Septiembre, Suplementos

UN PROYECTO COLECTIVO

Escolaridad y Derechos Humanos

El acceso al derecho a aprender junto al de acceso a la salud es el piso de la mayoría de los demás derechos humanos. Muches docentes realizan experiencias ejemplares con sus estudiantes pero el sistema escolar no deja de hacer ruido, y las deficiencias se agravaron durante la pandemia


Alicia Inés Cámpora**

Así como cotidianamente muches docentes realizan experiencias ejemplares  con sus estudiantes y logran el respeto de las familias; el sistema escolar no deja de  hacer ruido:

“Yo no soy decente seño…”, expresando que su condición social lo colocaba distante de serlo y eso que tenía una profunda conciencia de la ética y la responsabilidad*** Había “aprendido” que era de ese montón de gente sin méritos porque es pobre…

“Un niño moreno, de 12 años, desgarbado, con barbita incipiente y escasa, llega solo y expresa: –Vengo a buscar escuela, tengo un amigo acá… Vuelve (como se le pidió), con su mamá (una hermosa mujer trigueña de ojos y cabellos claros, a la que le faltan algunos dientes), y ella le pide que diga por qué se quiere ir de su escuela… –La seño me dijo delincuente porque escondí una cartuchera en el cesto de basura…

Practicantes docentes planifican para dar clases en un grado de una institución pública de nivel primario muy prestigiosa. El tema a enseñar es en torno a los Derechos de los Niños. Las autoridades educativas de esa institución les impiden que les niñes puedan expresar problemáticas en torno a sus derechos… Porque pueden surgir problemas con las familiasCon las llamadas “clases medias y altas” la escuela suele posicionarse muy temerosa y por lo tanto deficiente para difundir y estimular la vigencia de los DDHH.

El acceso al derecho a aprender junto al de acceso a la salud es el piso de la mayoría de los demás derechos humanos (deberían estar integrados). La educación estimula y propicia el desarrollo de cada individuo (físico, afectivo, cognitivo, sensitivo) a través del uso y construcción de lo colectivo-ético (concepciones, prácticas, hábitos; vocabulario, emocionalidad, gestualidad, identificaciones, rechazos, etc.).

La educación escolarizada que forma ciudadanes, técnicos y  profesionales, con currículas graduadas y sistemas de calificación, promoción y acreditación posee una falacia constitutiva, sobre todo en los países que poseemos desigualdades socioeconómicas agudas; acentuadas durante los gobiernos dictatoriales y los neoliberales democráticos.

Una enseñanza inadaptada a lxs estudiantes

Porque es falso  que se brinden igualdad de oportunidades a los estudiantes en la enseñanza y en sus posibilidades de aprender; dadas las diferencias y desigualdades en las que están inmersos los y las estudiantes y las y los docentes. Pero además, desde la recuperación de la democracia en 1983 se fueron acumulando estudios que ratifican y muestran cómo se siguen profundizando la fragmentación y desigualdad (edificios e instalaciones, equipamientos y recursos técnicos, cantidad y formación del personal, composición de las cooperadoras, adaptaciones curriculares, etc.) entre los niveles  y modalidades entre sí, entre provincias, dentro de las provincias, dentro de las ciudades, en un mismo barrio, dentro de cada escuela y dentro de cada grado o curso. Nos referimos a condiciones inequitativas para recibir enseñanzas valiosas y aprender de la mejor manera. Se señala la proliferación de la injusticia curricular que se produce al brindar una enseñanza que está inadaptada a los y las estudiantes y a sus posibilidades de aprender y, también, a la calidad de lo que se enseña.

Tengamos en cuenta también, que les docentes participan del devenir cultural, social y económico y  toman posiciones que  trasladan a sus enseñanzas. Lo peligroso que viene ocurriendo y acentuándose  en los últimos tiempos es la presencia de un “sentido común” propiciado en las redes, medios y  ciertos cultos, que llega a incidir para que ciertas leyes democráticas, fruto de luchas populares (la Ley de ESI, por ejemplo), sean percibidas como opinables y no se acaten. Este sentido común potencia un individualismo colonizado, conservador, fascista, antipolítico. Y llega  a las escuelas, también a través de docentes.

Y llegó la pandemia

La suspensión de las clases desfiguró a las escuelas. Desaparecieron  la convivencia emocional y cognitiva, las rutinas y ritmos, la palabra circulando y sus escuchas, las actividades grupales, el enojo y la alegría, el que te miren y mires de cerca y de lejos, los juegos, el reto, el cuidado y atención, la generación de amigues, la tramitación de conflictos, etc. O sea un “mundo escolar” interactivo, social, intenso, previsible y viejo; que se disfruta en gran medida si la institución no está colapsada.

El ministro (Nicolás) Trotta tuvo la posibilidad de hacerle frente a la desigualdad más profunda, al suspenderse las clases y quedar millones de estudiantes desconectados y docentes sin recursos; situación que visibilizó lo siempre negado.

Es urgente distribuir recursos y garantizar conectividad y también es prioritario que la mayoría de les docentes se capaciten en las prácticas educativas emancipadoras, antipatriarcales, descolonizadoras, ambientalistas, inclusivas, centradas en los DDHH desde enfoques sociocognitivos, que no son opinables sino imprescindibles. Deben sentirse capacitados, contenidos, equipados, bien pagos, partícipes y también  regulados a través de normativas, para afrontar lo inédito y además para  acompañar y fortalecer nuestra acosada democracia. El ministerio de Educación de la Nación (con las  provincias) no parece estar abordando los problemas, ni sumando  en las soluciones a colectivos  populares (sindicales, artísticos, científicos, productivos, ambientalistas). Porque la educación escolarizada no es un tema exclusivo de les docentes y el gobierno, es un proyecto colectivo a futuro.

***Este niño viajaba todos los días de un barrio periférico de la ciudad de Rosario hacia la escuela de un barrio Fonavi; porque en su barrio la violencia entre les alumnes era moneda común para dirimir sus problema y a él eso no le gustaba.

**Docente jubilada

 Agrupación Docente Simón Rodríguez

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