, queda paralizada y le cuesta pagar la consulta, porque hay también toda una cadena de pagos y circulación del dinero que quedó detenida; entonces en lugar de recurrir a un profesional prefieren contar con la plata para ir el supermercado. Por eso pensé que este podía ser mi pequeño aporte: ofrecer un servicio de acompañamiento gratuito dentro de mis posibilidades a mi círculo de pacientes, familiares y amigos que los rodean. Entiendo que también hay entidades públicas específicas que lo están haciendo”.

La cuarentena o mejor dicho el aislamiento social preventivo obligatorio hizo que la mayoría de las consultas tengan mucho en común. “Las consultas repetidas muestran síntomas tales como: angustia, miedo, ansiedad, estrés, tensión, estados de alerta, insomnio, algunos ataques de pánico, somatizaciones tales como dolores de pecho, focalizaciones en el cuerpo para estar alerta ante la aparición de algún síntoma de covid-19, tensión, contracturas y rigidez paralizantes. Y por el lado de los vínculos y relaciones humanas también aparece le exigencia, el recrudecimiento de dificultades relacionales en la intimidad de las parejas y en la relación con los hijos”, dijo Ileana.

Y de inmediato siguió con la enumeración: “Las consultas y preocupaciones centradas en los chicos y el estar todo el tiempo conectados a la pantalla. Las exigencias escolares versus las posibilidades familiares. Es muy variado el panorama de las consultas, porque esto indudablemente puso en jaque la base de toda nuestra vida”.

Herramientas de cambio

“Lo que está ocurriendo implica un cambio de coordenadas no sólo a nivel subjetivo sino a nivel social y económico en todo el mundo y en este sentido cada uno responde con los recursos que tiene. Afloran conflictos, síntomas, miserias y dificultades de una manera mucho más intensa y sin velo. Esta es una crisis y como toda crisis saca lo peor y lo mejor del ser humano. En este sentido cuanto más conectados y más trabajados nuestros conflictos subjetivos, tendremos más recursos para asumir este cambio que, sin lugar a dudas, marca un antes y un después en la vida de todos”.

“¡El aislamiento es un tema!, porque el ser humano por naturaleza es un ser social, necesita del otro para vivir. Es un signo de salud mental poder estar conectado, tener relaciones, salir al mundo. Es importante dimensionar en principio que nos va a afectar. Y pasaremos en el transcurso del mismo por diferentes estados; incluso no es lo mismo cómo lo estamos viviendo los adultos a cómo los viven los adolescentes, los niños, las mujeres que están embarazadas, los que tienen otras enfermedades, los adultos mayores”, afirmó Mateo.

“Es muy diferente cómo lo están atravesando los que están poniendo el cuerpo no sólo en la salud, sino en la limpieza, en los supermercados, o otras tareas esenciales, a los que estamos encerrados en nuestras casas. En este sentido mi sugerencia es que en lugar de enojarnos con el aislamiento o querer transgredirlo o negarlo, es tomarlo y aceptarlo, integrarlo como parte de este tiempo, que no será para siempre y, desde este lugar, poder pensar cómo lo podemos afrontar de la mejor manera posible, que en este caso será siempre muy individual la elección”, dijo Mateo.

“Lo que resulta tóxico en este aislamiento es por ejemplo estar todo el día mirando noticias: nos come la cabeza y resta totalmente, además de afectar nuestro sistema inmunológico. Exigirnos que todo siga como antes no es un buen camino porque el mundo cambió y además estamos en un proceso de transición, donde todavía no tenemos claro como seguirá el tema y cuánto tiempo más durará”, aventuró.

De la ciencia ficción a la realidad

“Todos en algún momento de nuestras vidas fantaseamos con la posibilidad que se pare el mundo para permitirnos parar. Bueno esto paso. Se paró el mundo, es la oportunidad de repensar cómo nos gustaría seguir, qué cosas no nos suman, qué cargas y mandatos venimos sosteniendo sin sentido y darnos el tiempo para abrirnos a nuevos formatos. Obviamente que no es lo mismo una persona que vive sola que una madre con tres chicos pequeños, que le saltan arriba de la cabeza porque necesitan correr, o un adolescente que justo cuando se animo a salir al amor no puede ver a su novia o novio”, describió.

“De todas maneras no sólo es esto que pasa sino cómo tomamos y qué hacemos con esto que nos pasa. En este sentido tener conciencia y respetarnos los diferentes momentos que iremos atravesando, eso es fundamental. Vamos a pasar por momentos de conexión, de disfrute, y por momentos de angustia, miedo, agotamiento, tratarnos lo más amorosa y respetuosamente; este sentir es clave para no enfermarnos. Lo que pasa es que en la lógica de exigencia y consumo en la que veníamos parar la pelota cuesta”, dijo la psicóloga rosarina.

Y amplió: “Es muy diferente tener un aislamiento físico a aislarnos emocionalmente. Cuando ocurren casos tan radicales y desestructurantes es un riesgo para la salud psíquica desconectarse emocionalmente y aislarse. Insisto a mis pacientes a que puedan permitirse pedir ayuda, bajarle el volumen y cortar el enrosque mental o los fantasmas que el aislamiento puede despertar.

“Para eso la presencia de un otro es fundamental, puede ser un amigo que me saca una risa en medio de la angustia, un gesto cálido de un vecino, la receta de cocina que me envían en un grupo, la clase de zumba online, el libro en pdf que me enviaron, obviamente y también de una manera mucho más profunda el trabajo con un psicólogo que me acompañe a ver más amplia lo vida y a no cerrarme, aislarme en la mente”, evaluó.

Tercera edad

“Los adultos mayores tienen diferentes tipos de reacciones. Algunos niegan lo que está pasando, otros se encerraron y están paralizados y con miedo. Es un hecho que ellos venían a un ritmo más tranquilo que el resto de la sociedad, pero esto que está pasando les corta mucho más que al resto de la población los lazos sociales”, dijo Mateo.

“Si bien algunos vienen insertos en el mundo de las redes sociales, otros no saben cómo manejarse en una videollamada o hacer un skpe y menos aun insertarse en el mundo de los pagos virtuales y todo eso, entonces no encuentran en lo virtual un refugio. Por eso salen a la calle a buscar miradas, la palabra del almacenero, o que alguien los registre y valore su existencia. Lo que antes era como un entretenimiento, salir a hacer las compras, pagar los impuestos, cobrar la jubilación y hoy no pueden hacerlo. Por eso más que nunca está bueno estar presentes desde el lugar del acompañamiento. ¿Cómo?  Llamándolos, mandándoles videítos de sus nietos y sobre todo invitándolos a conectar con la vida, con el amor que todos les tenemos”, añadió.

“Muchas veces me preguntan hasta qué edad uno puede cambiar y mejorar y creo que hasta el último minuto de la vida uno pude cambiar y ofrecerle a sus seres queridos lo mejor de sí mismo. Así que pidámosle a los abuelos que sean protagonistas de sus vidas, que no se instalen en un lugar de depresión y que sepan que del otro lado estamos también todos sufriendo por no verlos. Mi mensaje a los abuelos es: los queremos mucho, ustedes son nuestras raíces, como sociedad los necesitamos para aprender de su sabiduría, sus nietos los extrañan y están deseosos de volver a jugar con ustedes. Así que ayúdennos también a nosotros y cuídense para que pronto podemos compartir en familia”.

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