Ciudad

Uso y abuso

Enseñan los efectos del alcohol a adolescentes

Docentes de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario realizan talleres con alumnos de los últimos dos años de escuelas secundarias para hablar sobre mitos y verdades del consumo de la sustancia. El proyecto lo dirige la investigadora Valeria Cholich


Foto: Camila Casero.

Ileana Carrizo (Universidad Nacional de Rosario)

Un proyecto de extensión educativo, dirigido por la investigadora Valeria Cholich, trabaja con alumnos de los últimos dos años del colegio secundario para que conozcan los efectos nocivos del consumo de alcohol etílico o etanol. La iniciativa se llama “Alcohol: Uso y abuso” y busca modificar la forma de consumo de los adolescentes.

 

El proyecto

Según datos de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas (Sedronar) en 2017 el 60 por ciento de los adolescentes había consumido alcohol en el último mes. La primera vez que consumieron fue entre los 12 y 13 años. El mayor momento de consumo son los fines de semana.

El proyecto surgió después que la docente participará en la Semana de la Química, una jornada que organiza todos los años la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas con estudiantes de nivel medio.

“Notamos que los chicos no tienen mucha idea sobre cómo actúa el alcohol en su organismo y cuáles son los efectos tóxicos. Para ellos es un estimulante porque provoca desinhibición, lo cual es un concepto totalmente erróneo”, dijo la investigadora.

Cholich es docente e investigadora del área Toxicología y junto con Gabriela García, de Tecnología Educativa, graduados y alumnos de diferentes carreras de la Facultad, decidieron brindar a los alumnos de cuarto y quinto año de colegios secundarios una mirada más científica sobre el alcohol etílico y sus efectos en el organismo.

El proyecto trabaja sobre el uso y abuso del alcohol desde una perspectiva química, biológica y toxicológica. El objetivo es lograr que los adolescentes sepan qué les produce y por qué. Si es posible que puedan cambiar su forma de consumir y sean promotores de salud entre sus pares. Las investigadoras trabajan con talleres interactivos y actividades experimentales.

“Nos gustaría incorporar a psicólogos o trabajadores sociales que profundicen en la problemática sobre el consumo de alcohol y en las respuestas que podamos brindar a los adolescentes”, dijo Cholich.

 

Consumo

“Los chicos tienen muy baja percepción de los riesgos del consumo. El alcohol es un depresor del sistema nervioso que actúa muy lentamente, comparado con otras sustancias que producen más rápido somnolencia y generan desvanecimiento”, explicó la investigadora.

“El etanol produce sensación de desinhibición de las conductas y las emociones. El efecto inicial puede hacer que las personas actúen distinto, como por ejemplo, griten en lugares donde no está permitido, orinen en la vía pública, o anden desnudo. Si la concentración de alcohol aumenta en sangre los efectos tóxicos son cada vez más peligrosos: pérdida del equilibrio, disminución de la visión, somnolencia, depresión respiratoria, desvanecimiento y puede llegar al coma alcohólico”, agregó.

Para la investigadora son muchos los jóvenes que consumen grandes cantidades de bebidas alcohólicas en poco tiempo lo que produce los efectos tóxicos más serios.

“A veces toman bebidas con alta graduación alcohólica y sin ingerir alimentos. Muchas veces sus amigos no saben de qué manera reaccionar y puede producirse un desenlace fatal”, agregó.

Las bebidas alcohólicas son legales porque cuentan con una edad mínima en la cual está permitido consumirlas. En Argentina es a partir de los 18 años porque los científicos consideran que la última etapa del desarrollo del cerebro termina aproximadamente a esa edad.

“El alcohol llega a la sangre más rápido o lento según la ingesta de alimentos. Los que tienen alto contenido graso hacen que la absorción sea más lenta y la acción tóxica sobre el cerebro sea menor”, señaló Cholich.

Los efectos del etanol en el sistema nervioso central también están vinculados a la capacidad del hígado de metabolizarlo. Cuando el sistema se satura no puede metabolizar y el alcohol se acumula.

Cuando una persona consume grandes cantidades de alcohol pueden aparecer síntomas como nauseas, sudoración, vómitos, cefaleas, y sensibilidad a la luz. Esto es porque el organismo no pudo metabolizarlo causando la denominada resaca.

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