Ciudad, Edición Impresa

De días difíciles y reactores

Es físico nuclear, y busca trabajo

Osvaldo Moreira regresó al país en 2010 después de trabajar y vivir durante varios años en Suiza. Estaba al frente de un proyecto para desarrollar un reactor nuclear hasta que, asegura, el cambio de gobierno nacional lo dejó en la calle.

Osvaldo Moreira es doctor en Física y especialista en reactores nucleares. Nació en Rosario, en donde también inició su carrera. A principios de la década del 90 emigró a Suiza para perfeccionarse y trabajar, ya que en ese entonces “las políticas neoliberales no generaban un ámbito propicio en las universidades”. En Europa se consolidó como profesional y docente pero en 2010 decidió volver a la Argentina porque, según aseguró, “las condiciones estaban dadas y el contexto había cambiado”. Desde fines de 2014 hasta mayo de 2015 estuvo al frente del reactor R4 en la ciudad pero en mayo de este año fue suspendido en sus funciones, convirtiéndose en un desempleado más. El hombre aseguró que “me armaron una causa por algo que yo no hice pero creo que detrás de eso hubo intenciones políticas del gobierno nacional actual”.

Pese a su extenso currículum, Moreira no puede hacer frente a los impuestos de la casa que compró en Ibarlucea y en la que ansiaba reunir a toda su familia, incluso a sus hijos más grandes que aún viven en Europa. En algunas oportunidades, su única vía de comunicación es internet, ya que hay veces que no tiene dinero ni siquiera para cargar crédito a su celular.

Repatriado

Cuando hace 6 años el físico decidió volver al país fue por propia iniciativa y no formó parte del programa Red de Argentinos Investigadores y Científicos en el Exterior (Raíces).

“Apenas llego me contacto con el viceministro de Ciencia y tecnología de la Nación, que en ese momento era Alejandro Ceccato, y luego con una secretaria del área porque quería ver cómo eran las políticas que se aplicaban en materia de ciencia y desarrollo, porque cuando yo me fui, en los 90, eran igual que ahora: desastrosas”, dijo a El Ciudadano.

Apenas pasaron dos meses de su retorno a la Argentina, el profesional ingresó a trabajar en Atucha y recordó que lo hacía 6 días a la semana y que “fue una época muy desgastante”. Por ese motivo, volvió a tomar otra decisión: relanzar el «dormido» proyecto del reactor R4, por lo cual contó que se puso en contacto con quien entonces era decano de la Facultad de Ciencias Exactas e Ingeniería de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

“Pero aquí, en la ciudad, me topo con cosas terribles como que la gente que estaba en el reactor no estaba verdaderamente capacitada para llevar adelante el proyecto. Argentina tiene tres centrales nucleares y, sin embargo, no hay preparación para el personal y el único lugar en donde se preparan ingenieros nucleares es el Instituto Balseiro (en Bariloche)”, expresó.

“La plata no llegaba”

Morerira comenzó a trabajar en el R4, no sin antes aclarar que “en Rosario no hay nadie que sepa de física de reactores, pese a que hay algunos que se presentan como tales, pero son totalmente chantas”.

“Elaboro el proyecto y el decano lo presenta a la Secretaría de Políticas Universitarias. Lo aprueban en 2015, durante el último año del gobierno anterior. Luego, con el cambio de mando a nivel nacional, la plata empieza a no llegar y apenas enviaban para los sueldos. Previamente, le advierto al decano, quien pasó a ser director del instituto, para ver qué se podía hacer, diciéndole que iba a ser terrible lo que se venía”, recordó.

Luego, el físico contó que “empecé a vivir situaciones muy desagradables, hasta me acusaron de cosas que no eran ciertas y me sacan del cargo en mayo de este año sin ni siquiera haber una causa judicial en mi contra”.

“Allí ya se juntaron dos problemas: por un lado, el dinero para el proyecto no venía y lo que me ocurrió después. Aunque, insisto, será quizás parte de la idiosincrasia argentina eso de atar todo con alambre y no disponer de personas especializadas, puntualmente para el proyecto en el que se estaba trabajando en Rosario. Se trata de un reactor nuclear y tal es así que pusieron a un estudiante crónico, que hace 18 años está en la facultad y que aún no se ha recibido, y que creo que actualmente está en el proyecto como encargado de radioprotección. Si bien se trata de un reactor de muy baja potencia y seguro, las cosas no se hacen así”, concluyó Moreira, quien espera poder vender la casa que compró en Ibarlucea para regresar a Europa.

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