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La información peligrosa

Entre Ríos: lo procesaron por enseñar a hacer aceite de cannabis

En juez de Paraná entendió que violó la ley al dar tres talleres de cultivo y uso medicinal de la marihuana. En septiembre la provincia adhirió a la ley que ampara utilizarlo. Manejaba un local de venta de productos para cosechar y es militante de la despenalización


Tres días antes del Año Nuevo el juez federal de Paraná, Damián Ríos, procesó a Iván Malajovich por haber enseñado a cultivar y hacer preparados como el aceite de cannabis durante tres talleres que dio entre 2017 y 2018 a vecinos y vecinas de esa ciudad. Tres meses antes Entre Ríos había adherido, previa votación en la Legislatura, a la ley nacional que prevé el uso medicinal. El problema es que la normativa no incluye el autocultivo y obliga a muchos a traer el aceite a cambio de dólares con un permiso de Nación desde el exterior o a comprarlos en el mercado negro. Otros lo hacen en su casa sin pruebas de qué es lo que tienen.

Malajovic maneja un local comercial donde venden elementos para cultivar y cuidar plantas como el cannabis. Estuvo detenido y recuperó la libertad el año pasado después de que la Justicia le trabó un embargo de 150 mil pesos. La investigación que llevó a los allanamientos, donde la Policía Federal encontró que él cultivaba marihuana, empezaron porque el joven había difundido en redes sociales los talleres e incluso fue entrevistado por un diario. El ex remisero de 33 años ahora procesado es parte de la Agrupación Paranaense de Agricultores de Cannabicos (Apac), un colectivo de usuarios similar a los que hay en el resto del país, incluido Rosario, donde enseñan cómo cultivar y hacer el aceite.

A Malajovic lo procesaron por explicar de la planta y el aceite, pero no por haber hablado en público a favor de la despenalización de las drogas. El juez de la causa entendió que lo amparaba la libertad de expresión. Incluso citó la causa donde sobreseyeron al músico Andrés Calamaro acusado de incitar al consumo en un recital. Fue en 2015 en la capital de Córdoba cuando el ex Rodríguez había dicho: “Que linda noche…” y el público le respondió: “Para fumar un porrito”.

“Dar información es libertad de expresión. Preocupa porque es un ataque al activismo y la militancia”, opinó Emilio Ruchansky, periodista especializado en la problemática del uso de droga.

Tres veces que haces

Siempre según al fallo al que accedió El Ciudadano, el 14 de abril de 2017 Malajovich dictó un taller de autocultivo en la Asociación Civil Barriletes en Paraná. El 16 de julio lo repitió en otro lugar llamado Pandora Multiespacio. Un año más tarde hizo el último en Casa Mainumbí. Antes de cada uno había difundido por Facebook e Instagram lo que iba a hacer. Incluso El Diario de Paraná le había hecho una nota al respecto. Para los investigadores de la Justicia eso fue suficiente. Lo empezaron a seguir de cerca. Intervinieron el teléfono celular de Malajovich. Lo vigilaron mientras entraba a trabajar en El Esqueje, el grow shop de la capital entrerriana, porque querían saber si vendía semillas y plantas de marihuana, algo por lo que no fue procesado.

El martes 31 de julio al mediodía la Policía Federal, haciendo caso al Juzgado Federal N°1, entró al grow shop El Esqueje y a la casa de Malajovich. También entraron a la vivienda de Maximiliano B., que sufre esclerosis múltiple fase 3 y está en silla de ruedas. “Fue muy violento todo. Rompieron y se llevaron mercadería, y se robaron plata. Necesito recuperar los elementos de trabajo. Estoy autorizado a trabajar por la Municipalidad y ellos se llevaron cosas que nada tienen que ver con lo que estaban buscando porque se llevaron bolsas de tierra, vaporizadores, cosas que son de venta libre, que habían sido compradas de manera legal y estaban siendo vendidas de manera legal en un negocio habilitado. Pero no les importó nada, incautaron todo.”, relató al programa La huella del caracol de la radio comunitaria Barriletes. En el local comercial la Policía, según el fallo, encontró 20 gramos de marihuana en una lata metálica y semillas. En su casa había 33 macetas con plantas de distintos tamaños adentro de dos gacebos con cierre eléctrico, ventilación e iluminación. La estructura es conocida como un “indoor” o cultivo de interior. De ahí también se llevaron 13 frascos con flores de cannabis y otros 270 gramos entre plantas que se secaban y algunas picaduras, más 9 troqueles de LSD. Le incautaron papelillos, picadores, filtros de agua, reguladores de humedad, pipas, insecticidas, entre otros elementos para el cultivo y consumo.

La libertad hasta ahí

El procesamiento a Malajovich fue por “dación pública de instrucciones acerca de la producción, fabricación, elaboración o uso de estupefacientes”, algo que figura en el artículo 28 de la ley 23.737. Sobre esto, el juez Ríos escribió: “Malajovich organizaba y publicitaba en sus redes sociales jornadas o talleres abiertos al público en general, los cuales tenían por objeto impartir ­esto es, dar a conocer, comunicar, exponer detalladamente­, instrucciones acerca de la producción, fabricación, elaboración o uso de estupefacientes ­en el caso, relativas a cómo obtener o a cómo emplear la especie Cannabis Sativa­, favoreciendo la propagación de técnicas que posibilitaban el consumo de dichas sustancias por los destinatarios, inclinando su psiquis hacia el empleo de las mismas”.

Sin embargo, a Malajovich lo sobreseyeron por preconización (tributar elogios públicos) del uso de estupefacientes (artículo 12 de esa ley). El juez Ríos escribió sobre ese punto: “Malajovich aboga públicamente por la despenalización del consumo de marihuana, actividad que se encuentra amparada bajo su derecho constitucional a expresarse libremente en el seno de un sistema democrático que a los integrantes del Poder Judicial corresponde hacer respetar. En esta línea argumental, el Juzgado Federal N° 3 de Córdoba ha dicho en la causa Calamaro, Andrés sobre infracción ley 23.737 que la libertad de expresión «deja un margen muy acotado a cualquier restricción que se pretenda del derecho que tiene toda persona de comunicar sus propios puntos de vista, sus deseos, sus emociones, sus ideas, aun cuando éstas resulten controvertidas o polémicas»”.

Ríos terminó por procesar a Malajovich también por sembrar y cultivar de plantas utilizables para producir estupefacientes (artículo 5 de la ley de estupefacientes); guardar semillas utilizables para idénticos fines; y tenencia simple de estupefacientes (artículo 14 de la misma normativa), de acuerdo a lo que le encontraron en el grow shop y su casa. Apelarán este viernes.

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