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Ruta de los fierros

Entrenador de un gimnasio, preso por cambiarle una moto por 11 pistolas a un policía de Balística

Es el tercer acusado en el escándalo por la sustracción de armas del depósito donde van a parar las armas judicializadas. Su cuñado es el joven allanado la semana pasada en Garzón al 900 bis, donde fue secuestrado el arsenal


Foto: Prensa AIC

El entrenador de un gimnasio ubicado en la zona noroeste fue imputado este viernes por haber recibido once pistolas por parte de un policía de la División Balística, que cambió ese arsenal –que debía estar bajo custodia por ser evidencia de causas judiciales– por una moto. El acusado, de 20 años, quedó preso en forma preventiva por tres meses, por el delito de tenencia de arma de fuego, indicaron fuentes judiciales.

Fuentes del Ministerio Público de la Acusación (MPA) dijeron que Stefano Lucas Alessandro recibió del policía Juan Carlos Belotti –quien se desempeñaba como empleado policial en la Sección Balística de la Agencia de Investigación Criminal (AIC)– once armas de fuego y a cambio de esas armas Alessandro entregó una moto Honda XR roja.

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Las armas, que fueron recuperadas el pasado 20 de abril en el marco de un allanamiento en Garzón al 900bis, debían encontrarse bajo custodia en la Sección Balística de AIC y correspondían a evidencias judiciales ya que habían sido secuestradas en procedimientos policiales y judiciales, dijo el fiscal Matías Edery.

En Garzón al 900 bis vive el cuñado de Stefano Alessandro, un joven de años llamado Lautaro Greco, quien fue acusado por tenencia de arma el martes pasado y puesto en prisión preventiva.

El personal de Inteligencia de la AIC lo allanó luego de que un informante –un buche, en la jerga policial– filtrara a los detectives la captura de pantalla de una historia de Instagram donde posaba con las pistolas y en cueros. Una insólita exhibición acompañada de una canción del rapero Callejero Fino donde dejó al descubierto sus tatuajes. Las tintas lo deschavaron al ser detenido, como lo demuestra un cuadro comparativo exhibido en audiencia.

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Mercado de las armas: un imputado por tener un arsenal y un policía en la mira como facilitador

“Las armas de fuego me las trajo el lunes mi cuñado, Alessandro Lucas, y me dijo que el martes las pasaba a buscar. Yo lo conozco hace muchísimo y cómo favor de perejil le dije «bueno, yo te las tengo hasta mañana». Yo le pedía por favor que me las saque, y el miércoles fue que me cayó el allanamiento. Las se las vendió un policía que lo conoce del gimnasio” de Juan José Paso al 5200, declaró Lautaro Greco al ser imputado.

Ese día fue detenido en pasaje Gerchunoff al 600 bis, a poco menos de 200 metros del cruce de Felipe Moré y French, el policía Juan Carlos Belotti, de 21 años y con tres meses de trabajo en Balística. Fue el segundo imputado en la causa, por peculado (malversación de fondos) por haber sustraído las armas de su lugar de trabajo. Y actualmente se encuentra preso en forma preventiva por 90 días. Su madre, al término de la audiencia le dio un cachetazo: “Me defraudaste como madre”, le dijo.

Pistolas secuestradas en procedimiento habían salido de la sección Balística: detienen a un policía

El testimonio de un uniformado de la misma repartición señala que ya existían sospechas del comportamiento de Belotti: “Estaba trabajando una causa compleja, tengo todo el material que estoy trabajando en la oficina del microscopio abajo de la cámara, las armas selladas y lacradas con firma mía lo que es el mecanismo y las vainas y balas individualizadas en una caja sellada y lacrada con firma mía. Un día llego y veo que estaba desordenado. Me voy a las cámaras y reviso la filmación. Veo que en la noche anterior a mi guardia estaba este muchacho Belotti y otro de los nuevos que no sé el apellido, manipulando todo el material que estaba dentro de la oficina. Sacaban las cosas, las armas, se sacan fotos con las armas, mueven los secuestros”.

Lo cierto es que según la fiscalía Belotti confesó en forma espontánea haber sustraído cinco armas de la oficina de Balística, de Francia al 5200. Y de la 11 secuestradas, el nuevo inventario comprobó que al menos cuatro fueron robadas del depósito. Dos de ellas habían ingresado en octubre de 2019, según un informe.

“No hay personal fijo para recibir los secuestros, lo hace el que atienda la puerta, al armamento secuestrado tenemos acceso todo el personal de balística ya que no quedan bajo llave”, señala otro testimonio sobre la precariedad del lugar de trabajo de ese cuerpo policial.

“Un secuestro de armas es muy importante, empezamos a analizar y esas armas tenían que estar en el depósito de Balística. La sección de Balística recibe las armas y hace las pericias. No había inventario ni control, no había resguardo. Tendría que haber 3.600 armas aquí, y se están contabilizando. Acá no hay un inventario ni un control absoluto y eso es preocupante. Hay que ver cuántas armas de las que están en este lugar se usaron en procedimientos”, dijo el fiscal Edery durante una inspección la semana pasada.

La causa salpicó a toda la sección Balística y los jefes de la División Criminalística, entre ellos el hermano de la jefa de Policía Emilse Chimenti, el subcomisario Cristian “Mosquito” Chimenti. Los teléfonos celulares del personal fueron secuestrados para determinar si hay más agente detrás de la maniobra de corrupción.

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