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Enfriamiento contrarreloj

La empresa a cargo de la central de Fukushima aseguró que logró bajar el nivel de radiación. Expertos aseguran que los próximos días son claves.

Japón luchaba ayer por todos los medios para tratar de enfriar los reactores de la central nuclear de Fukushima, pero el pesimismo aumentaba en todo el mundo, y continuaba una fuga masiva de extranjeros de Tokio. Desde la empresa Tokyo Electric Power (Tepco), la compañía que opera la central, sostuvieron  que la radiación está descendiendo por las tareas de enfriamiento pero la tensión y el descreimiento sobre la situación continúa. En tanto, el balance oficial del terremoto y del tsunami era, seis días después de la catástrofe, de 5.700 muertos confirmados y 9.500 desaparecidos. Sin embargo, sólo en la ciudad de Ishinomaki, la cantidad de desaparecidos se elevaría a 10.000 personas, según un responsable local que citó la agencia AFP.

La mayor preocupación es la crisis nuclear, la más grave en el mundo desde la de Chernobyl, en 1986.  El nivel de radiactividad en torno a la central nuclear de Fukushima había aumentado en forma considerable en las últimas horas  de ayer y los expertos aseguraban que los próximos dos días son claves “para evitar una catástrofe nuclear”.

Voceros oficiales de Tepco dijeron durante la tarde de ayer, en una rueda de prensa, que la radiación había descendido cerca de 20 puntos, aunque el descrédito internacional sobre los informes oficiales es cada vez más amplio.

Por su lado, horas antes, el portavoz del gobierno japonés Yukio Edano contó que los elevados niveles de radiación hicieron fracasar los intentos de arrojar agua mediante helicópteros y con camiones cisterna, pero que cinco vehículos militares lanzaban agua a las piscinas de refrigeración.

El funcionario destacó que esta acción continuará durante todo el día de hoy, cuando los técnicos estiman que podrán poner en marcha el suministro eléctrico en la planta “para reparar el dañado sistema de refrigeración”, difundió la agencia de noticias DPA.

Así, por primera vez, cuatro helicópteros del ejército japonés lanzaron varias toneladas de agua sobre los reactores más dañados, sobre todo el 3. Cinco camiones cisternas entraron igualmente en acción, al caer el día jueves en Japón.

Su objetivo era fundamentalmente llenar la piscina de combustible usado que fue dañada por una explosión e incendios.

Desde Tepco indicaron que no se podía determinar la cantidad de agua que entró en la piscina porque sus responsables no podían verla.

No obstante, la Agencia de Seguridad Nuclear evaluó que estaba saliendo vapor de los edificios que habían sido regados, lo que significa que el agua cayó sobre puntos calientes, en las zonas problemáticas, como se deseaba.

Expertos extranjeros consideran que la piscina del reactor 4 está casi seca, lo que podría provocar niveles “extremadamente elevados” de radiaciones, según el presidente de la Autoridad Estadounidense de Regulación Nuclear (NRC), Gregory Jaczko.

La fusión de combustible podría provocar la emanación de partículas radiactivas provocando una catástrofe como la de Chernobyl, según expertos.

Los empleados del operador de Tepco, ayudados por bomberos y policías, querían tratar de alcanzar la piscina con la ayuda de un camión cisterna equipado con un cañón de agua. Pero, según la televisión pública NHK, no ha podido ser debido al nivel elevado de radiación.

Tepco debe continuar trabajando hoy para restablecer la corriente eléctrica de la central nuclear de Fukushima, lo que “permitiría activar las bombas para enfriar los reactores y llenar las piscinas”, según un portavoz.

Las autoridades japonesas fijaron por ahora un perímetro de seguridad de 30 kilómetros y el gobierno afirmó que las radiaciones más allá de la zona de exclusión de 20 kilómetros “no plantean un peligro inmediato para la salud”. Por precaución, 10.000 personas de la prefectura de Fukushima serán sometidas a tests de radiactividad en 26 centros.

La Organización Internacional de Energía Atómica (Oiea) dijo que “aunque la situación no ha empeorado en Fukushima, la radiactividad ha aumentado en la zona de evacuación en torno a la planta por lo que el cuadro sigue siendo muy grave”.

“La situación no ha empeorado, lo que es positivo, pero es posible que empeore”, dijo Graham Andrew, integrante de ese organismo durante una conferencia de prensa realizada en Viena, Austria.

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