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LA VOZ DE LOS TRABAJADORES

Enrique Riquelme: “Al afiliado hay que transmitirle que el acompañamiento siempre va a estar”

“Quique” Riquelme es un trabajador comprometido y versátil que conduce un programa radial y es secretario de Fiscalización de Aportes del sindicato, todo un referente en las actividades que involucran a la entidad. "La idea siempre es mejorar, no quiero aferrarme a nada más que mis ideales", dice


Todos los sábados, bien temprano, desde hace cinco años, su voz informa, comenta, dialoga con todo lo referente al mundo camionero en el programa que se realiza para los trabajadores santafesinos de nuestro sector. Alias “Quique”, Riquelme es un trabajador comprometido, versátil, que constante y continuamente se pone la camiseta verde y su rol en la radio es apenas un mojón en sus actividades cotidianas que van desde su cargo de Secretario de Fiscalización de Aportes del sindicato a posicionarse como referente en actividades que involucran a nuestra entidad.

“Se trabaja por un futuro mejor y eso exige tener una dirigencia responsable y preparada para que el trabajador tenga lo que se merece: respeto y todo lo que necesita”, señala.

Nacido en Rosario y de Central, la facilidad para encontrar palabras como rasgo distinguible de su personalidad lo llevó al mundo de las ventas tras terminar sus estudios. Previamente a llegar a Oca, la empresa que lo marcaría, pasó un tiempo por la multinacional General Motors.

Una forma de entender y hacer sindicalismo

En la empresa de correos transitó sus primeros tiempos cumpliendo las tareas asignadas, sin involucrarse más allá de los deberes y obligaciones dispuestos previamente para su puesto. Pero de a poco, advirtiendo un entorno donde había cosas que no estaban bien, se comprometió con un grupo de compañeros para asesorarlos sobre cuestiones puntuales. Fue un camino de ida. Los temas podían ir desde interceder para que un trabajador acceda a tener los materiales de la ayuda escolar a que reciba asignaciones familiares. En su afán de velar por la justicia de los compañeros, molestando a algunos, se fue posicionando como un referente.

No tardó en llegar la posibilidad de ser delegado. La primera experiencia no fue positiva. Dos años después la frustración se convirtió en felicidad al obtener la mayor cantidad de votos en la empresa y así lograr la representación de los trabajadores. “Junto a un par de compañeros muy valiosos, a los que extraño mucho, se logró realizar una gran gestión, alcanzando muchos objetivos postergados: mejores condiciones de trabajo, defensa de derechos, modernizar instalaciones”, nos relata. Fueron tres períodos consecutivos en los que se consiguieron consolidar muchos derechos para los trabajadores de la empresa de correo.

Pero el equilibrio que se había logrado internamente en la compañía distaba de lo que ocurría a nivel provincial. El desorden que había devenido en la sangrienta jornada del 2014 obligó a dar un paso al costado a muchos compañeros cuyo único interés era representar lealmente a los trabajadores.

Así se conformó una agrupación que desde los márgenes buscaba posicionarse, referenciada en Juan Chulich y en la figura nacional de Hugo Moyano, abandonado por la gestión provincial. Lenta y tenazmente la agrupación fue creciendo hasta ser sindicato y llegar a la realidad actual, en un proceso complejo, repleto de contratiempos pero que ha obtenido sus frutos.

El presente encuentra a Riquelme satisfecho por estos años de lucha y por los desafíos que se presentan, tanto los cotidianos que implican ser resolutivos con los afiliados como la proyección de construir una entidad modelo en cuanto a una representación integral para los camioneros.

Para Quique el motor es la “empatía para solucionar problemas que se les van presentando a los trabajadores. Siempre se está dispuesto a dar una mano y hay que entender que no siempre se puede llegar a una situación favorable. Pero al afiliado hay que transmitirle que el acompañamiento siempre va a estar”. Y respecto a su lugar dentro de la organización aclara que “la idea siempre es mejorar, no quiero aferrarme a nada más que a mis ideales. Nunca voy a luchar por un puesto y sí por defender los derechos de los trabajadores”. Una sentencia que resume toda una forma de entender y hacer sindicalismo.

 

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